jueves, 21 de abril de 2016

"La declaración de nulidad de la Ley de Amnistía", por José María Pedreño


La declaración de nulidad de la Ley de Amnistía
Análisis sobre la enmienda aprobada en la primera fase del XX Congreso del PCE

José María Pedreño. Rebelión, 21-04-2016


Para entender mejor los pactos de la Transición debemos tener en cuenta el contexto internacional en que se produjeron. La política de bloques surgida de la “guerra fría” todavía tenía plena vigencia, posibilitando el consenso y la concertación en medio de una crisis económica derivada de la subida del precio del petróleo en 1973 y el agotamiento político de la dictadura que se había trasformado en un lastre para el desarrollo del capitalismo español. Tenemos que recordar que la reforma política del “régimen” fue acompañada de acuerdos sociales y económicos (“Pactos de la Moncloa”). La introducción del neoliberalismo, traído de la mano por los gobiernos de Felipe González y profundizada por los siguientes, se produce en un contexto de caída y posterior hundimiento del bloque socialista europeo y, por tanto, del final del mundo bipolar existente hasta esos momentos. Esta coyuntura era, en definitiva, lo que propició la concertación necesaria para intentar construir un estado democrático, social y de derecho. A partir de ese momento el proyecto político, económico y social de la transición, tal como lo entendió la izquierda, ha ido desapareciendo hasta ser, prácticamente, inexistente.
Haciendo balance de lo que ha sido el movimiento memorialista durante los últimos quince años, contextualizando el análisis dentro de un proceso histórico en el que, más que nunca, se ha evidenciado que deshistoriar las relaciones sociales y políticas es uno de los instrumentos más eficaces con los que cuentan las clases dominantes para mantener su hegemonía ideológica y, a través de ella, su dominio económico y político, creo que ha llegado el momento de hablar de los objetivos que algunos activistas del movimiento memorialista, en especial algunos militantes del Partido Comunista de España, nos habíamos marcado.

El que suscribe estos párrafos entendió, siempre, que lo que se ha venido llamando memoria histórica debía ser uno de los ejes de reconstrucción de la izquierda –desde y con su pluralidad, y entendiendo el anarquismo como parte de la misma-, tras la derrota sufrida por las clases populares al final del siglo XX, y ante la evidencia clara de que, tras la caída de los regímenes denominados de socialismo real del centro y este europeos, la aseveración de Fukuyama sobre el “fin de la Historia” y la desaparición de las ideologías, habría dado lugar a lo que se ha dado en llamar “pensamiento único” que, en la práctica, no es otra cosa que mantener que los postulados del neoliberalismo (democracia formal, en apariencia, más mercado libre y desregulado), ideología del capitalismo, aparentemente lo único aceptable, negando cualquier otra ideología.

Inicialmente nos marcamos los siguientes objetivos:

1.- Construir un frente de masas en el ámbito de la lucha cultural e ideológica.
2.- Recuperar la ilusión por la utopía.
3.- Recuperar principios éticos, sociales y políticos
4.- Luchar por los Derechos Humanos, tanto políticos, como sociales y económicos.
5.- Superar el lastre de la denominada Transición.
6.- Recuperar el prestigio de la izquierda y el movimiento libertario por su lucha contra el fascismo, a través de la puesta en valor de la historia de sus militantes.
7.- Recuperar el trabajo de base como elemento principal de lucha.
8.- Recuperar la Memoria Democrática.

También teníamos claro que una nueva III República no sería realmente democrática si no hundía sus raíces en los principios en que se basó la II. Estábamos seguros de que haciendo visibles a los hombres y mujeres republicanos asesinados cuyos restos cadavéricos se encontraban en las fosas, también hacíamos visibles sus ideas. El actual movimiento republicano no sería el mismo si la bandera tricolor no hubiera hondeado en las exhumaciones.

Estábamos firmemente convencidos de que todos los actos jurídicos de carácter represivo -y otros administrativos que beneficiaban a empresas y personas adictas al régimen- debían ser declarados nulos, por ilegitimidad de origen, al tratarse de una dictadura nacida de un golpe de estado ilegal y que, además, fue condenado por Naciones Unidas en varias ocasiones. Por eso, creemos que todas las sentencias franquistas deben ser declaradas nulas, es más, deberían ser consideradas, por el estado democrático, como el acta que unos criminales redactaban respecto de las decisiones que tomaban para cometer asesinatos y secuestros.

