Como no podía ser menos, la Federación Estatal de Foros por la Memoria apoya y hace propio el comunicado del Foro por la Memoria de Guadalajara.
Denunciamos que mientras el actual jefe del estado español, de cara a la galería internacional, homenajea en París a los combatientes republicanos y antifascistas de “La Nueve”, en el ámbito doméstico las sentencias represivas del franquismo siguen siendo firmes y legales; que docenas de miles de compañeros de los republicanos que en 1945 derrotaron al nazismo, permanecen sepultados en fosas comunes clandestinas; que en las calles de nuestros pueblos y ciudades se sigue rindiendo homenaje a los verdugos, a aquellos que mantuvieron secuestrada la soberanía nacional gracias al apoyo de los regímenes nazis y fascistas, tal y como declararon las Naciones Unidas en 1948.
Entendemos que para la monarquía borbónica resulte imposible condenar el franquismo: cuestionar la legalidad del mismo supondría cuestionar también la Ley de Sucesión de 1969, su legitimidad de origen.
Y nos comprometemos a hacer todo lo que esté en nuestra mano para que, más pronto que tarde, los homenajes a los héroes de “La Nueve”, así como a todos los combatientes contra el franquismo y el nazifascismo, se hagan en nombre del pueblo español, por las autoridades legítimas de la 3ºRepública, heredera de la legalidad y de la memoria de la 2ª. Por las instituciones y honrando los símbolos (himno, bandera…) que nos fueron arrebatados por los militares perjuros.
Arturo Peinado, presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria
Enlace al comunicado:
https://memoriaguadalajara.wordpress.com/2015/06/04/comunicado-ante-la-presencia-de-felipe-borbon-en-homenaje-a-la-nueve/
Comunicado: Ante la presencia de Felipe Borbón en homenaje a «La Nueve»
4 de Junio de 2015
COMUNICADO
Ante la noticia de la reciente inauguración oficial en París de un parque dedicado a la memoria de «La Nueve» con presencia de Felipe Borbón, actualmente Rey de España, el Foro por la Memoria de Guadalajara y las organizaciones y ciudadanos que lo hacen suyo, desean exponer ante la opinión pública española y francesa lo siguiente:
1º Al dedicar el Ayuntamiento de París y la República Francesa este espacio a la memoria de los combatientes españoles que en las filas del ejercito francés contribuyeron a liberar París, han realizado un acto de justicia que honra a Francia.
2º Sin embargo, la presencia del actual Jefe de Estado Español, el ciudadano Borbón, actualmente Rey de España, solamente puede explicarse en los términos propios de la cortesía diplomática que lleva un jefe de estado extranjero a participar en actos de homenaje valorados en el país que se está visitando, aunque en el país de procedencia tal acto fuese impensable.
3º Debe recordarse que es la primera vez en toda su vida que Felipe Borbón, Rey de España, ha acudido a un acto oficial en el que se ha hecho homenaje público a los combatientes antifascistas españoles.
4º El primer acto de este tipo en el que ha participado Felipe Borbón es, para su vergüenza pública, un acto institucional francés, no español.
5º La opinión pública francesa debe saber que en España no existe ningún monumento público institucional que esté dedicado a la memoria de los defensores de las libertades republicanas y su constitución y a cuantos murieron en su defensa, sea en la guerra civil o en la resistencia contra la dictadura.
6º El ciudadano Borbón jamás ha hecho referencia pública ninguna a los cientos de miles de víctimas de la dictadura franquista, condenado a aquel régimen o denunciado al dictador. No ha tenido nunca ni el menor gesto público de piedad, empatía o sentimiento alguno por las víctimas, al igual que su padre, Juan Carlos Borbón.
7º Es por ello que consideramos que la actuación de Felipe Borbón en el transcurso de su viaje oficial a París es, sencillamente, un acto de profunda hipocresía política que deshonra la memoria de cuantos lucharon por la libertad de Francia, españoles o franceses.
8º Debemos recordar públicamente que el terreno del monumento memorial en el campo nazi de Mathausen dedicado a los españoles muertos en la deportación, se encuentra erigido en terreno donado por la República Francesa, en acto de fraternidad francés con los deportados españoles ante la actitud despreciativa del Estado Español. Es difícil que honrar pueda a los combatientes españoles por la libertad, quien se niega a condenar el franquismo y niega a sus víctimas.
9º No debe olvidarse que el Estado Español cuya máxima representación ostenta Felipe Borbón, sigue considerando legales las disposiciones del gobierno franquista que condujeron a la muerte a cientos de miles de españoles, al igual que a la deportación a los campos nazis de miles de soldados y población civil española detenida en la Francia ocupada.
10º Por todo ello, como españoles, como antifascistas y desde los valores republicanos compartidos, solicitamos a las asociaciones, partidos, sindicatos y a todos los ciudadanos de Francia que se sienten identificados con la lucha antifascista y la Francia Libre en cuyas filas nuestros respectivos compatriotas lucharon juntos, que declaren persona NON GRATA a Felipe Borbón, Rey de España, en cualquier acto público relacionado con el antifascismo, la deportación o el antisemitismo mientras el Estado Español no declare nulas las leyes y tribunales franquistas que siguen considerando rebeldes a los combatientes de La Nueve y a cuantos se enfrentaron a la dictadura, y expresen hoy públicamente su rechazo a este acto hipócrita que lejos de acercar nuestros países, lo que hace es despreciar a los que lucharon por la Libertad de Francia y la liberación de España.
A todos os llamamos, difundid estas palabras y que no haya acto público donde no se recuerden.
Solicitamos expresamente que quienes compartan este comunicado envíen una adhesión que haremos pública.
[ foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com ] [nombre, localidad/país, organización]
En memoria de los combatientes españoles y Franceses de la Francia Libre y de la Resistencia Antifranquista.
Viva la República!!
En ausencia de las autoridades legales de la Tercera República
sábado, 6 de junio de 2015
"Memoria y Unidad Popular", por José Mª Pedreño
José
Mª Pedreño Gómez. La Trinchera Roja,
Memoria y Unidad
Popular
José Mª Pedreño. La Trinchera Roja, | 6 junio 2015
Se
hace necesario decir algo en estos momentos, en los que el movimiento
memorialista democrático parece haber decaído después de tiempos de esplendor,
ocultado por otros movimientos cívicos vinculados a una situación de emergencia
social en la que están en juego las necesidades básicas de millones de
personas. Hay que recordar que, años atrás, cuando la mayoría social pensaba
que éramos los nuevos ricos -aunque algunos predecíamos la hecatombe a la que
nos llevaba el neoliberalismo, y así tratábamos de explicarlo en nuestros
escritos-, el memorialista era uno de los pocos movimientos sociales capaz de
romper los cercos mediáticos y de movilizar a muchos sectores de la sociedad.
