Respuesta a Rafael Reig: una candidatura de Unidad Popular para las elecciones generales podría cambiar este país
"Con muchas otras personas, fuerzas políticas y movimientos sociales tenemos la necesidad moral y política de ponernos de acuerdo en un programa mínimo y cooperar para implantarlo", afirma el autor en respuesta a Rafael Reig
Alberto Garzón Espinosa - Candidato de IU a la presidencia del Gobierno
09/06/2015
Compañero Rafael, tengo que comenzar diciéndote que sí creo que estamos viviendo una segunda transición. Está ya en marcha, y no sólo es de naturaleza política sino que es sobre todo de naturaleza económica. Desde hace ya varios años sufrimos los efectos de un proceso constituyente dirigido por la oligarquía económica y política que consiste, en lo esencial, en adaptar todas las instituciones políticas y jurídicas a las necesidades actuales del capitalismo. Adaptación que se logra a través de la aprobación y ejecución de las llamadas reformas estructurales. Hablo de las reformas laborales, financieras, de educación y sanidad, de pensiones, de la administración e incluso de las constitucionales. Todas ellas buscan constituir un nuevo entramado institucional que permita la vuelta de los beneficios de los llamados mercados, consiguiendo así que prosiga su curso esta rueda que es el capitalismo y en cuyo seno somos como hámsteres que corremos más deprisa para correr aún más deprisa. No hace falta decir que este proceso constituyente –que destituye el anterior– implica un nuevo orden social, pues los sacrificios recaen sobre las espaldas de las gentes trabajadoras y de la mayoría social. Un nuevo orden social de precariedad sistémica y crisis permanente es lo que se dibuja en ese horizonte. La consolidación del neoliberalismo como ideología y modelo de vida. No hace falta abundar en muchos datos, pues la calle es mejor reflejo de ello que cualquier estadística.
Como economista de inspiración clásica, la de Smith-Ricardo-Marx, considero que es aquí, en las condiciones materiales de vida de la gente, donde se pueden encontrar las mejores pistas que expliquen el comportamiento electoral. La conspiración siempre existe en política, desde luego, sea en los pequeños asuntos o en los más grandes, pero no vale como única explicación de por qué se producen convulsiones tan fuertes en el panorama electoral. Y sobre todo, recurrir a la conspiración como explicación nos lleva a un terreno de análisis que es casi cualquier cosa menos científico.
Efectivamente, allá por verano de 2013 las encuestas dieron en alguna ocasión a IU una intención directa de voto superior a la que tenía el PSOE. Incluso el FMI público en agosto un informe sobre España advirtiendo de los riesgos que conllevaba, para la correcta aplicación de las reformas estructurales, la pérdida de popularidad del bipartidismo. Lo sé bien porque yo mismo pude comprobar una y otra vez, y en cada debate, los miedos de mis adversarios políticos en el hemiciclo: Guindos, Montoro, Draghi, etc. Por entonces, muchos exigíamos un salto cualitativo en las prácticas de nuestra organización así como no contentarnos con el 15% que pronosticaban esas encuestas. Y ello porque de una parte asumíamos errores, a pesar del crecimiento electoral aparente, y por otra entendíamos que transformar esta sociedad requería un apoyo bastante más amplio que el de un 15%. Pero, sobre todo, pensábamos que había un espacio de ruptura que permitía que el proceso constituyente fuera dirigido por las izquierdas, por la mayoría social. Y eso requería adaptar los instrumentos políticos al nuevo contexto –el del desguace del Estado Social y la descomposición de la Estructura Social del país–.
Fíjate, compañero Rafael, que ya en marzo de 2013 le contesté a la periodista Olga Rodríguez, en una entrevista publicada en este mismo diario, que "la gente necesita un instrumento: o Izquierda Unida se convierte en ese instrumento, o si no, la gente buscará otro. Por eso IU tiene que mostrarse atractivo, demostrar que puede aglutinar a la gente a través de un proceso de refundación como el que se planteó en el pasado". Perdón por la autocita, pero se me antoja útil para el debate repasar en estos momentos aquella entrevista. Y no sólo por esa respuesta, pues allí también volvía a insistir en la necesidad de lo que ahora llamamos Unidad Popular. Y, claro, no existía aún Podemos.
Lo que está claro, a mi juicio, es que Podemos tampoco es el instrumento que necesita la mayoría social y sobre el que pensábamos en 2013. Creo que el instrumento es la Unidad Popular, que es mucho más que Podemos y que IU. Yo saludé la iniciativa de Podemos cuando surgió, aun no estando de acuerdo con tal hecho, porque entendía que podía ayudar a construir un movimiento de izquierdas rupturista que evitara la consolidación neoliberal. Pensaba que podríamos cooperar desde nuestra autonomía y que todo ello sería un catalizador de cambios necesarios en toda la izquierda. El programa era idéntico al nuestro y la mayoría de sus integrantes eran compañeros de trinchera. Pablo era el compañero Pablo, aunque se presentara en otra formación.
De un tiempo a esta parte, sin embargo, ha sido preocupante tanto el vaciado ideológico del discurso oficial de Podemos como la desmovilización social que se ha producido. Pero no hay Unidad Popular si no hay calles movilizadas, si no hay mareas, marchas por la dignidad y manifestaciones reivindicativas. Y no hay solución a la crisis si el vaciado ideológico acaba desembocando en una suerte de socialdemocracia laxa que todavía no asume que ya no tiene cabida en esta Unión Europea. No obstante, estas estrategias discursivas de laboratorio no terminan de calar en la gente, aunque sus dirigentes lo intenten, porque las encuestas también dicen que según la opinión pública Podemos está más a la izquierda que IU. Por alguna razón, compañero Rafael, en el imaginario colectivo la socialdemocracia somos también nosotros. Y eso me preocupa. Porque yo soy comunista.
Quizás sea porque en IU hemos cometido errores. Errores como una excesiva institucionalización, neutral en la mayoría de los casos y cancerígena en el caso de Madrid y la gestión de Caja Madrid. Errores que en esta etapa estamos resolviendo con enorme rapidez para poder ser un instrumento útil para la transformación social, que es lo que buscamos. Atrás quedan ya esos rasgos del marxismo-ladrillismo, la vicepresidencia en CajaMadrid-Bankia, la fundación de Ángel Pérez y otros errores de bulto. Lo que queda somos 30.000 militantes honestos y dispuestos a dar la batalla para cambiar este país, con más de un millón de votos en las últimas elecciones y más de dos mil concejales en todo el territorio.
Pero no tenemos la capacidad para lograr nuestros objetivos en solitario. Por eso con muchas otras personas, fuerzas políticas y movimientos sociales tenemos la necesidad moral y política de ponernos de acuerdo en un programa mínimo y cooperar para implantarlo. En ese sentido, poco ha cambiado desde 2013. Los retos políticos también son los mismos.
Por suerte, más allá de los errores de IU, de Podemos y de otras formaciones, la gente que lucha ha logrado ponerse de acuerdo en espacios de Unidad Popular de cara a las pasadas elecciones municipales. No ha sido fácil, pero muchas experiencias han tenido éxito y han arrojado luz sobre el camino a seguir. Allí donde han cooperado las gentes de IU, Podemos, Equo, Anova, ICV… y gentes sin afiliación pero con las ideas muy claras, se ha logrado romper la espina dorsal del bipartidismo. Se han abierto procesos de esperanza que enfrentaran nuevos y más difíciles retos, el de construir la alternativa y con la oligarquía en contra.
Y se da además la circunstancia de que hoy la realidad –no las encuestas– han reflejado también que Podemos tampoco podrá cambiar nada relevante en solitario, pues un 14% de media en votos es claramente insuficiente para cualquier empresa emancipadora. Pero también es verdad que hasta el momento sus dirigentes –no así la mayoría de sus militantes de base– parecen ignorar toda propuesta de cooperación.
Me preguntas, compañero Rafael, si sé entonces dónde nos metemos. Estoy convencido de que sí, con la convicción de quien ha defendido siempre lo mismo.
Una candidatura de Unidad Popular para las elecciones generales podría cambiar este país, evitar la transición neoliberal y poner en marcha un proceso de esperanza para las gentes trabajadoras. No es fácil, y el camino está lleno de obstáculos. Como candidato a la presidencia del país soy plenamente consciente de ello, pero he aprendido a ser coherente con mis ideas y a ignorar los insultos de quienes desde el sistema, desde dentro o desde fuera tratan de ponernos zancadillas. Por eso decimos que nos vamos a dejar la piel en intentarlo.