También éramos conscientes de que la única forma de que se hiciera justicia a las víctimas del franquismo pasaba por la ruptura del régimen del 78 y que uno de los pilares fundamentales sobre los que se ha construido es la impunidad.

Conforme iban pasando los años, fuimos viendo, cuando poníamos en marcha exhumaciones de fosas, que en las contestaciones que los distintos juzgados y audiencias provinciales daban y, en especial, el Tribunal Supremo, en la sentencia de absolución al Juez Baltasar Garzón por el procedimiento que inició para exhumar fosas, siempre aparecía la Ley de Amnistía de 1977 como argumento principal que impedía que se hiciera justicia.

Las dificultades que a lo largo de los años hemos tenido para investigar, con archivos descuidados y la imposibilidad de acceder a muchos de ellos, en especial a los de carácter militar y policial, nos han convencido de la necesidad de una fuerte intervención por parte del Estado y una nueva legislación que facilite el acceso a toda la información existente.

El informe “La cuestión de la impunidad en España y los crímenes franquistas”, los informes del relator especial de Naciones Unidas del Consejo de Derechos Humanos y del grupo de trabajo sobre desapariciones forzadas de Naciones Unida que castigan duramente al Estado Español son una auténtica hoja de ruta sobre lo que debe hacerse respecto a las víctimas del franquismo y la impunidad. Entre las cuestiones que plantean está la de la declaración de nulidad de la Ley de Amnistía de 1977.

La conocida popularmente como Ley de Memoria, no vino a solucionar problemas, sino que se convirtió en una nueva vuelta de tuerca para evitar que se haga justicia, al estar basada en la equidistancia y no distinguir a los que destruyeron la democracia de los que fueron sus víctimas, es decir de los que la defendieron, que no reconoce el carácter jurídico de víctimas a las personas represaliadas por el franquismo, que externaliza y privatiza la memoria poniendo en manos de las familias la localización y recuperación de los restos de sus seres queridos. Por eso, su reforma o la aprobación de una nueva Ley es urgente y debe basarse en la legislación penal internacional y de derechos humanos.

La Ley de Amnistía, la Ley de Memoria y la sentencia del Tribunal Supremo absolviendo al juez Baltasar Garzón, blindan la impunidad y componen lo que hemos dado en llamar “modelo español de impunidad”. Por eso, somos conscientes de que la clave para desbloquear la posibilidad de que se hiciera justicia a las centenares de miles de víctimas de la dictadura franquista era la declaración de nulidad de la Ley de Amnistía de 1977.

Algunos camaradas y compañeros y compañeras defienden la Ley de Amnistía como una victoria de la izquierda; sin embargo, pasado el tiempo se ve con claridad que realmente fue una manifestación de su debilidad frente a los sectores reformistas del régimen franquista. La prueba de ello es que amnistiar a compañeros, compañeras y camaradas es reconocer que cometieron delitos, reconociendo, con ello, la legalidad del franquismo. Pedir la nulidad de las sentencias, al mismo tiempo que la amnistía es entrar en una contradicción absurda. Recientemente, en un acto del Ateneo de Madrid sobre la ruptura del régimen del 78, dije lo siguiente:

“El discurso de Marcelino Camacho en las Cortes el día 14 de octubre de 1977, en el debate para aprobar la Ley de Amnistía, cobra sentido tres décadas después. En aquel discurso, Marcelino, dijo: “ Nosotros, precisamente, los comunistas que tantas heridas tenemos, que tanto hemos sufrido, hemos enterrado nuestros muertos y nuestros rencores. (...) Pedimos amnistía para todos, sin exclusión del lugar en que hubiera estado nadie…” . Obviamente, si “nuestros muertos” estaban todavía en las cunetas y se pedía amnistía para todos, es que se había pactado el olvido y, por tanto, la impunidad para los franquistas. Con esto no quiero decir que Marcelino fuera una persona deshonesta, todo lo contrario. El hecho de que un militante cuya honestidad está fuera de dudas defendiese la Ley de Amnistía es la prueba fehaciente de la existencia del pacto. La ley de Amnistía es la piedra angular sobre la que se sustenta el régimen del 78, su declaración de nulidad es fundamental para romper la impunidad y con ella el actual régimen.”