Estamos viviendo un proceso histórico en el que más que nunca se ha evidenciado
que deshistoriar las relaciones sociales y políticas es uno de los instrumentos
más eficaces con los que cuentan las clases dominantes para mantener su dominio
cultural y, a través de él, su dominio económico y político. Esa es la
importancia principal de mantener vivo el movimiento memorialista democrático.
Como
militante comunista, siempre he pensado y creído firmemente que mi obligación
era luchar contra la injusticia allá donde se encontrara. Creo que en un mundo
plagado de injusticias lo más decente que puede hacer una persona es ser
comunista, y esto, para mí, no sólo es una cuestión semántica, sino que supone
un compromiso firme con unas convicciones ideológicas y una forma de entender
la vida muy determinadas que chocan con la cultura dominante. A menudo, se está
diciendo, desde la izquierda, que la bandera roja y la hoz y el martillo, o la
bandera tricolor, son símbolos del pasado que asustan a la gente, pero los
símbolos son muy importantes. Al igual que la cara es el espejo del alma, los
símbolos son el espejo del pensamiento. Ocultarlos, argumentando cuestiones
tácticas o estratégicas, forma parte del discurso de la ambigüedad que podrá
proporcionar votos, pero con el que no se conseguirán grandes cambios si a la
hora de la verdad no hay un horizonte claro: un proyecto político en el que se
diseñe un nuevo modelo de estado, un nuevo modelo social y un nuevo modelo
económico. Un proyecto político que hunda sus raíces en las ideas y sueños de
los que nos precedieron en la lucha por la Justicia y la Libertad y adaptado a
los nuevos tiempos. Los votos deben conseguirse por haber ganado la hegemonía,
no por adaptar el discurso a la cultura dominante, ya que la cultura dominante
es -como decía Karl Marx- la cultura de la clase dominante. Y en estos momentos
,buena parte de los de abajo -como se está llamando a las clases populares-
tienen bien arraigada en su pensamiento y su forma de actuar en la vida
cotidiana, la cultura dominante. La ruptura de los cercos mediáticos, a la hora
de ganar la hegemonía es fundamental, ya que la mayor parte de los medios de
comunicación están en manos de los de arriba -tal como se está denominando a
las clases dominantes y a la oligarquía-. La comunicación a través de Internet,
es un elemento no desdeñable, pero no podemos olvidar que son los de arriba los
que controlan las comunicaciones y también usan la red para divulgar su
ideología.
Los
Foros por la Memoria nacieron con la idea de que la Memoria Democrática -en
aquellos momentos la denominábamos Memoria Histórica- fuera uno de los ejes de reconstrucción de la
izquierda –desde y con su pluralidad, y entendiendo el anarquismo como parte de
la misma- tras la derrota sufrida por las clases populares al final del siglo
XX, y ante la evidencia clara de que, tras la caída de los regímenes
denominados de socialismo real del centro y este europeos, la aseveración de
Fukuyama sobre el “fin de la Historia” y la desaparición de las ideologías, se
habría paso lo que se ha dado en llamar “pensamiento único” que, en la
práctica, no es otra cosa que mantener que los postulados del neoliberalismo
(democracia formal, en apariencia, más mercado libre y desregulado), como
ideología del capitalismo, son lo único aceptable, negando todo pensamiento que
contradiga estos principios. En esos mismos momentos, Jorge Bush (hijo) hablaba
de la implantación del “nuevo orden mundial”, que no era otra cosa que imponer,
por activa (mediante la guerra), o por pasiva (a través de “revoluciones”
naranjas), el marco necesario para el desarrollo del capitalismo global. Al
mismo tiempo, la derrota provocó la desaparición de referentes reales y el
desarme ideológico de la izquierda europea en general –y de la española en
particular, con sus peculiaridades-, que se dejó arrastrar por las tendencias
ideológicas triunfantes tras la larga lucha que se desarrolló a escala mundial
durante todo el siglo XX. Ante esta situación, influidos por diversas lecturas
(Antonio Gramsci, Marta Harnecker, Peter Weiss, Howard Zinn, James Petras,
Chomsky y otros), análisis sobre la realidad que nos rodeaba y la práctica
militante de base que desarrollábamos en el Centro Social Haydée Santamaría,
que nos daba resultados positivos, algunos llegamos a la conclusión de que se
hacía muy necesario buscar referentes históricos positivos que ayudasen a la
izquierda a reconstruirse ideológicamente y ser capaz de luchar contra la
cultura dominante, para reconstruirla también organizativamente, con el
objetivo de que las clases populares dominadas pudieran dotarse de los instrumentos
de lucha y organizaciones necesarios para combatir la implantación de un
régimen político y económico injusto, basado en el “darwinismo” social,
implantado a través de una aparente democracia en unos casos y de la fuerza en
otros.
Nuestros
objetivos eran y son todavía:
1.-
Construir un frente masas en el ámbito de la lucha cultural e ideológica.
2.-
Recuperar la ilusión por la utopía.
3.-
Recuperar principios éticos, sociales y políticos
4.-
Luchar por los Derechos Humanos, tanto políticos, como sociales y económicos.
5.-
Superar el lastre de la denominada Transición.
6.-
Recuperar el prestigio de la izquierda y del movimiento libertario por su lucha
contra el fascismo, a través de la puesta en valor de la historia de sus
militantes.
7.-
Recuperar el trabajo de base como elemento principal de lucha.
8.-
Recuperar la Memoria Democrática.
Todos
estos años he trabajado bajo esas premisas, con aciertos y errores, pero
intentando siempre hacer honor a la palabra coherencia, y es lo que he tratado
siempre de transmitir a la organización. Es el primer valor que un comunista
debe mantener intacto en todo momento: coherencia. Y la coherencia no es, ni
más ni menos, que mantener en consonancia lo que se dice con lo que se hace,
alejándose del posibilísimo y del oportunismo con el que habitualmente se actúa
en la sociedad en la que vivimos y, por ende, en muchas organizaciones
sociales, sindicales y políticas, en las que se confunde pragmatismo con
posibilísimo y se actúa con oportunismo ya que, en vez de mantener el rumbo
hacia objetivos y fines propios, se actúa en base a al momento, sin evaluar los
efectos a medio y largo plazo sobre los fines. Como se ha constatado en
numerosas ocasiones, hay que mantener el rumbo hacia el horizonte marcado, sin
desviarse, por muy difícil que sea, sabiendo que la condición humana es un
factor a tener en cuenta a la hora de trabajar, ya que la condición humana lo
condiciona todo.