Tenemos también muy claro que este país no puede repetir la experiencia italiana, pues la ausencia de una izquierda organizada e ideologizada sólo trae monstruos. Las luchas de nuestros padres, madres, abuelos y abuelas no pueden caer víctimas del tacticismo, ni de unos ni de otros. De ahí que le demos tanta importancia a la Unidad Popular. De ahí, compañero Rafael, que sepamos lo que queremos.
http://www.eldiario.es/zonacritica/Unidad_Popular-generales-cambiar_pais-alberto_garzon_6_396920356.html
miércoles, 17 de junio de 2015
"Balada triste de Felipe", por Alejandro Fierro
Balada triste de Felipe
10 jun 2015
Alejandro Fierro
Periodista español residente en Caracas
En los años 70, muchos cantantes españoles ya pasados de moda se refugiaban en el mercado latinoamericano. Solían pertenecer al subgénero denominado indistintamente “canción melódica”, “canción romántica” o “canción ligera”. A su llegada a Latinoamérica eran recibidos por decenas de fotógrafos y periodistas, a quienes contaban la fábula de una fama que hacía tiempo que había desaparecido o que simplemente nunca existió. La mayoría eran baladistas de segunda o tercera fila. En aquellos tiempos, sin Internet ni televisión por cable, el relato era prácticamente imposible de contrastar y, a decir verdad, los medios tampoco estaban muy interesados en hacerlo. Preferían surtir de referentes extranjeros a una frágil clase media colonizada culturalmente que ansiaba a toda costa diferenciarse de unas mayorías populares invisibles para el sistema.
El aterrizaje de Felipe González en Venezuela el pasado domingo recordó al de aquellos artistas. La prensa de derechas –lo que equivale a decir la práctica totalidad de la prensa- lo saludó como “el Campeón de la Democracia”. Las informaciones lo sitúan como un actor político principal en la escena española actual, con una influencia similar a la de Mariano Rajoy. Ojeando las crónicas que se publicaron estos días en Venezuela, el lector tiene la sensación de que la política española sigue capitaneada por el expresidente del Gobierno. Da la impresión de que España continúa en los 80.
Otro rasgo que destacó la prensa opositora fue su supuesta dilatada trayectoria en defensa de los Derechos Humanos. Aparte de fundadas sospechas sobre su responsabilidad en el terrorismo de Estados de los GAL, lo cierto es que ni como presidente ni en la actualidad, Felipe González se ha significado en esa tarea. Si así fuera, cabría preguntarse por qué no se ha interesado por los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos, por los 5,3 millones de refugiados de la vecina Colombia, el segundo país del mundo con más desplazados después de Siria, o por la situación del Marruecos regentado férreamente por Mohamed V como antes lo fuera por el íntimo amigo de Felipe, el rey Hassan II. En lugar de eso, sus esfuerzos en los últimos años se han centrado en asesorar a la multinacional energética Gas Natural Fenosa desde su consejo de administración, cultivar la amistad de empresarios como el mexicano Carlos Slim, segunda fortuna del mundo según la revista Forbes, o convertirse en conferenciante de tarifa millonaria.
Si Felipe González decidió asesorar simbólicamente a los presos Leopoldo López, Daniel Ceballos o Antonio Ledezma no fue por motivos humanitarios, sino por la comunión de intereses económicos, políticos e ideológicos que mantiene con las élites venezolanas. Por eso en ningún momento se anunció un encuentro con el Comité de Víctimas de la Guarimba (venezolanismo para designar las actividades de agitación callejera). Este Comité aglutina a cerca de 300 familiares de personas asesinadas en aquellos turbulentos meses de 2014, cuando López, Ceballos y Ledezma, entre otros, llamaron a desestabilizar el país hasta que Nicolás Maduro renunciara. De los 43 asesinados, siete lo fueron por disparos atribuidos a las fuerzas de seguridad, por lo que más de una veintena de policías permanecen detenidos y a la espera de sentencia. Los 36 restantes murieron por causas no atribuibles a la actuación policial y, en algunos casos, directamente por la acción de los manifestantes: no menos de una decena de agentes asesinados; once personas a las que dispararon cuando intentaban desmantelar una barricada para acceder a sus domicilios; varios motoristas decapitados por alambres tendidos de lado a lado de la calle…
Sin embargo, la derecha se arroga la representación de las 43 víctimas, las caracteriza sin matices como jóvenes estudiantes que pedían libertad y culpa de todas las muertes al Gobierno de Maduro, con la anuencia acrítica de cancillerías e instituciones internacionales y el respaldo unánime de la prensa mundial. Esta manipulación interesada, y el subsiguiente agravio en el apoyo internacional, fue lo que la esposa de un policía asesinado le afeó a Lilian Tintori, mujer de Leopoldo López, en un encuentro fortuito en la reciente Cumbre de las Américas. La conversación fue hurtada por la mayoría de los medios, tanto de dentro de Venezuela como de fuera, a sus audiencias.
Felipe González declaró en el aeropuerto de Maiquetía que Venezuela necesita “mucho diálogo”. Se trata de una obviedad, puesto que el diálogo es consustancial a cualquier sistema democrático, sea el venezolano, el español o el estadounidense. La democracia no es la administración de consensos impuestos, sino la gestión de conflictos inevitables en la pluralidad. Y esta gestión debe darse desde el lugar en el que el pueblo, mediante elecciones libres, ha colocado a cada actor político y con respecto al marco legal del que cada país, de forma democrática, se ha dotado.
El Estado venezolano ha aducido razones para sospechar que López, Ledezma y Ceballos conspiraron para quebrar ese marco legal y, por ende, la voluntad democrática del pueblo. Es un delito contemplado en los códigos penales de todas las democracias. Se entiende que éstas tienen derecho a defenderse de quienes quieren subvertirlas. En España se ha aplicado con profusión. También en Estados Unidos, sentenciando a cadena perpetua e incluso a pena de muerte a decenas de personas al abrigo de la paranoia terrorista. Pero es Venezuela la que escandaliza al mundo cuando lo utiliza.
Antes de arribar a Caracas, Felipe González ya sabía que no podía asistir jurídicamente a Leopoldo López, al no cumplir los requisitos que exige la ley venezolana, empezando por la colegiación (al igual que un letrado de Venezuela no puede ejercer en España sin ciertos trámites). Su regreso apresurado este martes fue, siguiendo con el símil musical, un playback malo por previsible, repetitivo y poco original. En todo momento lo único que ha importado es ocupar tiempo informativo, prescindiendo de la calidad de la pieza interpretada.
Lo que no captan estas construcciones político-mediáticas interesadas es que la Latinoamérica del siglo XXI no es la de los años 70. Sus pueblos ya no están dispuestos a escuchar la triste balada de un intérprete de medio pelo llegado del otro lado del océano y prefieren componer ellos mismos su propia música. Más allá del reducido círculo de sus fans incondicionales, la visita de la supuesta superestrella Felipe González no fue recibida con rechazo por parte de las mayorías sociales, sino con algo mucho peor para cualquier artista que se precie: la indiferencia.
http://blogs.publico.es/dominiopublico/13618/balada-triste-de-felipe/
10 jun 2015
Alejandro Fierro
Periodista español residente en Caracas
En los años 70, muchos cantantes españoles ya pasados de moda se refugiaban en el mercado latinoamericano. Solían pertenecer al subgénero denominado indistintamente “canción melódica”, “canción romántica” o “canción ligera”. A su llegada a Latinoamérica eran recibidos por decenas de fotógrafos y periodistas, a quienes contaban la fábula de una fama que hacía tiempo que había desaparecido o que simplemente nunca existió. La mayoría eran baladistas de segunda o tercera fila. En aquellos tiempos, sin Internet ni televisión por cable, el relato era prácticamente imposible de contrastar y, a decir verdad, los medios tampoco estaban muy interesados en hacerlo. Preferían surtir de referentes extranjeros a una frágil clase media colonizada culturalmente que ansiaba a toda costa diferenciarse de unas mayorías populares invisibles para el sistema.
El aterrizaje de Felipe González en Venezuela el pasado domingo recordó al de aquellos artistas. La prensa de derechas –lo que equivale a decir la práctica totalidad de la prensa- lo saludó como “el Campeón de la Democracia”. Las informaciones lo sitúan como un actor político principal en la escena española actual, con una influencia similar a la de Mariano Rajoy. Ojeando las crónicas que se publicaron estos días en Venezuela, el lector tiene la sensación de que la política española sigue capitaneada por el expresidente del Gobierno. Da la impresión de que España continúa en los 80.