Este pacto, tejido con mucha generosidad y renuncias por parte de la izquierda, sobre todo por parte del PCE, ha provocado a la larga un silencio que ha propiciado que los tópicos tejidos por el franquismo se hayan extendido durante toda la restauración borbónica, dando como resultado un franquismo sociológico que impregna todas las capas de la sociedad. Tenemos que tener en cuenta que el principal partido de la derecha, el PP, fue fundado por franquistas y que los apellidos de muchos de sus dirigentes los podemos encontrar entre los golpistas y adictos a la dictadura franquista. Lo mismo podemos decir de muchos miembros de los consejos de administración de grandes empresas y la banca.

Por todas estas cuestiones, considero que hablar de ruptura del régimen del 78, sin entender que la impunidad es uno de los pilares fundacionales del mismo y que hablar de construcción del nuevo sujeto político y social alternativo sin entender que la memoria es uno de los principales componentes de la “argamasa” ideológica de su construcción, tratándola como un elemento aislado de la política, es un grave error. Por eso, considero que ha sido un acierto, por parte del XX Congreso del Partido Comunista de España, incluir estos elementos como ejes centrales de la ruptura democrática. Esa ha sido nuestra lucha durante más de tres lustros y seguirá siéndolo, porque hacer justicia a los defensores de la libertad y la justicia social, cuestiona el actual orden social.

Como activista del movimiento memorialista y militante del Partido Comunista de España, me congratulo, me felicito y felicito a todas y todos los y las camaradas, por esta enmienda aprobada, en especial al camarada que la defendió con valentía y brillantez en el plenario, en la primera fase del XX Congreso del Partido al cual me siento orgulloso de pertenecer. A muchos nos ha hecho sentir que la lucha emprendida hace ahora más de quince años ha fraguado, hoy ha sido nuestro Partido el que la ha asumido, el siguiente paso será que lo haga el Estado.


TEXTO APROBADO POR EL XX CONGRESO DEL PCE

Tesis 12. Los ejes centrales de la ruptura democrática.

Frente a la aceptación de la monarquía, levantamos la reivindicación de la III República. La República es imprescindible en la construcción del Socialismo. Sabemos que esa sola forma de Estado no lo garantiza de por sí. Pero es igual de cierto que el desarrollo socialista es incompatible, antes o después, con el monarquismo. Por eso un Partido Comunista es republicano consustancial. No accidentalista, como quieren decirse otras formaciones. Así, Engels, en su Contribución a la crítica del proyecto de programa socialdemócrata de Erfurt de 1891, escribía: está absolutamente fuera de duda que nuestro partido y la clase obrera sólo pueden llegar a la dominación bajo la forma de República democrática. Esta última es incluso la forma específica de la dictadura democrática del proletariado como lo ha demostrado ya la Gran Revolución francesa.

En el caso español sucede, además, que la Monarquía está particularmente vinculada al bloque -capitalista- de poder dominante. Es una pieza esencial, por los caracteres específicos e históricos –conservadurismo acendrado, injerencia militar, nacional-catolicismo, franquismo e impunidad, corrupción...- de ese bloque de poder en nuestro país. Ello hace que el republicanismo, en España, tenga unas connotaciones propias, asociadas - también históricamente- al avance en derechos políticos, sociales, económicos y nacionales. No es casual que la II República haya sido, hasta el momento, el período de mayor poder político de la clase obrera en este país. Ello explica, asimismo, la brutal reacción en modo franquista, la cual en su fin, impuso una Monarquía que no pudo ser votada aparte en la Constitución de 1978; que le fue impuesta a la misma, y que es, en rigor, esa Monarquía, pre-constitucional.