A
pesar del los vaivenes a los que el día a día nos somete, la Federación Estatal
de Foros por la Memoria durante todo ese tiempo no se ha hecho más débil, sino
que se ha fortalecido con cada trabajo y cada propuesta. Contra viento y marea,
con muy pocos recursos, ha sido capaz de realizar trabajos que parecen
imposibles una vez pasado el tiempo. Es más, el día que hagamos el relato sobre
los centenares del miles de quilómetros y los miles y miles de horas dedicados,
tratando de hacer compatibles la acción política y social con nuestros trabajos
habituales, a algunos les parecerá increíble saber que existen personas capaces
de dedicar todo su tiempo libre a la lucha, sin pedir nada a cambio. Es porque
nuestra forma de entender la militancia no se basa en tener un carnet, asistir
a alguna que otra asamblea y, mientras tanto, no hacer nada, sino que para nosotros,
ser militante, es estar activo continuamente. Desde la primera exhumación hasta
la última, pasando por las exposiciones, proyectos de investigación, artículos,
libros, películas, homenajes, monumentos, centenares de chalas de divulgación y
conferencias, demandas judiciales, jornadas, concentraciones, manifestaciones,
actos de desobediencia civil pacífica, nuestras páginas web, referentes en el
movimiento durante mucho tiempo, y el Primer Congreso de Víctimas del
Franquismo, fueron posibles gracias a la firme voluntad de militantes
dispuestos a acabar con la impunidad del franquismo y poner en valor las ideas
de todas y todos aquellos que nos precedieron en la defensa de la Justicia y la
Libertad. Activistas muy activos, eso es lo que hemos aportado a la lucha por
cambiar las cosas durante todos estos años. Nuestra voluntad era contribuir a
la construcción de la izquierda del
siglo XXI, del bloque histórico, del que hablaba Antonio Gramsci y que hoy
llamamos Unidad Popular que, para que algunos lo entiendan, no se trata sólo de
configurar coaliciones electorales, sino la forma en que muchos creemos que
tiene que organizarse el pueblo para construir la sociedad justa, libre y
civilizada con la que soñamos. Las coaliciones a las que se está dando ese nombre
-aunque se llamen “Ganemos”, “Ahora” o cualquier otra nombre- deben ser la
representación electoral de esa Unidad Popular; del pueblo organizado para
ejercer el poder desde abajo. Construir Unidad Popular es construir poder
popular.
Hemos
dado respuestas meditadas, debatidas, analizadas y, por tanto, muy serias y
sensatas, a cada cuestión relacionada con la memoria democrática; desde la
forma de entender las exhumaciones, pasando por las cuestiones jurídicas, el
rigor en la investigación o las cuestiones ideológicas; todo ha sido
meticulosamente estudiado para elaborar propuestas y dar respuestas a la
sociedad en su conjunto y al movimiento memorialista en particular. Creo,
sinceramente, que nuestra aportación durante estos años, sin menospreciar la de
otros colectivos, ha sido fundamental para que los principios de Verdad,
Justicia y Reparación para las víctimas del franquismo se hayan asentado en el
movimiento y en las fuerzas políticas y sociales democráticas, para poner en
valor las ideas que defendieron y encontrar los nexos existentes entre el
presente y el pasado, así como dar un fuerte impulso al entendimiento de lo que
significan los Derechos Humanos en nuestra sociedad.
Nuestros
principios se asentaron en un Ideario, elaborado para marcar las líneas
políticas e ideológicas alrededor de las que se movería la organización. Y eso
ha sido la columna ideológica plural alrededor de la que se ha construido la
organización. Somos una organización político-social, ideológicamente plural y
apartidista, muy bien definida en nuestro ideario, que quiere ser un
instrumento para todas las ideologías emancipadoras, por lo que no somos
excluyentes con las mismas, pero entendemos que la mejor forma en que podemos
ayudar en esta lucha es siendo independientes de todas ellas y generar un
consenso y una cohesión interna entre los compañeros y compañeras que, desde
distintos pensamientos, se vinculan a nosotros. Queremos hacer verdad aquello
de que “no entierran hombres, sino semillas” y evitar los errores que en el pasado
nos llevaron a la desunión en la lucha contra el enemigo común, en especial el
sectarismo. Nuestra función no es ser apéndice de otros, sino influir en otros
para cambiar las tendencias y que asuman nuestros planteamientos que son el
resultado de las experiencias, prácticas, estudios y análisis desarrollados a
lo largo de estos diez últimos años.
Siempre
he mantenido que todos los cargos de dirección política y los cargos públicos -
en especial si son remunerados- deben estar limitados, a lo sumo, en diez o
doce años; en cualquier partido, sindicato y asociación y, por supuesto en el
Foro por la Memoria y la propia Federación. Asimismo que quien debe dirigir las
organizaciones tiene que ser un ejemplo de trabajo y de coherencia. Por eso
decidí que mi obligación era dar paso a otros compañeros y empezar poco a poco
a centrarme en otros frentes de lucha aportando mi experiencia de tantos años
de militancia en movimientos sociales. Desde el movimiento vecinal hasta el
movimiento memorialista democrático, pasando por el Centro Social Haydée
Santamaría y el Foro por la Memoria he tratado de mantener una coherencia sin
renunciar a mi ideología y sintiéndome orgulloso de ser comunista. Tal vez mis
posiciones, como activista socio-político, puedan haber entrado en
contradicción en algunas ocasiones con las políticas a corto plazo del Partido
al que pertenezco (con periodos de exclusión en los que me he seguido
considerando miembro del mismo), pero siempre desde la lealtad a los fines del
mismo: un sociedad justa y libre. También mi obligación era ser leal a todos
los compañeros y compañeras de la organización, teniendo en cuenta la
pluralidad ideológica de la misma.
Ahora,
dejando de lado componendas personales, voy a volver a la cuestión fundamental
de este escrito: la situación de la Memoria Democrática, su papel en estos
momentos de cambio político y algunas ideas sobre cuestiones políticas a
desarrollar, así como la forma en que algunos entendemos que debe construirse
la acumulación de fuerzas políticas y sociales -lo que Gramsci llamaba el
bloque histórico”- necesarias para derrotar a las fuerzas políticas que
sostienen el actual régimen y el proyecto político ultraliberal y
ultraconservador que encarnan y que lleva en su seno un modelo basado en la
exclusión social de una gran parte de la población para aumentar el
enriquecimiento de una minoría.
En
primer lugar, deseo realizar, desde una posición constructiva, una llamada de
atención a las fuerzas políticas que hablan de la ruptura del Régimen del 78.