Otro rasgo que destacó la prensa opositora fue su supuesta dilatada trayectoria en defensa de los Derechos Humanos. Aparte de fundadas sospechas sobre su responsabilidad en el terrorismo de Estados de los GAL, lo cierto es que ni como presidente ni en la actualidad, Felipe González se ha significado en esa tarea. Si así fuera, cabría preguntarse por qué no se ha interesado por los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos, por los 5,3 millones de refugiados de la vecina Colombia, el segundo país del mundo con más desplazados después de Siria, o por la situación del Marruecos regentado férreamente por Mohamed V como antes lo fuera por el íntimo amigo de Felipe, el rey Hassan II. En lugar de eso, sus esfuerzos en los últimos años se han centrado en asesorar a la multinacional energética Gas Natural Fenosa desde su consejo de administración, cultivar la amistad de empresarios como el mexicano Carlos Slim, segunda fortuna del mundo según la revista Forbes, o convertirse en conferenciante de tarifa millonaria.
Si Felipe González decidió asesorar simbólicamente a los presos Leopoldo López, Daniel Ceballos o Antonio Ledezma no fue por motivos humanitarios, sino por la comunión de intereses económicos, políticos e ideológicos que mantiene con las élites venezolanas. Por eso en ningún momento se anunció un encuentro con el Comité de Víctimas de la Guarimba (venezolanismo para designar las actividades de agitación callejera). Este Comité aglutina a cerca de 300 familiares de personas asesinadas en aquellos turbulentos meses de 2014, cuando López, Ceballos y Ledezma, entre otros, llamaron a desestabilizar el país hasta que Nicolás Maduro renunciara. De los 43 asesinados, siete lo fueron por disparos atribuidos a las fuerzas de seguridad, por lo que más de una veintena de policías permanecen detenidos y a la espera de sentencia. Los 36 restantes murieron por causas no atribuibles a la actuación policial y, en algunos casos, directamente por la acción de los manifestantes: no menos de una decena de agentes asesinados; once personas a las que dispararon cuando intentaban desmantelar una barricada para acceder a sus domicilios; varios motoristas decapitados por alambres tendidos de lado a lado de la calle…
Sin embargo, la derecha se arroga la representación de las 43 víctimas, las caracteriza sin matices como jóvenes estudiantes que pedían libertad y culpa de todas las muertes al Gobierno de Maduro, con la anuencia acrítica de cancillerías e instituciones internacionales y el respaldo unánime de la prensa mundial. Esta manipulación interesada, y el subsiguiente agravio en el apoyo internacional, fue lo que la esposa de un policía asesinado le afeó a Lilian Tintori, mujer de Leopoldo López, en un encuentro fortuito en la reciente Cumbre de las Américas. La conversación fue hurtada por la mayoría de los medios, tanto de dentro de Venezuela como de fuera, a sus audiencias.
Felipe González declaró en el aeropuerto de Maiquetía que Venezuela necesita “mucho diálogo”. Se trata de una obviedad, puesto que el diálogo es consustancial a cualquier sistema democrático, sea el venezolano, el español o el estadounidense. La democracia no es la administración de consensos impuestos, sino la gestión de conflictos inevitables en la pluralidad. Y esta gestión debe darse desde el lugar en el que el pueblo, mediante elecciones libres, ha colocado a cada actor político y con respecto al marco legal del que cada país, de forma democrática, se ha dotado.
El Estado venezolano ha aducido razones para sospechar que López, Ledezma y Ceballos conspiraron para quebrar ese marco legal y, por ende, la voluntad democrática del pueblo. Es un delito contemplado en los códigos penales de todas las democracias. Se entiende que éstas tienen derecho a defenderse de quienes quieren subvertirlas. En España se ha aplicado con profusión. También en Estados Unidos, sentenciando a cadena perpetua e incluso a pena de muerte a decenas de personas al abrigo de la paranoia terrorista. Pero es Venezuela la que escandaliza al mundo cuando lo utiliza.
Antes de arribar a Caracas, Felipe González ya sabía que no podía asistir jurídicamente a Leopoldo López, al no cumplir los requisitos que exige la ley venezolana, empezando por la colegiación (al igual que un letrado de Venezuela no puede ejercer en España sin ciertos trámites). Su regreso apresurado este martes fue, siguiendo con el símil musical, un playback malo por previsible, repetitivo y poco original. En todo momento lo único que ha importado es ocupar tiempo informativo, prescindiendo de la calidad de la pieza interpretada.
Lo que no captan estas construcciones político-mediáticas interesadas es que la Latinoamérica del siglo XXI no es la de los años 70. Sus pueblos ya no están dispuestos a escuchar la triste balada de un intérprete de medio pelo llegado del otro lado del océano y prefieren componer ellos mismos su propia música. Más allá del reducido círculo de sus fans incondicionales, la visita de la supuesta superestrella Felipe González no fue recibida con rechazo por parte de las mayorías sociales, sino con algo mucho peor para cualquier artista que se precie: la indiferencia.
http://blogs.publico.es/dominiopublico/13618/balada-triste-de-felipe/
sábado, 6 de junio de 2015
Comentario al comunicado del Foro por la Memoria de Guadalajara
Como no podía ser menos, la Federación Estatal de Foros por la Memoria apoya y hace propio el comunicado del Foro por la Memoria de Guadalajara.
Denunciamos que mientras el actual jefe del estado español, de cara a la galería internacional, homenajea en París a los combatientes republicanos y antifascistas de “La Nueve”, en el ámbito doméstico las sentencias represivas del franquismo siguen siendo firmes y legales; que docenas de miles de compañeros de los republicanos que en 1945 derrotaron al nazismo, permanecen sepultados en fosas comunes clandestinas; que en las calles de nuestros pueblos y ciudades se sigue rindiendo homenaje a los verdugos, a aquellos que mantuvieron secuestrada la soberanía nacional gracias al apoyo de los regímenes nazis y fascistas, tal y como declararon las Naciones Unidas en 1948.
Entendemos que para la monarquía borbónica resulte imposible condenar el franquismo: cuestionar la legalidad del mismo supondría cuestionar también la Ley de Sucesión de 1969, su legitimidad de origen.
Y nos comprometemos a hacer todo lo que esté en nuestra mano para que, más pronto que tarde, los homenajes a los héroes de “La Nueve”, así como a todos los combatientes contra el franquismo y el nazifascismo, se hagan en nombre del pueblo español, por las autoridades legítimas de la 3ºRepública, heredera de la legalidad y de la memoria de la 2ª. Por las instituciones y honrando los símbolos (himno, bandera…) que nos fueron arrebatados por los militares perjuros.
Arturo Peinado, presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria
Enlace al comunicado:
https://memoriaguadalajara.wordpress.com/2015/06/04/comunicado-ante-la-presencia-de-felipe-borbon-en-homenaje-a-la-nueve/
Comunicado: Ante la presencia de Felipe Borbón en homenaje a «La Nueve»
4 de Junio de 2015
COMUNICADO
Ante la noticia de la reciente inauguración oficial en París de un parque dedicado a la memoria de «La Nueve» con presencia de Felipe Borbón, actualmente Rey de España, el Foro por la Memoria de Guadalajara y las organizaciones y ciudadanos que lo hacen suyo, desean exponer ante la opinión pública española y francesa lo siguiente:
1º Al dedicar el Ayuntamiento de París y la República Francesa este espacio a la memoria de los combatientes españoles que en las filas del ejercito francés contribuyeron a liberar París, han realizado un acto de justicia que honra a Francia.
2º Sin embargo, la presencia del actual Jefe de Estado Español, el ciudadano Borbón, actualmente Rey de España, solamente puede explicarse en los términos propios de la cortesía diplomática que lleva un jefe de estado extranjero a participar en actos de homenaje valorados en el país que se está visitando, aunque en el país de procedencia tal acto fuese impensable.
3º Debe recordarse que es la primera vez en toda su vida que Felipe Borbón, Rey de España, ha acudido a un acto oficial en el que se ha hecho homenaje público a los combatientes antifascistas españoles.
4º El primer acto de este tipo en el que ha participado Felipe Borbón es, para su vergüenza pública, un acto institucional francés, no español.
5º La opinión pública francesa debe saber que en España no existe ningún monumento público institucional que esté dedicado a la memoria de los defensores de las libertades republicanas y su constitución y a cuantos murieron en su defensa, sea en la guerra civil o en la resistencia contra la dictadura.
6º El ciudadano Borbón jamás ha hecho referencia pública ninguna a los cientos de miles de víctimas de la dictadura franquista, condenado a aquel régimen o denunciado al dictador. No ha tenido nunca ni el menor gesto público de piedad, empatía o sentimiento alguno por las víctimas, al igual que su padre, Juan Carlos Borbón.
7º Es por ello que consideramos que la actuación de Felipe Borbón en el transcurso de su viaje oficial a París es, sencillamente, un acto de profunda hipocresía política que deshonra la memoria de cuantos lucharon por la libertad de Francia, españoles o franceses.