Y por supuesto, un freno de primera magnitud -como se ha observado singularmente ahora-, para el progreso de la sociedad en el modo en que nosotros, nosotras, comunistas, queremos.

Ello conduce a que la reivindicación de una III República federal, laica, participativa y solidaria, sea -deba ser- para nuestro Partido, un asunto de gran importancia. Obviamente, no desvinculado, ni negacionista, de otras reivindicaciones políticas, económicas, culturales... Antes bien, como un hilván que permite conectar todas, dándoles forma estatal.

Por tanto, la reivindicación de III República ha de ser constante y consecuente. No se trata tanto de fijar una vía -puede haber varias que se complementen: bloque electoral, referéndum, mociones parlamentarias, municipales, etc- como de mantener la exigencia republicana en todo momento.

No supeditarla -como a veces hemos visto en este último período- a tacticismos, por los cuales, en la búsqueda de pactos con otros agentes, se relega la cuestión republicana, y cuando no se consiguen esos acuerdos, vuelve a ponerse en primer plano, pareciendo oportunista.

La coherencia exige que la reivindicación de una III República federal para España, no quede nunca frenada por ninguna componenda, y constituya siempre una acción política principal para el PCE.

Así mismo consideramos un factor esencial, la recuperación de la memoria democrática.

Partiendo de la base de que el único cambio posible y real debe basarse prioritariamente en el cambio de modelo de Estado, es decir, el modelo republicano –todo lo que no parte de esta base son simples brindis al sol-, no lo es menos que ese cambio ha de correr paralelo al de la equiparación jurídica, política y social de las víctimas de franquismo. No se abren vías democráticas perdurables manteniendo este déficit y, por tanto, la impunidad que se mantiene sobre los recortes de derecho, delitos y crímenes cometidos durante la dictadura.

Si las recomendaciones realizadas por la ONU que para paliar el caso español, son válidas para formalizar una verdadera reconciliación y armar definitivamente de contenidos democráticos la convivencia en nuestro país, es necesario superar sin más dilación, las siguientes cuestiones:

  • Anulación de las sentencias de los tribunales franquistas 
  • Declaración de nulidad de la ley de amnistía 
  • La apertura de las investigaciones sobre lo ocurrido durante la guerra y la posterior dictadura en relación con el recorte de derechos y delitos contra la paz y crímenes contra la humanidad 
  • Aplicación de la normativa internacional sobre derechos humanos para el caso español 
  • Ley de memoria histórica: derogación de los puntos que impiden la apertura de procedimientos penales 
  • Derogación de las últimas reformas de la de Justicia Universal 
  • Equiparación de las víctimas de franquismo a los derechos establecidos para el resto de víctimas.


José María Pedreño. Militante del PCE. Miembro de la Junta Directiva de la Federación Estatal de Foros por la Memoria.


miércoles, 20 de abril de 2016

Intervención en la fosa común del cementerio de Quintanar de la Orden (Toledo). 10 de abril de 2016


Compañeros y compañeras, camaradas, amigos y amigas:

Es para mí un honor tener la oportunidad de dirigirme hoy a vosotras y a vosotros en este acto, que para mí tiene especial significación por las vinculaciones familiares. Quiero asimismo transmitiros el saludo de los compañeros de los diferentes Foros federados en la Federación Estatal de Foros por la Memoria, que estas fechas en torno al 14 de abril, participamos en actos similares a éste en numerosos lugares de todo el Estado español.

Con este acto en la fosa común de Quintanar, queremos recordar a todas y todos nuestros compañeros y camaradas asesinados en tapias, cunetas y cementerios. Pretendemos la preservación en la memoria colectiva de las causas y el sentido de su sacrificio, y reivindicar que estos actos no pueden ni deben seguir siendo iniciativas de asociaciones y organizaciones particulares, sino de las instituciones, y deben contar con la participación de cargos públicos de todas aquellas organizaciones políticas que se reclaman como demócratas.

Hoy recordamos aquí, delante de las listas con los nombres de nuestros compañeros fusilados, que fueron asesinados tras unas sentencias ilegales, emitidas por unos tribunales ilegítimos, conforme a unas leyes creadas por instituciones impuestas por la fuerza, usurpadoras de la soberanía nacional. Las supuestas “pruebas” que pretendían justificar los crímenes se consiguieron mediante delaciones y torturas. Nuestros camaradas no tuvieron  en aquellos consejos de guerra la menor posibilidad de una defensa legal que mereciese tal nombre.