Quiero recordarles que hablar de ruptura del Régimen del 78 sin acabar con la
impunidad del franquismo, sin liquidar la institución monárquica, reinstaurando
la República, sin nacionalizar los sectores estratégicos de la economía,
usurpados por las oligarquías a la sombra de la dictadura y la nada “modélica
Transición”, y sin recuperar la soberanía nacional frente a las élites
económicas mundiales y sus aliados políticos, no es más que un “brindis al
Sol”. Luchar para cambiar las cosas de verdad es luchar contra el Régimen del
78, sin disfraces y sin ambigüedades. Se habla mucho de ello, pero muy poco
sobre lo que supone la ruptura y la hoja de ruta para llevarla a cabo. Porque
defender el Régimen del 78, en estos momentos, no es ni más ni menos, que
defender el “Nuevo Orden Mundial Imperial” que se está imponiendo desde la
caída de los regímenes de socialismo real del Este y Centro Europa, por parte
de las élites económicas, a través de gobiernos títeres, elegidos por los
pueblos, pero que actúan a espaldas de los pueblos.
Si
bien, hoy por hoy, no podemos acabar con el capitalismo, sí que podemos luchar
contra él para hacerlo retroceder y esto supone entender cuestiones esenciales.
Por un lado comprender que el fin del capitalismo no es el de crear riqueza,
sino el de acumular riqueza y, la especulación es la mejor forma de acumular
riqueza. Desde que se cambió el patrón oro, por el patrón moneda, la
especulación se ha transformado en la forma más usual de extracción de
plusvalías, frente a la forma productiva. El cambio nuevamente del patrón
moneda, para volver al patrón oro, es fundamental para acabar con las políticas
económicas de carácter monetaristas que facilitan la especulación y regresar a
políticas económicas basadas en el valor real de la riqueza existente para
construir un nuevo tejido productivo. Esto sólo puede hacerse con políticas
fuertemente reguladores realizadas por un estado fuerte que controle todos los
sectores estratégicos de la economía para ponerlos al servicio del pueblo.
Ahora bien, para poder romper la
situación actual es muy necesario conocer el proceso histórico que nos
ha llevado hasta hoy, para entender donde está el origen del problema; ahí
entra en juego el papel de la Memoria Democrática, no sólo de nuestro país de
países, sino también del mundo. No se trata sólo de hablar de víctimas, sino,
también de quienes fueron los verdugos y de como se han ido adueñando de todo
aupándose sobre el exterminio de millones de hombres y mujeres que, deseando un
mundo libre y justo, se oponían a ellos.
La
mejor aportación que el Movimiento Memorialista Democrático puede hacer a la
construcción y cohesión de la Unidad Popular es unirse. Pero no utilizar la
palabra “unión” como algo vacío, sino concretarlo en acuerdos mínimos sobre
cuestiones básicas. Para ello, se debería realizar un gran congreso o
conferencia donde todos vayamos con la mente abierta y hagamos un gran
ejercicio de generosidad para poder plasmar en un documento único cuales son
los factores de unión de todos y un plan de trabajo. Un acuerdo de mínimos que
sirva para fortalecer el procesos de unidad del pueblo. La Memoria de los que
nos precedieron en la lucha debe formar parte de la argamasa, para hacerla más
fuerte, de la construcción de la Unidad Popular y la Historia debe ser elemento
fundamental para identificar la raíz del proceso que nos ha llevado a la
situación actual para actuar sobre la base que sustenta las relaciones de
dominio actuales.
martes, 2 de junio de 2015
"El rey tiene mucho que celebrar", por Isaac Rosa
Un año después de la abdicación, la monarquía ha demostrado ser un factor de estabilidad. Para sí misma.
Isaac Rosa . El Diario, 01/06/2015
¿Que como le ha ido al rey este primer año tras la abdicación? Pues muy bien, la verdad: viajes de placer, mesa en los mejores restaurantes, visitas a amigos, descanso y mucha tranquilidad. Lo que se dice vivir como un rey. Sin tener que leer discursos tediosos. Y sin la reina al lado. Ah, perdón, que se refieren al otro rey, el hijo. Es que como desde hace un año tenemos dos reyes, no sabía de cuál me hablaban.
¿Felipe VI? No ha disfrutado tanto como su padre, pero también ha tenido un annus mirabilis, un año borbonísimo. Que el mayor aprieto que haya sufrido en todo un año haya sido asistir a la pitada del himno en un partido de fútbol, da la medida del éxito de la operación relevo. Ah, perdón, también tuvo que pasar el trago de que le regalasen un pack de Juego de tronos.
Parece que hace un siglo, pero fue hace solo un año, recuerden: la monarquía vivía en plena convulsión, su momento más bajo. El rey se tambaleaba física y sobre todo moralmente. De la Zarzuela salía un hedor de fin de época y de escándalos por aclarar. La familia real se descomponía, y la carretilla del museo de cera escenificaba la caída en desgracia de sus primeros miembros. Tras unas europeas de susto, el rey doblaba la rodilla tal día como hoy.
Pues nada, aquí estamos, a la vuelta de doce meses. Tras unos primeros días de incertidumbre y tricolores, en los que se llegó a hablar de referéndum (hablar, solo hablar), “se cumplieron las previsiones sucesorias”, tuvimos una coronación de papel cuché y mucho amor, el rey hizo unos pocos cambios cosméticos para que el invento tire otros cuarenta años, y a seguir. Sí, se bajó un poco el sueldo, repitió la palabra “transparencia” muchas veces, y eliminó algo de pompa y crucifijo en sus rutinas. Pero en el fondo todo sigue igual, la misma monarquía blindada y opaca (si no me creen, lean el dossier del último número de La Marea, o el que publica Orgullo y Satisfacción).
Que sepamos, Felipe VI no tiene amistades peligrosas, amantes comisionistas, cuentas en Suiza, pasión por matar bichos grandes, y negocios por aclarar. Pero si los tuviera como su padre, también tardaríamos años en descubrirlo, pues al día siguiente de su coronación los grandes medios y los principales partidos cerraron filas con él.
Un año después, todo el entramado institucional de España está peor: más corrupción, menos bipartidismo, más tensiones, más rechazo ciudadano, nuevas fuerzas políticas sacudiendo el tablero. Todo se ha hundido un poco más, menos la corona, que ha reflotado y hoy presume de normalidad, tranquilidad. Tienen razón los monárquicos cuando dicen que el rey es un factor de estabilidad. Aunque solo sea para sí mismo.
No es que yo esperase que fuésemos a proclamar la república aprovechando una ocasión de las que solo se presentan cada cuarenta años. Abandoné toda esperanza cuando vi cómo, en el peor momento de la crisis social, con colas en los comedores sociales y familias arrojadas en la calle, supimos que el rey estaba cazando elefantes en un safari de lujo (un 14 de abril, para más recochineo), y no lo pusimos de patitas en la frontera, nos conformamos con un “lo siento”.