8º Debemos recordar públicamente que el terreno del monumento memorial en el campo nazi de Mathausen dedicado a los españoles muertos en la deportación, se encuentra erigido en terreno donado por la República Francesa, en acto de fraternidad francés con los deportados españoles ante la actitud despreciativa del Estado Español. Es difícil que honrar pueda a los combatientes españoles por la libertad, quien se niega a condenar el franquismo y niega a sus víctimas.
9º No debe olvidarse que el Estado Español cuya máxima representación ostenta Felipe Borbón, sigue considerando legales las disposiciones del gobierno franquista que condujeron a la muerte a cientos de miles de españoles, al igual que a la deportación a los campos nazis de miles de soldados y población civil española detenida en la Francia ocupada.
10º Por todo ello, como españoles, como antifascistas y desde los valores republicanos compartidos, solicitamos a las asociaciones, partidos, sindicatos y a todos los ciudadanos de Francia que se sienten identificados con la lucha antifascista y la Francia Libre en cuyas filas nuestros respectivos compatriotas lucharon juntos, que declaren persona NON GRATA a Felipe Borbón, Rey de España, en cualquier acto público relacionado con el antifascismo, la deportación o el antisemitismo mientras el Estado Español no declare nulas las leyes y tribunales franquistas que siguen considerando rebeldes a los combatientes de La Nueve y a cuantos se enfrentaron a la dictadura, y expresen hoy públicamente su rechazo a este acto hipócrita que lejos de acercar nuestros países, lo que hace es despreciar a los que lucharon por la Libertad de Francia y la liberación de España.
A todos os llamamos, difundid estas palabras y que no haya acto público donde no se recuerden.
Solicitamos expresamente que quienes compartan este comunicado envíen una adhesión que haremos pública. [ foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com ] [nombre, localidad/país, organización]
En memoria de los combatientes españoles y Franceses de la Francia Libre y de la Resistencia Antifranquista.
Viva la República!!
En ausencia de las autoridades legales de la Tercera República
Denunciamos que mientras el actual jefe del estado español, de cara a la galería internacional, homenajea en París a los combatientes republicanos y antifascistas de “La Nueve”, en el ámbito doméstico las sentencias represivas del franquismo siguen siendo firmes y legales; que docenas de miles de compañeros de los republicanos que en 1945 derrotaron al nazismo, permanecen sepultados en fosas comunes clandestinas; que en las calles de nuestros pueblos y ciudades se sigue rindiendo homenaje a los verdugos, a aquellos que mantuvieron secuestrada la soberanía nacional gracias al apoyo de los regímenes nazis y fascistas, tal y como declararon las Naciones Unidas en 1948.
Entendemos que para la monarquía borbónica resulte imposible condenar el franquismo: cuestionar la legalidad del mismo supondría cuestionar también la Ley de Sucesión de 1969, su legitimidad de origen.
Y nos comprometemos a hacer todo lo que esté en nuestra mano para que, más pronto que tarde, los homenajes a los héroes de “La Nueve”, así como a todos los combatientes contra el franquismo y el nazifascismo, se hagan en nombre del pueblo español, por las autoridades legítimas de la 3ºRepública, heredera de la legalidad y de la memoria de la 2ª. Por las instituciones y honrando los símbolos (himno, bandera…) que nos fueron arrebatados por los militares perjuros.
Arturo Peinado, presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria
Enlace al comunicado:
https://memoriaguadalajara.wordpress.com/2015/06/04/comunicado-ante-la-presencia-de-felipe-borbon-en-homenaje-a-la-nueve/
Comunicado: Ante la presencia de Felipe Borbón en homenaje a «La Nueve»
4 de Junio de 2015
COMUNICADO
Ante la noticia de la reciente inauguración oficial en París de un parque dedicado a la memoria de «La Nueve» con presencia de Felipe Borbón, actualmente Rey de España, el Foro por la Memoria de Guadalajara y las organizaciones y ciudadanos que lo hacen suyo, desean exponer ante la opinión pública española y francesa lo siguiente:
1º Al dedicar el Ayuntamiento de París y la República Francesa este espacio a la memoria de los combatientes españoles que en las filas del ejercito francés contribuyeron a liberar París, han realizado un acto de justicia que honra a Francia.
2º Sin embargo, la presencia del actual Jefe de Estado Español, el ciudadano Borbón, actualmente Rey de España, solamente puede explicarse en los términos propios de la cortesía diplomática que lleva un jefe de estado extranjero a participar en actos de homenaje valorados en el país que se está visitando, aunque en el país de procedencia tal acto fuese impensable.
3º Debe recordarse que es la primera vez en toda su vida que Felipe Borbón, Rey de España, ha acudido a un acto oficial en el que se ha hecho homenaje público a los combatientes antifascistas españoles.
4º El primer acto de este tipo en el que ha participado Felipe Borbón es, para su vergüenza pública, un acto institucional francés, no español.
5º La opinión pública francesa debe saber que en España no existe ningún monumento público institucional que esté dedicado a la memoria de los defensores de las libertades republicanas y su constitución y a cuantos murieron en su defensa, sea en la guerra civil o en la resistencia contra la dictadura.
6º El ciudadano Borbón jamás ha hecho referencia pública ninguna a los cientos de miles de víctimas de la dictadura franquista, condenado a aquel régimen o denunciado al dictador. No ha tenido nunca ni el menor gesto público de piedad, empatía o sentimiento alguno por las víctimas, al igual que su padre, Juan Carlos Borbón.
7º Es por ello que consideramos que la actuación de Felipe Borbón en el transcurso de su viaje oficial a París es, sencillamente, un acto de profunda hipocresía política que deshonra la memoria de cuantos lucharon por la libertad de Francia, españoles o franceses.
8º Debemos recordar públicamente que el terreno del monumento memorial en el campo nazi de Mathausen dedicado a los españoles muertos en la deportación, se encuentra erigido en terreno donado por la República Francesa, en acto de fraternidad francés con los deportados españoles ante la actitud despreciativa del Estado Español. Es difícil que honrar pueda a los combatientes españoles por la libertad, quien se niega a condenar el franquismo y niega a sus víctimas.
9º No debe olvidarse que el Estado Español cuya máxima representación ostenta Felipe Borbón, sigue considerando legales las disposiciones del gobierno franquista que condujeron a la muerte a cientos de miles de españoles, al igual que a la deportación a los campos nazis de miles de soldados y población civil española detenida en la Francia ocupada.
10º Por todo ello, como españoles, como antifascistas y desde los valores republicanos compartidos, solicitamos a las asociaciones, partidos, sindicatos y a todos los ciudadanos de Francia que se sienten identificados con la lucha antifascista y la Francia Libre en cuyas filas nuestros respectivos compatriotas lucharon juntos, que declaren persona NON GRATA a Felipe Borbón, Rey de España, en cualquier acto público relacionado con el antifascismo, la deportación o el antisemitismo mientras el Estado Español no declare nulas las leyes y tribunales franquistas que siguen considerando rebeldes a los combatientes de La Nueve y a cuantos se enfrentaron a la dictadura, y expresen hoy públicamente su rechazo a este acto hipócrita que lejos de acercar nuestros países, lo que hace es despreciar a los que lucharon por la Libertad de Francia y la liberación de España.
A todos os llamamos, difundid estas palabras y que no haya acto público donde no se recuerden.
Solicitamos expresamente que quienes compartan este comunicado envíen una adhesión que haremos pública. [ foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com ] [nombre, localidad/país, organización]
En memoria de los combatientes españoles y Franceses de la Francia Libre y de la Resistencia Antifranquista.
Viva la República!!
En ausencia de las autoridades legales de la Tercera República
"Memoria y Unidad Popular", por José Mª Pedreño
José
Mª Pedreño Gómez. La Trinchera Roja,
Memoria y Unidad
Popular
José Mª Pedreño. La Trinchera Roja, | 6 junio 2015
Se
hace necesario decir algo en estos momentos, en los que el movimiento
memorialista democrático parece haber decaído después de tiempos de esplendor,
ocultado por otros movimientos cívicos vinculados a una situación de emergencia
social en la que están en juego las necesidades básicas de millones de
personas. Hay que recordar que, años atrás, cuando la mayoría social pensaba
que éramos los nuevos ricos -aunque algunos predecíamos la hecatombe a la que
nos llevaba el neoliberalismo, y así tratábamos de explicarlo en nuestros
escritos-, el memorialista era uno de los pocos movimientos sociales capaz de
romper los cercos mediáticos y de movilizar a muchos sectores de la sociedad.