A pesar de ello, a día de hoy, las sentencias franquistas siguen siendo firmes y legales. Por tanto, la anulación de todas y cada una de las sentencias represivas del franquismo, es una exigencia innegociable del movimiento de la Memoria Histórica y debería serlo de todos los que se proclaman demócratas.

Es habitual escuchar que la gente que nos dedicamos a la memoria histórica, cuando exhumamos restos de las fosas comunes, lo hacemos con el fin de recuperar  la dignidad de los cadáveres desenterrados. Es una gran mentira: lo hacemos porque eran nuestras compañeras y nuestros compañeros, nuestros camaradas, y porque creemos que tenemos una obligación personal, ética y política hacia ellos, que lo perdieron todo por haberse atrevido a soñar con un mundo mejor para sus hijos e hijas. No recuperamos su dignidad porque nunca la perdieron, quien carece de dignidad es este país, que consiente que sus mejores hijos permanezcan en fosas comunes clandestinas; que permite que las sentencias franquistas sigan siendo legales; que mira hacia otro lado cuando denunciamos la pervivencia de calles y monumentos dedicados a los verdugos.

Como dije al principio, cada año, en las fechas cercanas al 14 de abril, se celebran centenares de actos como éste. Quizás algunas gentes os digan que venir aquí cada año no tiene ningún sentido, que esto son historias pasadas. Tened presente que esas gentes o son  por desgracia, unos ignorantes, o peor aún, son personas interesadas y mienten a sabiendas.

También hay quien pretende que estos actos sean meramente conmemorativos, actos de duelo que impliquen únicamente a los familiares, que no aparezcan los símbolos ni se señalen las ideas por las que nuestros compañeros y compañeras dieron sus vidas. Dice el filósofo Reyes Mate: ““La forma más perversa de olvido consiste en privar de significación y de actualidad a la injusticia pasada”.
Debemos  ser conscientes de la importancia de actos como el que estamos haciendo hoy: en la lucha por la democracia, contra el fascismo que avanza en Europa, por los derechos civiles y sociales que nos han arrebatado, es un elemento esencial  la creación y mantenimiento de lugares de memoria, al igual que la continuidad en el tiempo de actos conmemorativos de la lucha por la democracia y contra el fascismo. No por nostalgia, sino para recuperar y reivindicar los valores, las ideas y los principios con los que nuestros compañeros y compañeras combatieron al fascismo.

Quiero finalizar leyendo un poema de Pablo Neruda, de su Canto General, que se titula


SIEMPRE
Aunque los pasos toquen mil años este sitio,
no borrarán la sangre de los que aquí cayeron.

Y no se extinguirá la hora en que caísteis
aunque miles de voces crucen este silencio.
La lluvia empapará las piedras de la plaza,
pero no apagará vuestros nombres de fuego.

Mil noches caerán con sus alas oscuras,
sin destruir el día que esperan estos muertos.

El día que esperamos a lo largo del mundo
tantos hombres, el día final del sufrimiento.

Un día de justicia conquistada en la lucha,
y vosotros, hermanos caídos en silencio,
estaréis con nosotros en ese vasto día de la lucha final,

en ese día inmenso.

Salud y República. No pasarán.

lunes, 11 de abril de 2016

Manifestación contra las calles franquistas en Madrid. 8 de abril de 2016


Att: Manuel Carmena. Alcaldesa del Ayuntamiento de Madrid

Estimada señora Alcaldesa:

Las organizaciones que firmamos esta carta hemos convocado para el próximo viernes día 8 de abril, una concentración en la confluencia de las calles Yagüe y Varela de nuestra capital, con el fin de seguir exigiendo la retirada completa de la simbología franquista, así como honores y nombres en el callejero madrileño a los golpistas de 1936, criminales de guerra y jerarcas de la dictadura.