El rey tiene motivos de sobra para celebrar a lo grande este primer aniversario. Si hace justo un año alguien le hubiese vaticinado que iba a estar así de pancho solo doce meses después, lo habría firmado y dado su alma a cambio.
Le diría a su majestad que al menos nos pagase una ronda, que algo hemos contribuido a su año feliz. Pero mejor déjelo, que esa también la pagaremos nosotros.
http://www.eldiario.es/zonacritica/felipe_vi_abdicacion_aniversario_rey_6_394120618.html
Isaac Rosa . El Diario, 01/06/2015
¿Que como le ha ido al rey este primer año tras la abdicación? Pues muy bien, la verdad: viajes de placer, mesa en los mejores restaurantes, visitas a amigos, descanso y mucha tranquilidad. Lo que se dice vivir como un rey. Sin tener que leer discursos tediosos. Y sin la reina al lado. Ah, perdón, que se refieren al otro rey, el hijo. Es que como desde hace un año tenemos dos reyes, no sabía de cuál me hablaban.
¿Felipe VI? No ha disfrutado tanto como su padre, pero también ha tenido un annus mirabilis, un año borbonísimo. Que el mayor aprieto que haya sufrido en todo un año haya sido asistir a la pitada del himno en un partido de fútbol, da la medida del éxito de la operación relevo. Ah, perdón, también tuvo que pasar el trago de que le regalasen un pack de Juego de tronos.
Parece que hace un siglo, pero fue hace solo un año, recuerden: la monarquía vivía en plena convulsión, su momento más bajo. El rey se tambaleaba física y sobre todo moralmente. De la Zarzuela salía un hedor de fin de época y de escándalos por aclarar. La familia real se descomponía, y la carretilla del museo de cera escenificaba la caída en desgracia de sus primeros miembros. Tras unas europeas de susto, el rey doblaba la rodilla tal día como hoy.
Pues nada, aquí estamos, a la vuelta de doce meses. Tras unos primeros días de incertidumbre y tricolores, en los que se llegó a hablar de referéndum (hablar, solo hablar), “se cumplieron las previsiones sucesorias”, tuvimos una coronación de papel cuché y mucho amor, el rey hizo unos pocos cambios cosméticos para que el invento tire otros cuarenta años, y a seguir. Sí, se bajó un poco el sueldo, repitió la palabra “transparencia” muchas veces, y eliminó algo de pompa y crucifijo en sus rutinas. Pero en el fondo todo sigue igual, la misma monarquía blindada y opaca (si no me creen, lean el dossier del último número de La Marea, o el que publica Orgullo y Satisfacción).
Que sepamos, Felipe VI no tiene amistades peligrosas, amantes comisionistas, cuentas en Suiza, pasión por matar bichos grandes, y negocios por aclarar. Pero si los tuviera como su padre, también tardaríamos años en descubrirlo, pues al día siguiente de su coronación los grandes medios y los principales partidos cerraron filas con él.
Un año después, todo el entramado institucional de España está peor: más corrupción, menos bipartidismo, más tensiones, más rechazo ciudadano, nuevas fuerzas políticas sacudiendo el tablero. Todo se ha hundido un poco más, menos la corona, que ha reflotado y hoy presume de normalidad, tranquilidad. Tienen razón los monárquicos cuando dicen que el rey es un factor de estabilidad. Aunque solo sea para sí mismo.
No es que yo esperase que fuésemos a proclamar la república aprovechando una ocasión de las que solo se presentan cada cuarenta años. Abandoné toda esperanza cuando vi cómo, en el peor momento de la crisis social, con colas en los comedores sociales y familias arrojadas en la calle, supimos que el rey estaba cazando elefantes en un safari de lujo (un 14 de abril, para más recochineo), y no lo pusimos de patitas en la frontera, nos conformamos con un “lo siento”.
El rey tiene motivos de sobra para celebrar a lo grande este primer aniversario. Si hace justo un año alguien le hubiese vaticinado que iba a estar así de pancho solo doce meses después, lo habría firmado y dado su alma a cambio.
Le diría a su majestad que al menos nos pagase una ronda, que algo hemos contribuido a su año feliz. Pero mejor déjelo, que esa también la pagaremos nosotros.
http://www.eldiario.es/zonacritica/felipe_vi_abdicacion_aniversario_rey_6_394120618.html
"Pitar al himno es libertad de expresión", por Ignacio Escolar
Ignacio Escolar. El Diario, 01/06/2015
1. Quien decide qué entra y qué no entra dentro de la libertad de expresión no es el PP: son los jueces. Y los jueces ya han dicho que pitar al himno no es un delito, por mucho que haya quien se golpee el pecho por tamaño “ultraje” al orgullo español. Así lo dictaminó la propia Audiencia Nacional en 2009, cuando rechazó de plano una querella de Manos Limpias tras otra final de copa. Es una protesta que puede “no ser ejemplo de educación ni de civismo”, decía el auto, pero que está amparada por el derecho a la libertad de expresión.
2. Pitar al rey tampoco es un delito; faltaría más. Ya que el jefe del Estado es el único representante de los españoles que jamás se presenta a examen ante las urnas, qué menos que aceptar las críticas y protestas de unos ciudadanos que no son súbditos, aunque a él no le puedan votar.
3. Si el Gobierno quiere sancionar por ley las pitadas al himno, está en su derecho. Pero la ley que tendría que cambiar es la Constitución, que es la que protege la libertad de expresión; no es tan fácil de enmendar.
4. El PP ha encontrado en este tema una vía de escape para agrupar sus filas y no hablar de su desastroso resultado electoral. Lo van a explotar.
5. Alguien debería preguntarse en el Gobierno qué pasa en Barcelona para que todo un estadio, o la mayor parte de él, abuchee al rey y al himno, símbolo de la unidad nacional. Es evidente que el problema que tenemos es de unidad –o de falta de ella–, pero el PP prefiere combatir el síntoma en vez de la enfermedad.
6. No es la primera vez que un Gobierno cierra el campo de fútbol del FC Barcelona tras una pitada al himno. Ya ocurrió, en 1925. Fue mérito del dictador Miguel Primo de Rivera. No es el mejor precedente al que citar.
7. Si yo hubiese estado el pasado sábado en el Nou Camp, no hubiese pitado al himno nacional. No comparto ni el motivo de la protesta ni el método. Tampoco estoy de acuerdo con la manifestación "anticomunista" de Madrid y no por ello la quiero prohibir.