Estamos viviendo un proceso histórico en el que más que nunca se ha evidenciado
que deshistoriar las relaciones sociales y políticas es uno de los instrumentos
más eficaces con los que cuentan las clases dominantes para mantener su dominio
cultural y, a través de él, su dominio económico y político. Esa es la
importancia principal de mantener vivo el movimiento memorialista democrático.
Como
militante comunista, siempre he pensado y creído firmemente que mi obligación
era luchar contra la injusticia allá donde se encontrara. Creo que en un mundo
plagado de injusticias lo más decente que puede hacer una persona es ser
comunista, y esto, para mí, no sólo es una cuestión semántica, sino que supone
un compromiso firme con unas convicciones ideológicas y una forma de entender
la vida muy determinadas que chocan con la cultura dominante. A menudo, se está
diciendo, desde la izquierda, que la bandera roja y la hoz y el martillo, o la
bandera tricolor, son símbolos del pasado que asustan a la gente, pero los
símbolos son muy importantes. Al igual que la cara es el espejo del alma, los
símbolos son el espejo del pensamiento. Ocultarlos, argumentando cuestiones
tácticas o estratégicas, forma parte del discurso de la ambigüedad que podrá
proporcionar votos, pero con el que no se conseguirán grandes cambios si a la
hora de la verdad no hay un horizonte claro: un proyecto político en el que se
diseñe un nuevo modelo de estado, un nuevo modelo social y un nuevo modelo
económico. Un proyecto político que hunda sus raíces en las ideas y sueños de
los que nos precedieron en la lucha por la Justicia y la Libertad y adaptado a
los nuevos tiempos. Los votos deben conseguirse por haber ganado la hegemonía,
no por adaptar el discurso a la cultura dominante, ya que la cultura dominante
es -como decía Karl Marx- la cultura de la clase dominante. Y en estos momentos
,buena parte de los de abajo -como se está llamando a las clases populares-
tienen bien arraigada en su pensamiento y su forma de actuar en la vida
cotidiana, la cultura dominante. La ruptura de los cercos mediáticos, a la hora
de ganar la hegemonía es fundamental, ya que la mayor parte de los medios de
comunicación están en manos de los de arriba -tal como se está denominando a
las clases dominantes y a la oligarquía-. La comunicación a través de Internet,
es un elemento no desdeñable, pero no podemos olvidar que son los de arriba los
que controlan las comunicaciones y también usan la red para divulgar su
ideología.
Los
Foros por la Memoria nacieron con la idea de que la Memoria Democrática -en
aquellos momentos la denominábamos Memoria Histórica- fuera uno de los ejes de reconstrucción de la
izquierda –desde y con su pluralidad, y entendiendo el anarquismo como parte de
la misma- tras la derrota sufrida por las clases populares al final del siglo
XX, y ante la evidencia clara de que, tras la caída de los regímenes
denominados de socialismo real del centro y este europeos, la aseveración de
Fukuyama sobre el “fin de la Historia” y la desaparición de las ideologías, se
habría paso lo que se ha dado en llamar “pensamiento único” que, en la
práctica, no es otra cosa que mantener que los postulados del neoliberalismo
(democracia formal, en apariencia, más mercado libre y desregulado), como
ideología del capitalismo, son lo único aceptable, negando todo pensamiento que
contradiga estos principios. En esos mismos momentos, Jorge Bush (hijo) hablaba
de la implantación del “nuevo orden mundial”, que no era otra cosa que imponer,
por activa (mediante la guerra), o por pasiva (a través de “revoluciones”
naranjas), el marco necesario para el desarrollo del capitalismo global. Al
mismo tiempo, la derrota provocó la desaparición de referentes reales y el
desarme ideológico de la izquierda europea en general –y de la española en
particular, con sus peculiaridades-, que se dejó arrastrar por las tendencias
ideológicas triunfantes tras la larga lucha que se desarrolló a escala mundial
durante todo el siglo XX. Ante esta situación, influidos por diversas lecturas
(Antonio Gramsci, Marta Harnecker, Peter Weiss, Howard Zinn, James Petras,
Chomsky y otros), análisis sobre la realidad que nos rodeaba y la práctica
militante de base que desarrollábamos en el Centro Social Haydée Santamaría,
que nos daba resultados positivos, algunos llegamos a la conclusión de que se
hacía muy necesario buscar referentes históricos positivos que ayudasen a la
izquierda a reconstruirse ideológicamente y ser capaz de luchar contra la
cultura dominante, para reconstruirla también organizativamente, con el
objetivo de que las clases populares dominadas pudieran dotarse de los instrumentos
de lucha y organizaciones necesarios para combatir la implantación de un
régimen político y económico injusto, basado en el “darwinismo” social,
implantado a través de una aparente democracia en unos casos y de la fuerza en
otros.
Nuestros
objetivos eran y son todavía:
1.-
Construir un frente masas en el ámbito de la lucha cultural e ideológica.
2.-
Recuperar la ilusión por la utopía.
3.-
Recuperar principios éticos, sociales y políticos
4.-
Luchar por los Derechos Humanos, tanto políticos, como sociales y económicos.
5.-
Superar el lastre de la denominada Transición.
6.-
Recuperar el prestigio de la izquierda y del movimiento libertario por su lucha
contra el fascismo, a través de la puesta en valor de la historia de sus
militantes.
7.-
Recuperar el trabajo de base como elemento principal de lucha.
8.-
Recuperar la Memoria Democrática.
Todos
estos años he trabajado bajo esas premisas, con aciertos y errores, pero
intentando siempre hacer honor a la palabra coherencia, y es lo que he tratado
siempre de transmitir a la organización. Es el primer valor que un comunista
debe mantener intacto en todo momento: coherencia. Y la coherencia no es, ni
más ni menos, que mantener en consonancia lo que se dice con lo que se hace,
alejándose del posibilísimo y del oportunismo con el que habitualmente se actúa
en la sociedad en la que vivimos y, por ende, en muchas organizaciones
sociales, sindicales y políticas, en las que se confunde pragmatismo con
posibilísimo y se actúa con oportunismo ya que, en vez de mantener el rumbo
hacia objetivos y fines propios, se actúa en base a al momento, sin evaluar los
efectos a medio y largo plazo sobre los fines. Como se ha constatado en
numerosas ocasiones, hay que mantener el rumbo hacia el horizonte marcado, sin
desviarse, por muy difícil que sea, sabiendo que la condición humana es un
factor a tener en cuenta a la hora de trabajar, ya que la condición humana lo
condiciona todo.
A
pesar del los vaivenes a los que el día a día nos somete, la Federación Estatal
de Foros por la Memoria durante todo ese tiempo no se ha hecho más débil, sino
que se ha fortalecido con cada trabajo y cada propuesta. Contra viento y marea,
con muy pocos recursos, ha sido capaz de realizar trabajos que parecen
imposibles una vez pasado el tiempo. Es más, el día que hagamos el relato sobre
los centenares del miles de quilómetros y los miles y miles de horas dedicados,
tratando de hacer compatibles la acción política y social con nuestros trabajos
habituales, a algunos les parecerá increíble saber que existen personas capaces
de dedicar todo su tiempo libre a la lucha, sin pedir nada a cambio. Es porque
nuestra forma de entender la militancia no se basa en tener un carnet, asistir
a alguna que otra asamblea y, mientras tanto, no hacer nada, sino que para nosotros,
ser militante, es estar activo continuamente. Desde la primera exhumación hasta
la última, pasando por las exposiciones, proyectos de investigación, artículos,
libros, películas, homenajes, monumentos, centenares de chalas de divulgación y
conferencias, demandas judiciales, jornadas, concentraciones, manifestaciones,
actos de desobediencia civil pacífica, nuestras páginas web, referentes en el
movimiento durante mucho tiempo, y el Primer Congreso de Víctimas del
Franquismo, fueron posibles gracias a la firme voluntad de militantes
dispuestos a acabar con la impunidad del franquismo y poner en valor las ideas
de todas y todos aquellos que nos precedieron en la defensa de la Justicia y la
Libertad. Activistas muy activos, eso es lo que hemos aportado a la lucha por
cambiar las cosas durante todos estos años. Nuestra voluntad era contribuir a
la construcción de la izquierda del
siglo XXI, del bloque histórico, del que hablaba Antonio Gramsci y que hoy
llamamos Unidad Popular que, para que algunos lo entiendan, no se trata sólo de
configurar coaliciones electorales, sino la forma en que muchos creemos que
tiene que organizarse el pueblo para construir la sociedad justa, libre y
civilizada con la que soñamos. Las coaliciones a las que se está dando ese nombre
-aunque se llamen “Ganemos”, “Ahora” o cualquier otra nombre- deben ser la
representación electoral de esa Unidad Popular; del pueblo organizado para
ejercer el poder desde abajo. Construir Unidad Popular es construir poder
popular.
