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martes, 23 de marzo de 2010

Ahí va la mía, Susan (tidad)

Ratzinger: "El que esté libre de pecado que tire la primera piedra"

AGENCIAS - Roma - 22/03/2010

El papa Benedicto XVI ha pedido "perdón para el pecador, intransigencia con el pecado", en el Ángelus dominical que ha presidido en la plaza de San Pedro (Ciudad del Vaticano), al tiempo que ha recordado el pasaje del Evangelio en el que Jesucristo pronuncia la frase de "el que esté libre de pecado que tire la primera piedra" para defender a una mujer adúltera insultada y apedreada por el populacho.

Este mensaje de Benedicto XVI se produce un día después de que se hiciera pública una carta pastoral en la que pedía disculpas por los abusos cometidos por sacerdotes católicos contra menores en Irlanda, y en la que empleaba, entre otras, las expresiones de "vergüenza, remordimiento y deshonor".

No hizo alusión el pontífice en dicha pastoral a otros países en los que también se han cometido presuntos delitos de pederastia contra algunos de sus feligreses, como Estados Unidos, Austria, Holanda, Alemania, Suiza, Italia y España.

En su homilía de ayer, Benedicto XVI reflexiona: "Tenemos que aprender a ser intransigentes con el pecado, comenzando por los nuestros, e indulgentes con las personas", y, tras citar el mencionado pasaje de la Biblia contra la mujer adúltera, invitó a todos sus seguidores a "aprender de Jesús y no juzgar y condenar al prójimo".

"La misericordia de Dios", añadió Joseph Ratzinger, "es la expresión de su inmenso amor. No condena al pecador, a ningún hombre o ninguna mujer, sino que exige retomar constantemente el camino de la reconversión a Él usando como herramienta especialísima el Sacramento de la Reconciliación".

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Ratzinger/libre/pecado/tire/primera/piedra/elpepusoc/20100322elpepisoc_3/Tes

sábado, 20 de marzo de 2010

Qué le dice un ‘broker’ a un cardenal, por Isaac Rosa, hoy en Público

“Como prueba de mi profunda preocupación he escrito una carta pastoral sobre esta dolorosa situación de los abusos de menores.” -Benedicto XVI, Papa de la Iglesia Católica-



Lo contaré como un chiste, aunque no da risa: esto es un ejecutivo de Wall Street que entra en un bar. Se sienta junto a la barra y descubre a su lado, en un taburete y cabizbajo ante un whisky, a un cardenal del Vaticano, con su sotana, solideo y todos los adornos habituales.

“Monseñor, ¿se encuentra bien?”, pregunta el broker al purpurado, que suspira y habla en voz baja: “Regular, hijo, regular. No levantamos cabeza con los casos de pederastia. Cada vez salen más denuncias, y no ha hecho más que empezar. El Santo Padre está desesperado, no sabe qué hacer para salvar la imagen de la Iglesia. Estamos en crisis.”

“¿Crisis?”, responde el ejecutivo, sonriendo. “De eso yo sé mucho. ¡Crisis! Hace un año estaba yo como usted, hundido y pensando que era el final. Y míreme ahora. Tan tranquilo. Si quiere, puedo darle algunos consejillos.” El cardenal se gira y lo toma por los hombros: “Por favor, hijo, cuéntame cómo lo hicisteis.”

“Se lo explicaré con sencillez”, dice el ejecutivo, que saca su blackberry para mostrarle un powerpoint. “Lo primero es dejar claro que se trata de casos aislados, individuales, que nada tienen que ver con el funcionamiento del sistema. Nosotros culpamos a la codicia de unos cuantos; ustedes pueden denunciar la lujuria de unos pocos. Pero que los fieles tengan claro que no hay nada en el sistema católico que favorezca esos abusos. Ni el celibato, ni el secreto, ni las relaciones de dominación, ni la homofobia, nada. Todo es culpa de unos pocos pecadores, manzanas podridas que hay que apartar.”

“Segundo, propósito de enmienda. Ya me entiende. Prometan algo grande, generen expectativas: digan que van a refundar la Iglesia, que han aprendido la lección, que no volverá a pasar.”

“¿Crees que funcionará?”, pregunta el cardenal, con un brillo en los ojos. “Claro, padre. Nosotros ya hemos conseguido que la culpa de la crisis sea de los trabajadores, de sus sueldos y su baja productividad. Si me hace caso, en un año acabarán echando la culpa a los niños, por ir provocando. ¿Pedimos otra copa?”

http://blogs.publico.es/trabajarcansa/2010/03/20/que-le-dice-un-broker-a-un-cardenal/