8. Quienes argumentan que pitar al himno es un insulto a todos los españoles también me insultan a mí. No me siento representado en ese himno, de dudoso valor integrador y aún más dudosa categoría musical. Es totalitario atribuirse la voz de todos y al menos con la mía no cuentan. Que hablen en su nombre, no en el de los demás.
9. Las mayores ofensas a la patria las cometen quienes se llenan la boca de orgullo nacional y esconden su dinero robado en Suiza. Aunque de esos falsos patriotas en Catalunya también hay.
10. Je suis Charlie, dicen algunos. Pero solo cuando Charlie no me toca los símbolos a mí.
http://www.eldiario.es/escolar/Pitar-himno-libertad-expresion_6_394120633.html
1. Quien decide qué entra y qué no entra dentro de la libertad de expresión no es el PP: son los jueces. Y los jueces ya han dicho que pitar al himno no es un delito, por mucho que haya quien se golpee el pecho por tamaño “ultraje” al orgullo español. Así lo dictaminó la propia Audiencia Nacional en 2009, cuando rechazó de plano una querella de Manos Limpias tras otra final de copa. Es una protesta que puede “no ser ejemplo de educación ni de civismo”, decía el auto, pero que está amparada por el derecho a la libertad de expresión.
2. Pitar al rey tampoco es un delito; faltaría más. Ya que el jefe del Estado es el único representante de los españoles que jamás se presenta a examen ante las urnas, qué menos que aceptar las críticas y protestas de unos ciudadanos que no son súbditos, aunque a él no le puedan votar.
3. Si el Gobierno quiere sancionar por ley las pitadas al himno, está en su derecho. Pero la ley que tendría que cambiar es la Constitución, que es la que protege la libertad de expresión; no es tan fácil de enmendar.
4. El PP ha encontrado en este tema una vía de escape para agrupar sus filas y no hablar de su desastroso resultado electoral. Lo van a explotar.
5. Alguien debería preguntarse en el Gobierno qué pasa en Barcelona para que todo un estadio, o la mayor parte de él, abuchee al rey y al himno, símbolo de la unidad nacional. Es evidente que el problema que tenemos es de unidad –o de falta de ella–, pero el PP prefiere combatir el síntoma en vez de la enfermedad.
6. No es la primera vez que un Gobierno cierra el campo de fútbol del FC Barcelona tras una pitada al himno. Ya ocurrió, en 1925. Fue mérito del dictador Miguel Primo de Rivera. No es el mejor precedente al que citar.
7. Si yo hubiese estado el pasado sábado en el Nou Camp, no hubiese pitado al himno nacional. No comparto ni el motivo de la protesta ni el método. Tampoco estoy de acuerdo con la manifestación "anticomunista" de Madrid y no por ello la quiero prohibir.
8. Quienes argumentan que pitar al himno es un insulto a todos los españoles también me insultan a mí. No me siento representado en ese himno, de dudoso valor integrador y aún más dudosa categoría musical. Es totalitario atribuirse la voz de todos y al menos con la mía no cuentan. Que hablen en su nombre, no en el de los demás.
9. Las mayores ofensas a la patria las cometen quienes se llenan la boca de orgullo nacional y esconden su dinero robado en Suiza. Aunque de esos falsos patriotas en Catalunya también hay.
10. Je suis Charlie, dicen algunos. Pero solo cuando Charlie no me toca los símbolos a mí.
http://www.eldiario.es/escolar/Pitar-himno-libertad-expresion_6_394120633.html
"Un poquito de vergüenza, ¿no te da?", por Rafael Reig
Rafael Reig. El Diario.es, 01/06/2015
A mí me encanta pitar ante esa Marcha Real a la que llaman himno nacional. Además es un derecho, por supuesto, no es más que libertad de expresion y una afirmación política por completo legítima. En Estados Unidos, que no es chavista ni castrista (según parece), como todo el mundo sabe, quemar la bandera de Estados Unidos es un derecho protegido por la Constitución. Nunca voy al fútbol, pero si es para abuchear al rey Felipe o para mofarse de ese himno nacional que sólo es monárquico y franquista (el nacional es el de Riego) y faltar al respeto a las instituciones, pues igual hasta me aficiono.
Lo que no se debe admitir es el derecho a llamarse a agravio. A mí no me agrada que abucheen a Paco Ibáñez, por ejemplo, pero me aguantaría si alguien lo hiciera, porque está en su derecho e incluso, como suele decirse en los bares, en su perfecto derecho. Que se aguante el rey, que para eso se le paga (y no poco, teniendo en cuenta que es un empleo heredado y no ha pasado ni una sola prueba de selección de personal, ni siquiera un simple test de inteligencia o un examen de cultura general). Que sepa que hay personas (creo que bastantes) que no se creen el cuento de la monarquía y que no sienten por ella el menor respeto. ¿Por qué íbamos a sentirlo? Nadie está obligado a respetar a un rey o a un himno, ni siquiera aunque lo hubiera compuesto José Alfredo Jiménez.
¿Falta de respeto? Eso siempre lo dicen los mismos. Nunca les he oído decir que el palacio del rey es una intolerable falta de respeto a los que viven en la calle porque el banco ha ordenado su desahucio. Como decía Montaigne, hay que respetar a las personas, pero no hay por qué respetar sus opiniones o sus ideas (no digamos ya sus símbolos). Mucho menos las instituciones. Ni que fuéramos paleolíticos ante un tótem. Por poner un ejemplo extremo, le debemos respeto a la persona llamada Esperanza Aguirre, pero ¿también a sus opiniones? Ni el más mínimo: sólo son sandeces. Aún así, como también diría Montaigne, por mucho que me repugne lo que diga, defenderé siempre su derecho a decirlo. Como defiendo a quienes pitan ante el rey o ante su Marcha Real, aunque me dé pereza unirme a ellos porque no concibo nada más aburrido que un partido de fútbol.
Nada más saludable que faltarle al respeto a la Corona, a la Patria, al Himno, a la Virgen del Pilar e incluso a la Santina y a Cervantes. Hasta ahí podiamos llegar. Me he sentido en plena dictadura oyendo a los meapilas que se dicen democráticos escandalizarse porque la gente manifieste su rechazo al rey, a la patria o al himno. Faltaría más que no pudiéramos manifestar nuestra opinión. ¿Es que estamos de vuelta a la Edad Media? ¿Vamos a mandar a la hoguera a los que se rían de la Corona, a los que no les guste la fabada o la paella o a quien no baile sevillanas? Al que se ría del tótem de la tribu ¿le vamos a fusilar?
No soy monárquico y creo firmemente en el derecho a abuchear al rey. Como en el derecho a abuchear a los Tres Tenores, a Shakira o a mí. Como creo en el derecho a burlarse del himno nacional. Es más, creo que es muy sano y un signo de progreso perderle el respeto a lo más sagrado. Lo que parece medieval y cerril es la reacción de los tertulianos y politicos ante una opinión de parte los ciudadanos.