Hemos
dado respuestas meditadas, debatidas, analizadas y, por tanto, muy serias y
sensatas, a cada cuestión relacionada con la memoria democrática; desde la
forma de entender las exhumaciones, pasando por las cuestiones jurídicas, el
rigor en la investigación o las cuestiones ideológicas; todo ha sido
meticulosamente estudiado para elaborar propuestas y dar respuestas a la
sociedad en su conjunto y al movimiento memorialista en particular. Creo,
sinceramente, que nuestra aportación durante estos años, sin menospreciar la de
otros colectivos, ha sido fundamental para que los principios de Verdad,
Justicia y Reparación para las víctimas del franquismo se hayan asentado en el
movimiento y en las fuerzas políticas y sociales democráticas, para poner en
valor las ideas que defendieron y encontrar los nexos existentes entre el
presente y el pasado, así como dar un fuerte impulso al entendimiento de lo que
significan los Derechos Humanos en nuestra sociedad.
Nuestros
principios se asentaron en un Ideario, elaborado para marcar las líneas
políticas e ideológicas alrededor de las que se movería la organización. Y eso
ha sido la columna ideológica plural alrededor de la que se ha construido la
organización. Somos una organización político-social, ideológicamente plural y
apartidista, muy bien definida en nuestro ideario, que quiere ser un
instrumento para todas las ideologías emancipadoras, por lo que no somos
excluyentes con las mismas, pero entendemos que la mejor forma en que podemos
ayudar en esta lucha es siendo independientes de todas ellas y generar un
consenso y una cohesión interna entre los compañeros y compañeras que, desde
distintos pensamientos, se vinculan a nosotros. Queremos hacer verdad aquello
de que “no entierran hombres, sino semillas” y evitar los errores que en el pasado
nos llevaron a la desunión en la lucha contra el enemigo común, en especial el
sectarismo. Nuestra función no es ser apéndice de otros, sino influir en otros
para cambiar las tendencias y que asuman nuestros planteamientos que son el
resultado de las experiencias, prácticas, estudios y análisis desarrollados a
lo largo de estos diez últimos años.
Siempre
he mantenido que todos los cargos de dirección política y los cargos públicos -
en especial si son remunerados- deben estar limitados, a lo sumo, en diez o
doce años; en cualquier partido, sindicato y asociación y, por supuesto en el
Foro por la Memoria y la propia Federación. Asimismo que quien debe dirigir las
organizaciones tiene que ser un ejemplo de trabajo y de coherencia. Por eso
decidí que mi obligación era dar paso a otros compañeros y empezar poco a poco
a centrarme en otros frentes de lucha aportando mi experiencia de tantos años
de militancia en movimientos sociales. Desde el movimiento vecinal hasta el
movimiento memorialista democrático, pasando por el Centro Social Haydée
Santamaría y el Foro por la Memoria he tratado de mantener una coherencia sin
renunciar a mi ideología y sintiéndome orgulloso de ser comunista. Tal vez mis
posiciones, como activista socio-político, puedan haber entrado en
contradicción en algunas ocasiones con las políticas a corto plazo del Partido
al que pertenezco (con periodos de exclusión en los que me he seguido
considerando miembro del mismo), pero siempre desde la lealtad a los fines del
mismo: un sociedad justa y libre. También mi obligación era ser leal a todos
los compañeros y compañeras de la organización, teniendo en cuenta la
pluralidad ideológica de la misma.
Ahora,
dejando de lado componendas personales, voy a volver a la cuestión fundamental
de este escrito: la situación de la Memoria Democrática, su papel en estos
momentos de cambio político y algunas ideas sobre cuestiones políticas a
desarrollar, así como la forma en que algunos entendemos que debe construirse
la acumulación de fuerzas políticas y sociales -lo que Gramsci llamaba el
bloque histórico”- necesarias para derrotar a las fuerzas políticas que
sostienen el actual régimen y el proyecto político ultraliberal y
ultraconservador que encarnan y que lleva en su seno un modelo basado en la
exclusión social de una gran parte de la población para aumentar el
enriquecimiento de una minoría.
En
primer lugar, deseo realizar, desde una posición constructiva, una llamada de
atención a las fuerzas políticas que hablan de la ruptura del Régimen del 78.
Quiero recordarles que hablar de ruptura del Régimen del 78 sin acabar con la
impunidad del franquismo, sin liquidar la institución monárquica, reinstaurando
la República, sin nacionalizar los sectores estratégicos de la economía,
usurpados por las oligarquías a la sombra de la dictadura y la nada “modélica
Transición”, y sin recuperar la soberanía nacional frente a las élites
económicas mundiales y sus aliados políticos, no es más que un “brindis al
Sol”. Luchar para cambiar las cosas de verdad es luchar contra el Régimen del
78, sin disfraces y sin ambigüedades. Se habla mucho de ello, pero muy poco
sobre lo que supone la ruptura y la hoja de ruta para llevarla a cabo. Porque
defender el Régimen del 78, en estos momentos, no es ni más ni menos, que
defender el “Nuevo Orden Mundial Imperial” que se está imponiendo desde la
caída de los regímenes de socialismo real del Este y Centro Europa, por parte
de las élites económicas, a través de gobiernos títeres, elegidos por los
pueblos, pero que actúan a espaldas de los pueblos.
Si
bien, hoy por hoy, no podemos acabar con el capitalismo, sí que podemos luchar
contra él para hacerlo retroceder y esto supone entender cuestiones esenciales.
Por un lado comprender que el fin del capitalismo no es el de crear riqueza,
sino el de acumular riqueza y, la especulación es la mejor forma de acumular
riqueza. Desde que se cambió el patrón oro, por el patrón moneda, la
especulación se ha transformado en la forma más usual de extracción de
plusvalías, frente a la forma productiva. El cambio nuevamente del patrón
moneda, para volver al patrón oro, es fundamental para acabar con las políticas
económicas de carácter monetaristas que facilitan la especulación y regresar a
políticas económicas basadas en el valor real de la riqueza existente para
construir un nuevo tejido productivo. Esto sólo puede hacerse con políticas
fuertemente reguladores realizadas por un estado fuerte que controle todos los
sectores estratégicos de la economía para ponerlos al servicio del pueblo.
Ahora bien, para poder romper la
situación actual es muy necesario conocer el proceso histórico que nos
ha llevado hasta hoy, para entender donde está el origen del problema; ahí
entra en juego el papel de la Memoria Democrática, no sólo de nuestro país de
países, sino también del mundo. No se trata sólo de hablar de víctimas, sino,
también de quienes fueron los verdugos y de como se han ido adueñando de todo
aupándose sobre el exterminio de millones de hombres y mujeres que, deseando un
mundo libre y justo, se oponían a ellos.
La
mejor aportación que el Movimiento Memorialista Democrático puede hacer a la
construcción y cohesión de la Unidad Popular es unirse. Pero no utilizar la
palabra “unión” como algo vacío, sino concretarlo en acuerdos mínimos sobre
cuestiones básicas. Para ello, se debería realizar un gran congreso o
conferencia donde todos vayamos con la mente abierta y hagamos un gran
ejercicio de generosidad para poder plasmar en un documento único cuales son
los factores de unión de todos y un plan de trabajo. Un acuerdo de mínimos que
sirva para fortalecer el procesos de unidad del pueblo. La Memoria de los que
nos precedieron en la lucha debe formar parte de la argamasa, para hacerla más
fuerte, de la construcción de la Unidad Popular y la Historia debe ser elemento
fundamental para identificar la raíz del proceso que nos ha llevado a la
situación actual para actuar sobre la base que sustenta las relaciones de
dominio actuales.
martes, 2 de junio de 2015
"El rey tiene mucho que celebrar", por Isaac Rosa
Un año después de la abdicación, la monarquía ha demostrado ser un factor de estabilidad. Para sí misma.
Isaac Rosa . El Diario, 01/06/2015
¿Que como le ha ido al rey este primer año tras la abdicación? Pues muy bien, la verdad: viajes de placer, mesa en los mejores restaurantes, visitas a amigos, descanso y mucha tranquilidad. Lo que se dice vivir como un rey. Sin tener que leer discursos tediosos. Y sin la reina al lado. Ah, perdón, que se refieren al otro rey, el hijo. Es que como desde hace un año tenemos dos reyes, no sabía de cuál me hablaban.
¿Felipe VI? No ha disfrutado tanto como su padre, pero también ha tenido un annus mirabilis, un año borbonísimo. Que el mayor aprieto que haya sufrido en todo un año haya sido asistir a la pitada del himno en un partido de fútbol, da la medida del éxito de la operación relevo. Ah, perdón, también tuvo que pasar el trago de que le regalasen un pack de Juego de tronos.