Mi pregunta, Felipe, rey, (y que conste que sólo te tuteo porque tú siempre me tuteas a mí, no me explicó por qué, como si yo fuera tu mayordomo) es la siguiente: ¿no te da vergüenza que para protegerte se secuestren revistas y se penalicen abucheos? ¿De verdad que no? ¿No te sientes un poco o muy ridículo cuando retiran de los kioscos una publicación por una caricatura tuya, como si fueras Mahoma, o cuando tus cortesanos lameculos se escandalizan porque abuchean tu himno?
Como solia decir Machado: los señoritos invocan a la patria y la venden en cuanto les dan dos pesetas a cambio; el pueblo ni la nombra, pero la compra con su sangre. Las mismas personas que se rasgan las vestiduras cuando los demás se expresan son los que acaban de vender a los americanos la base de Morón sin debate parlamentario, sin que esos tertulianos servilones se dieran por enterados, sin que nadie dijera una palabra. Ni siquiera tú, que se supone trabajas de símbolo de la patria o algo así. Qué falta de respeto, pero eso a nadie escandaliza. ¿Alguien se acuerda de cuando Solana, que bombardeó Yugoslavia tan campante (y también hay que recordarlo, sin mandato ninguno de la ONU), gritaba ¡Otan No, Bases Fuera!?
Pero claro, estamos hablando de gente que todo lo que sabe de Machado es lo que le ha oído decir a Alfonso Guerra o José María Aznar.
Vaya par de dos. Así nos va.
http://www.eldiario.es/cartaconpregunta/Rey-Senor_6_394120617.html
domingo, 17 de mayo de 2015
"Felipe González: la impudicia de un político indecente" Por: Marcos Roitman Rosenmann
Felipe González tiene en su debe político urdir parte del proceso desestabilizador que culminó en el fallido golpe de Estado del 23-F en España, para crear un gobierno cívico-militar.
Para muchos, Felipe González es un ícono de la democracia española. Sin embargo, nada más alejado de la realidad. Su pasado es otro. Hoy se presenta al mundo como el abogado defensor de Leopoldo López, dirigente del partido Voluntad Popular, y del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, elegido por la Mesa de Unidad Democrática (MUD). Ambos políticos venezolanos, imputados por participar y urdir la trama de golpe de Estado para derrocar al gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro.
Felipe González tiene una cara oculta. Tiene en su debe político urdir parte del proceso desestabilizador que culminó en el fallido golpe de Estado del 23-F en España, para crear un gobierno cívico-militar. También gestar la guerra sucia contra la izquierda abertzale y ETA. Siendo presidente de gobierno, entre 1983 y 1985 dio luz verde a la actuación de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL). El resultado: 27 personas asesinadas y cientos de damnificados colaterales.
La historia de Felipe González está ligada indisolublemente a la evolución del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) desde los años 70 del siglo XX. La modernización política había desplazado a los viejos camisas azules y una generación de nuevos políticos tecnócratas asaltaban el poder. En este contexto, Franco nombraría en 1969 a su sucesor. El régimen tendría continuidad bajo la restauración monárquica. El elegido no sería el hijo de Alfonso XIII, don Juan, sino su nieto, Juan Carlos, saltándose la cadena sucesoria. El 20 de noviembre de 1975, Franco, tras 40 años de dictadura, moría en la cama. Su régimen sobrevivía. El 22 de noviembre de 1975 Juan Carlos I es coronado rey. En noviembre de 1976 las cortes franquistas aprueban convocar un referendo para la reforma política, a celebrarse el 15 de diciembre. Los actores de la modernización están en el poder. Adolfo Suárez preside el gobierno y una oposición tolerada se legitima. En febrero de 1977 se legaliza al PSOE y en abril del mismo año el Partido Comunista.
Los interlocutores se reconocían, pero el itinerario había sido diseñado con el caudillo en vida. El objetivo, encontrar una salida negociada, redactar una ley de amnistía y punto final para salvaguardar a los dirigentes del régimen. Estados Unidos, Alemania y Gran Bretaña, valedores de Franco, agradecidos por su papel en la lucha anticomunista, requerían una organización opositora fiable, capaz de negociar una vez muerto el dictador. Sus ojos se ponen en el PSOE. Partido con poca actividad durante la dictadura y considerado pro occidental. En esta estrategia, el Departamento de Estado estadunidense entra en contacto con un hombre oscuro, abogado laboralista y militante del partido: Felipe González.
En poco tiempo pasaría a transformarse en una figura destacada de la transición. La operación contó con fondos y aval de los países señalados y la socialdemocracia internacional. Previamente, Felipe González y su equipo debía tomar las riendas del PSOE, en manos de la vieja guardia desde 1944. El momento idóneo, el 26 congreso, a celebrarse en la localidad francesa de Suresnes, en 1974. En dicho evento, Felipe González será nombrado secretario general, desplazando a Rodolfo Llopis. Dos años más tarde, en diciembre de 1976, el PSOE celebrará, en la clandestinidad, su 27 congreso en Madrid; radiado y televisado nadie será detenido. En ese instante, Felipe González, aclamado por el partido, se convierte en el hombre de Estados Unidos en España y el interlocutor de la socialdemocracia europea para América Latina.
En 1982 su partido obtendrá mayoría absoluta, siendo elegido presidente de gobierno. Allí se quita su careta. En medio de la guerra contrainsurgente en Centroamérica, declara: Habría que ayudar a Estados Unidos a encontrar la dimensión positiva de su liderazgo en América Latina. Y de paso no sorprender nunca a la administración Reagan en las decisiones que tomara el Ejecutivo. Su periplo por América Latina no tiene desperdicio.
En su currículum debemos destacar la relación con el entonces miembro de la Junta Militar Argentina, almirante Eduardo Massera, para crear el partidoDemocracia Social, integrado a la Internacional Socialista. Maniobra que fracasó estrepitosamente, no sin antes González presentar a Massera como socialdemócrata. Dichos datos salieron a la luz en la causa instruida por el juez Garzón contra la dictadura Argentina. Publicitados por el equipo Nizkor y el periódico argentino La Nación. Durante la dictadura de Videla, Felipe González condecoró a varios militares. Entre otros, al almirante Rubén Franco, condenado posteriormente a 25 años de cárcel por participar en el secuestro y apropiación de hijos de desaparecidos, con la Gran Cruz de la orden del merito aeronáutico. Asimismo, no tuvo escrúpulos en convertirse en fiador para la venta de armas a las dictaduras latinoamericanas. Sólo en el Chile de Pinochet, entre morteros, lanzacohetes, ametralladoras, aviones de entrenamiento, helicópteros, en el año 1983, los beneficios superaron los 80 millones de dólares. No es de extrañar que pidiera la libertad de Pinochet con tanto ahínco tras su detención en Londres, sin olvidar que en los años 80 recomendó a Ricardo Lagos que fuese Pinochet el timonel de la transición. La visita de ministros de Pinochet a España para asesorar las privatizaciones, la reforma laboral y abrir las puertas a Telefónica, Iberdrola, Endesa, Repsol, Santander, BBVA, en Chile fue una constante. Financió la contra nicaragüense, apoyó el informe Kissinger y negó apoyo al FDR-FMLN en El Salvador.