Parece que hace un siglo, pero fue hace solo un año, recuerden: la monarquía vivía en plena convulsión, su momento más bajo. El rey se tambaleaba física y sobre todo moralmente. De la Zarzuela salía un hedor de fin de época y de escándalos por aclarar. La familia real se descomponía, y la carretilla del museo de cera escenificaba la caída en desgracia de sus primeros miembros. Tras unas europeas de susto, el rey doblaba la rodilla tal día como hoy.
Pues nada, aquí estamos, a la vuelta de doce meses. Tras unos primeros días de incertidumbre y tricolores, en los que se llegó a hablar de referéndum (hablar, solo hablar), “se cumplieron las previsiones sucesorias”, tuvimos una coronación de papel cuché y mucho amor, el rey hizo unos pocos cambios cosméticos para que el invento tire otros cuarenta años, y a seguir. Sí, se bajó un poco el sueldo, repitió la palabra “transparencia” muchas veces, y eliminó algo de pompa y crucifijo en sus rutinas. Pero en el fondo todo sigue igual, la misma monarquía blindada y opaca (si no me creen, lean el dossier del último número de La Marea, o el que publica Orgullo y Satisfacción).
Que sepamos, Felipe VI no tiene amistades peligrosas, amantes comisionistas, cuentas en Suiza, pasión por matar bichos grandes, y negocios por aclarar. Pero si los tuviera como su padre, también tardaríamos años en descubrirlo, pues al día siguiente de su coronación los grandes medios y los principales partidos cerraron filas con él.
Un año después, todo el entramado institucional de España está peor: más corrupción, menos bipartidismo, más tensiones, más rechazo ciudadano, nuevas fuerzas políticas sacudiendo el tablero. Todo se ha hundido un poco más, menos la corona, que ha reflotado y hoy presume de normalidad, tranquilidad. Tienen razón los monárquicos cuando dicen que el rey es un factor de estabilidad. Aunque solo sea para sí mismo.
No es que yo esperase que fuésemos a proclamar la república aprovechando una ocasión de las que solo se presentan cada cuarenta años. Abandoné toda esperanza cuando vi cómo, en el peor momento de la crisis social, con colas en los comedores sociales y familias arrojadas en la calle, supimos que el rey estaba cazando elefantes en un safari de lujo (un 14 de abril, para más recochineo), y no lo pusimos de patitas en la frontera, nos conformamos con un “lo siento”.
El rey tiene motivos de sobra para celebrar a lo grande este primer aniversario. Si hace justo un año alguien le hubiese vaticinado que iba a estar así de pancho solo doce meses después, lo habría firmado y dado su alma a cambio.
Le diría a su majestad que al menos nos pagase una ronda, que algo hemos contribuido a su año feliz. Pero mejor déjelo, que esa también la pagaremos nosotros.
http://www.eldiario.es/zonacritica/felipe_vi_abdicacion_aniversario_rey_6_394120618.html
Isaac Rosa . El Diario, 01/06/2015
¿Que como le ha ido al rey este primer año tras la abdicación? Pues muy bien, la verdad: viajes de placer, mesa en los mejores restaurantes, visitas a amigos, descanso y mucha tranquilidad. Lo que se dice vivir como un rey. Sin tener que leer discursos tediosos. Y sin la reina al lado. Ah, perdón, que se refieren al otro rey, el hijo. Es que como desde hace un año tenemos dos reyes, no sabía de cuál me hablaban.
¿Felipe VI? No ha disfrutado tanto como su padre, pero también ha tenido un annus mirabilis, un año borbonísimo. Que el mayor aprieto que haya sufrido en todo un año haya sido asistir a la pitada del himno en un partido de fútbol, da la medida del éxito de la operación relevo. Ah, perdón, también tuvo que pasar el trago de que le regalasen un pack de Juego de tronos.
Parece que hace un siglo, pero fue hace solo un año, recuerden: la monarquía vivía en plena convulsión, su momento más bajo. El rey se tambaleaba física y sobre todo moralmente. De la Zarzuela salía un hedor de fin de época y de escándalos por aclarar. La familia real se descomponía, y la carretilla del museo de cera escenificaba la caída en desgracia de sus primeros miembros. Tras unas europeas de susto, el rey doblaba la rodilla tal día como hoy.
Pues nada, aquí estamos, a la vuelta de doce meses. Tras unos primeros días de incertidumbre y tricolores, en los que se llegó a hablar de referéndum (hablar, solo hablar), “se cumplieron las previsiones sucesorias”, tuvimos una coronación de papel cuché y mucho amor, el rey hizo unos pocos cambios cosméticos para que el invento tire otros cuarenta años, y a seguir. Sí, se bajó un poco el sueldo, repitió la palabra “transparencia” muchas veces, y eliminó algo de pompa y crucifijo en sus rutinas. Pero en el fondo todo sigue igual, la misma monarquía blindada y opaca (si no me creen, lean el dossier del último número de La Marea, o el que publica Orgullo y Satisfacción).
Que sepamos, Felipe VI no tiene amistades peligrosas, amantes comisionistas, cuentas en Suiza, pasión por matar bichos grandes, y negocios por aclarar. Pero si los tuviera como su padre, también tardaríamos años en descubrirlo, pues al día siguiente de su coronación los grandes medios y los principales partidos cerraron filas con él.
Un año después, todo el entramado institucional de España está peor: más corrupción, menos bipartidismo, más tensiones, más rechazo ciudadano, nuevas fuerzas políticas sacudiendo el tablero. Todo se ha hundido un poco más, menos la corona, que ha reflotado y hoy presume de normalidad, tranquilidad. Tienen razón los monárquicos cuando dicen que el rey es un factor de estabilidad. Aunque solo sea para sí mismo.
No es que yo esperase que fuésemos a proclamar la república aprovechando una ocasión de las que solo se presentan cada cuarenta años. Abandoné toda esperanza cuando vi cómo, en el peor momento de la crisis social, con colas en los comedores sociales y familias arrojadas en la calle, supimos que el rey estaba cazando elefantes en un safari de lujo (un 14 de abril, para más recochineo), y no lo pusimos de patitas en la frontera, nos conformamos con un “lo siento”.
El rey tiene motivos de sobra para celebrar a lo grande este primer aniversario. Si hace justo un año alguien le hubiese vaticinado que iba a estar así de pancho solo doce meses después, lo habría firmado y dado su alma a cambio.
Le diría a su majestad que al menos nos pagase una ronda, que algo hemos contribuido a su año feliz. Pero mejor déjelo, que esa también la pagaremos nosotros.
http://www.eldiario.es/zonacritica/felipe_vi_abdicacion_aniversario_rey_6_394120618.html
"Pitar al himno es libertad de expresión", por Ignacio Escolar
Ignacio Escolar. El Diario, 01/06/2015
1. Quien decide qué entra y qué no entra dentro de la libertad de expresión no es el PP: son los jueces. Y los jueces ya han dicho que pitar al himno no es un delito, por mucho que haya quien se golpee el pecho por tamaño “ultraje” al orgullo español. Así lo dictaminó la propia Audiencia Nacional en 2009, cuando rechazó de plano una querella de Manos Limpias tras otra final de copa. Es una protesta que puede “no ser ejemplo de educación ni de civismo”, decía el auto, pero que está amparada por el derecho a la libertad de expresión.
2. Pitar al rey tampoco es un delito; faltaría más. Ya que el jefe del Estado es el único representante de los españoles que jamás se presenta a examen ante las urnas, qué menos que aceptar las críticas y protestas de unos ciudadanos que no son súbditos, aunque a él no le puedan votar.
3. Si el Gobierno quiere sancionar por ley las pitadas al himno, está en su derecho. Pero la ley que tendría que cambiar es la Constitución, que es la que protege la libertad de expresión; no es tan fácil de enmendar.
4. El PP ha encontrado en este tema una vía de escape para agrupar sus filas y no hablar de su desastroso resultado electoral. Lo van a explotar.
5. Alguien debería preguntarse en el Gobierno qué pasa en Barcelona para que todo un estadio, o la mayor parte de él, abuchee al rey y al himno, símbolo de la unidad nacional. Es evidente que el problema que tenemos es de unidad –o de falta de ella–, pero el PP prefiere combatir el síntoma en vez de la enfermedad.
6. No es la primera vez que un Gobierno cierra el campo de fútbol del FC Barcelona tras una pitada al himno. Ya ocurrió, en 1925. Fue mérito del dictador Miguel Primo de Rivera. No es el mejor precedente al que citar.