Tras su salida de la política se transformó en asesor de lobbys y empresas trasnacionales españolas, estadunidenses y europeas, entre otras de venta de armamento, obteniendo pingües beneficios. Además de asesorar empresarios latinoamericanos para esquilmar sus riquezas, entre los que destaca Carlos Slim.
Ahora se presenta como un demócrata comprometido con las libertades en América Latina. Nunca lo estuvo ni lo estará. Mientras cultiva su hobby, comprar y diseñar joyas, alienta la desestabilización de golpistas. No puede ser de otra forma. Siempre revoloteó en su nido. Estados Unidos se lo agradece. Su impudicia no tiene límite.
Este contenido ha sido publicado originalmente por teleSUR bajo la siguiente dirección:
http://www.telesurtv.net/opinion/Felipe-Gonzalez-la-impudicia-de-un-politico-indecente-20150328-0051.html
lunes, 4 de mayo de 2015
Intervención en el “Homenaje a los deportados de Guadalajara en los campos nazis”
Arturo Peinado Cano. Federación Estatal de Foros por la Memoria
Alovera, 3 mayo 2015
En nombre de la Federación Estatal de Foros por la Memoria quiero expresar nuestro agradecimiento por haber sido invitados a participar en este acto de homenaje a los deportados, y en conmemoración del 70ºAniversario de la victoria sobre el fascismo. Es para nosotros un gran honor.
Como sabréis, la Comisión Constitucional del Congreso ha aprobado el pasado martes 28 de abril, por unanimidad, una proposición no de ley que insta al Gobierno a reconocer como “héroes de la lucha por la libertad” a los republicanos que fueron hechos prisioneros por los nazis y estuvieron en campos de concentración como el de Mauthausen. Ciertamente, es un homenaje tan tardío e insuficiente como merecido.
Nos surge la pregunta de cómo es posible que la derecha española, tan refractaria a homenajear a los defensores de la legalidad democrática, ahora haya accedido a esta medida de reparación simbólica. ¿Porqué en este caso sí, y en otros casos de ninguna manera? En nuestra opinión, es que consideran que al haberse producido los crímenes en Austria o Alemania por los nazis, son algo ajeno a la responsabilidad del Estado español, y en consecuencia no han impedido el homenaje, como sí hacen invariablemente cuando se trata de las víctimas directas del franquismo.
Pero en el caso de las víctimas españolas de los campos nazis, parten de una falacia histórica, porque está sobradamente demostrada la responsabilidad directa del régimen de Franco en la deportación, cautiverio y muerte de miles de ciudadanos españoles. Si nuestros compañeros lucían en los campos nazis el triángulo azul de los apátridas, es porque la dictadura, por decisión del entonces Ministro de exteriores de Serrano Suñer, les negó la nacionalidad española y los puso a disposición de la maquinaria de exterminio.
Los abogados de la Federación Estatal de Foros por la Memoria han estado personados en una querella de la Audiencia Nacional contra varios guardianes de campos de exterminio nazis. Por primera vez, deportados españoles a los campos de Mauthausen, Buchenwald y Sachsenhausen declararon ante la justicia española. Este procedimiento, a pesar de su cierre definitivo con las restricciones impuestas a la justicia universal, ha alcanzado algunos logros, como el reconocimiento por el auto del juez, de los republicanos españoles como una categoría de víctimas del sistema concentracionario nacionalsocialista, achacable a motivos políticos. La deportación y el asesinato de miles de republicanos entronca así, con el Holocausto y con la Solución final nazi.
Esta semana también hemos visto cómo Alemania juzga por crímenes contra la humanidad (imprescriptibles) al contable de Auschwitz. Es la prueba de que un Estado realmente democrático no se conforma con un mero reconocimiento simbólico de las víctimas, sino que no renuncia a hacer justicia efectiva: es decir, llevar ante los tribunales a los verdugos y sus cómplices.
Tenemos el deber de recordar a nuestros compañeros y camaradas asesinados en los campos nazis, y exigir la preservación en la memoria colectiva de las causas y el sentido de su sacrificio. Pero no sólo de las víctimas de los nazis, también de las docenas de miles que padecieron las prisiones franquistas; los campos de concentración; los destacamentos de trabajo esclavo o las colonias penitenciarias. Habréis escuchado expresiones que han titulado libros y documentales, como “toda España era una cárcel” o “una inmensa prisión”. Es responsabilidad de la sociedad exigir, y de las organizaciones democráticas garantizar la pervivencia y el respeto a su memoria. También deberían asumir su responsabilidad financiando las políticas de reparación material y simbólica, las empresas herederas de aquellas que se beneficiaron del trabajo esclavo de los presos políticos durante el franquismo: Huarte, Banús, Fenosa, Entrecanales, Dragados, y tantas otras.
Si las víctimas tienen el derecho inalienable a ser recordadas, las sociedades y todos y cada uno de quienes las componemos tenemos DEBER de Memoria. Eso no sucede en este país, donde se puede ser formalmente demócrata sin ser antifascista, algo inconcebible en el resto de países de nuestro entorno. El 7 de diciembre de 1941, los nazis emitieron el Decreto de Noche y Niebla para los enemigos políticos y raciales de los territorios ocupados: no sólo había que eliminarlos físicamente, sino destruir cualquier prueba de su pasada existencia. El fin último de nuestro trabajo debe ser impedir que los nazis y sus cómplices, como los fascistas españoles, puedan alcanzar la victoria definitiva más de 70 años después. De ahí la importancia trascendental de conmemorar con actos como este, en recuerdo de las víctimas, la victoria total contra el fascismo, de recuperar la bandera roja ondeando sobre el Reichstag y a nuestros compatriotas de La Nueve desfilando por los Campos Elíseos.
Esta es la lucha en la que estamos implicados, y de nuestra victoria o de nuestra derrota depende el futuro de todas y de todos. Contamos con vosotros, para luchar y para volver a vencer.
Salud y República. No pasarán
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