7. Si yo hubiese estado el pasado sábado en el Nou Camp, no hubiese pitado al himno nacional. No comparto ni el motivo de la protesta ni el método. Tampoco estoy de acuerdo con la manifestación "anticomunista" de Madrid y no por ello la quiero prohibir.
8. Quienes argumentan que pitar al himno es un insulto a todos los españoles también me insultan a mí. No me siento representado en ese himno, de dudoso valor integrador y aún más dudosa categoría musical. Es totalitario atribuirse la voz de todos y al menos con la mía no cuentan. Que hablen en su nombre, no en el de los demás.
9. Las mayores ofensas a la patria las cometen quienes se llenan la boca de orgullo nacional y esconden su dinero robado en Suiza. Aunque de esos falsos patriotas en Catalunya también hay.
10. Je suis Charlie, dicen algunos. Pero solo cuando Charlie no me toca los símbolos a mí.
http://www.eldiario.es/escolar/Pitar-himno-libertad-expresion_6_394120633.html
1. Quien decide qué entra y qué no entra dentro de la libertad de expresión no es el PP: son los jueces. Y los jueces ya han dicho que pitar al himno no es un delito, por mucho que haya quien se golpee el pecho por tamaño “ultraje” al orgullo español. Así lo dictaminó la propia Audiencia Nacional en 2009, cuando rechazó de plano una querella de Manos Limpias tras otra final de copa. Es una protesta que puede “no ser ejemplo de educación ni de civismo”, decía el auto, pero que está amparada por el derecho a la libertad de expresión.
2. Pitar al rey tampoco es un delito; faltaría más. Ya que el jefe del Estado es el único representante de los españoles que jamás se presenta a examen ante las urnas, qué menos que aceptar las críticas y protestas de unos ciudadanos que no son súbditos, aunque a él no le puedan votar.
3. Si el Gobierno quiere sancionar por ley las pitadas al himno, está en su derecho. Pero la ley que tendría que cambiar es la Constitución, que es la que protege la libertad de expresión; no es tan fácil de enmendar.
4. El PP ha encontrado en este tema una vía de escape para agrupar sus filas y no hablar de su desastroso resultado electoral. Lo van a explotar.
5. Alguien debería preguntarse en el Gobierno qué pasa en Barcelona para que todo un estadio, o la mayor parte de él, abuchee al rey y al himno, símbolo de la unidad nacional. Es evidente que el problema que tenemos es de unidad –o de falta de ella–, pero el PP prefiere combatir el síntoma en vez de la enfermedad.
6. No es la primera vez que un Gobierno cierra el campo de fútbol del FC Barcelona tras una pitada al himno. Ya ocurrió, en 1925. Fue mérito del dictador Miguel Primo de Rivera. No es el mejor precedente al que citar.
7. Si yo hubiese estado el pasado sábado en el Nou Camp, no hubiese pitado al himno nacional. No comparto ni el motivo de la protesta ni el método. Tampoco estoy de acuerdo con la manifestación "anticomunista" de Madrid y no por ello la quiero prohibir.
8. Quienes argumentan que pitar al himno es un insulto a todos los españoles también me insultan a mí. No me siento representado en ese himno, de dudoso valor integrador y aún más dudosa categoría musical. Es totalitario atribuirse la voz de todos y al menos con la mía no cuentan. Que hablen en su nombre, no en el de los demás.
9. Las mayores ofensas a la patria las cometen quienes se llenan la boca de orgullo nacional y esconden su dinero robado en Suiza. Aunque de esos falsos patriotas en Catalunya también hay.
10. Je suis Charlie, dicen algunos. Pero solo cuando Charlie no me toca los símbolos a mí.
http://www.eldiario.es/escolar/Pitar-himno-libertad-expresion_6_394120633.html
"Un poquito de vergüenza, ¿no te da?", por Rafael Reig
Rafael Reig. El Diario.es, 01/06/2015
A mí me encanta pitar ante esa Marcha Real a la que llaman himno nacional. Además es un derecho, por supuesto, no es más que libertad de expresion y una afirmación política por completo legítima. En Estados Unidos, que no es chavista ni castrista (según parece), como todo el mundo sabe, quemar la bandera de Estados Unidos es un derecho protegido por la Constitución. Nunca voy al fútbol, pero si es para abuchear al rey Felipe o para mofarse de ese himno nacional que sólo es monárquico y franquista (el nacional es el de Riego) y faltar al respeto a las instituciones, pues igual hasta me aficiono.
Lo que no se debe admitir es el derecho a llamarse a agravio. A mí no me agrada que abucheen a Paco Ibáñez, por ejemplo, pero me aguantaría si alguien lo hiciera, porque está en su derecho e incluso, como suele decirse en los bares, en su perfecto derecho. Que se aguante el rey, que para eso se le paga (y no poco, teniendo en cuenta que es un empleo heredado y no ha pasado ni una sola prueba de selección de personal, ni siquiera un simple test de inteligencia o un examen de cultura general). Que sepa que hay personas (creo que bastantes) que no se creen el cuento de la monarquía y que no sienten por ella el menor respeto. ¿Por qué íbamos a sentirlo? Nadie está obligado a respetar a un rey o a un himno, ni siquiera aunque lo hubiera compuesto José Alfredo Jiménez.
¿Falta de respeto? Eso siempre lo dicen los mismos. Nunca les he oído decir que el palacio del rey es una intolerable falta de respeto a los que viven en la calle porque el banco ha ordenado su desahucio. Como decía Montaigne, hay que respetar a las personas, pero no hay por qué respetar sus opiniones o sus ideas (no digamos ya sus símbolos). Mucho menos las instituciones. Ni que fuéramos paleolíticos ante un tótem. Por poner un ejemplo extremo, le debemos respeto a la persona llamada Esperanza Aguirre, pero ¿también a sus opiniones? Ni el más mínimo: sólo son sandeces. Aún así, como también diría Montaigne, por mucho que me repugne lo que diga, defenderé siempre su derecho a decirlo. Como defiendo a quienes pitan ante el rey o ante su Marcha Real, aunque me dé pereza unirme a ellos porque no concibo nada más aburrido que un partido de fútbol.
Nada más saludable que faltarle al respeto a la Corona, a la Patria, al Himno, a la Virgen del Pilar e incluso a la Santina y a Cervantes. Hasta ahí podiamos llegar. Me he sentido en plena dictadura oyendo a los meapilas que se dicen democráticos escandalizarse porque la gente manifieste su rechazo al rey, a la patria o al himno. Faltaría más que no pudiéramos manifestar nuestra opinión. ¿Es que estamos de vuelta a la Edad Media? ¿Vamos a mandar a la hoguera a los que se rían de la Corona, a los que no les guste la fabada o la paella o a quien no baile sevillanas? Al que se ría del tótem de la tribu ¿le vamos a fusilar?
No soy monárquico y creo firmemente en el derecho a abuchear al rey. Como en el derecho a abuchear a los Tres Tenores, a Shakira o a mí. Como creo en el derecho a burlarse del himno nacional. Es más, creo que es muy sano y un signo de progreso perderle el respeto a lo más sagrado. Lo que parece medieval y cerril es la reacción de los tertulianos y politicos ante una opinión de parte los ciudadanos.
Mi pregunta, Felipe, rey, (y que conste que sólo te tuteo porque tú siempre me tuteas a mí, no me explicó por qué, como si yo fuera tu mayordomo) es la siguiente: ¿no te da vergüenza que para protegerte se secuestren revistas y se penalicen abucheos? ¿De verdad que no? ¿No te sientes un poco o muy ridículo cuando retiran de los kioscos una publicación por una caricatura tuya, como si fueras Mahoma, o cuando tus cortesanos lameculos se escandalizan porque abuchean tu himno?
Como solia decir Machado: los señoritos invocan a la patria y la venden en cuanto les dan dos pesetas a cambio; el pueblo ni la nombra, pero la compra con su sangre. Las mismas personas que se rasgan las vestiduras cuando los demás se expresan son los que acaban de vender a los americanos la base de Morón sin debate parlamentario, sin que esos tertulianos servilones se dieran por enterados, sin que nadie dijera una palabra. Ni siquiera tú, que se supone trabajas de símbolo de la patria o algo así. Qué falta de respeto, pero eso a nadie escandaliza. ¿Alguien se acuerda de cuando Solana, que bombardeó Yugoslavia tan campante (y también hay que recordarlo, sin mandato ninguno de la ONU), gritaba ¡Otan No, Bases Fuera!?
Pero claro, estamos hablando de gente que todo lo que sabe de Machado es lo que le ha oído decir a Alfonso Guerra o José María Aznar.
Vaya par de dos. Así nos va.
http://www.eldiario.es/cartaconpregunta/Rey-Senor_6_394120617.html
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