En nuestro país, cuando se han dedicado calles y honores a perpetradores de atentados y agresiones contra víctimas de otros tipos de violencia, se ha legislado para impedirlo, y la intervención de la justicia y de los responsables políticos ha sido inmediata y contundente. Nosotras y nosotros, Víctimas del Franquismo, después de cuarenta años de la muerte física del dictador, seguimos soportando el insulto y la humillación de ver calles y plazas de nuestro país dedicadas a los asesinos de nuestros padres y abuelos; a quienes nos encarcelaron y nos torturaron.

Nos sorprenden y contrarían recientes declaraciones de responsables institucionales sobre este tema, en la línea de preservar las políticas de equidistancia y ambigüedad entre víctimas y verdugos. Son las mismas políticas que se han venido aplicando desde la transición a la democracia, que obviamente, no han solucionado un problema que debería haberse cerrado hace muchos años.

Nos solidarizamos con el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid ante las agresiones que viene recibiendo por parte de grupos mediáticos y formaciones políticas, que tras falsas argumentaciones demagógicas contra la retirada de la simbología franquista, sólo buscan la continuidad de una situación injusta, quizás por afinidad ideológica o por agradecimiento a quienes deben su estatus social y económico. De cualquier modo, el equipo de gobierno del Ayuntamiento y los grupos políticos que lo respaldan, deberían ser conscientes de que políticas de apaciguamiento hacia estos medios no van a conseguir aminorar sus agresiones.

Creemos que no es necesario recordar al equipo de gobierno y a las fuerzas políticas que lo sustentan, que el compromiso del Ayuntamiento de Madrid es, en primer lugar, con el cumplimiento de la Ley vigente, que por muy insuficiente que sea, está para ser cumplida por todas las administraciones. Por otro lado, existe un compromiso programático adquirido con las ciudadanas y ciudadanos de Madrid en las elecciones de mayo de 2015.

Nos ponemos de nuevo, tal y como venimos haciendo desde la constitución de la actual corporación municipal, a disposición del Ayuntamiento para participar en la elaboración del Plan Integral de Memoria Histórica de Madrid, y asesorar y respaldar en todas las medias explicativas que sea preciso llevar a cabo. Reiteramos nuestra disposición a colaborar, hasta la retirada completa y satisfactoria de toda la simbología, honores y nomenclatura urbana vinculada al franquismo y a los fascismos europeos. Asimismo, creemos que esta es una oportunidad única para hacer pedagogía democrática y de los derechos humanos dirigida a los vecinos y vecinas de Madrid, incorporando a las calles que han de retirarse los nombres de personas y hechos que representen esos valores, especialmente de víctimas del franquismo, funcionarios municipales represaliados por el mismo, y luchadores por la democracia contra los fascismos español y europeo.

Asimismo proponemos al equipo de gobierno, a los grupos que lo respaldan, y a la recién nombrada presidenta de la Comisión para la Memoria Histórica de Madrid, que una representación del movimiento memorialista y de víctimas del franquismo madrileño, se incorpore, con voz y con voto, a la Comisión que se va a constituir en el pleno municipal del mes de Junio. De cualquier modo, seguiremos movilizándonos y desarrollando nuestra habitual labor informativa sobre nuestras reivindicaciones.

Esperamos ser recibidos pronto por usted y por la presidenta de la Comisión para la Memoria Histórica, para explicarles con detenimiento nuestras propuestas.


Reciba un cordial saludo.


lunes, 28 de marzo de 2016

"Los laicos también pedimos respeto", por Elisa Beni




Yo, tengo que reconocerles que veo un uniforme al lado de un Cristo y me atraganto
No me suelten lo de la tradición. Una tradición sólo es una cosa que se repite desde hace mucho tiempo y puede ser una barbaridad como lo es, sin duda, la tradición de la ablación en muchos países musulmanes

Elisa Beni. El Diario, 26/03/2016 


Pedimos respeto y el cumplimiento de la Constitución. Parece que no pudiéramos hacerlo. Que no estuviera bien que dijéramos que nos chirrían las meninges cuando vemos a instituciones del Estado -de ese Estado aconfesional que también es el mío- en actos puramente confesionales y de una única confesión además. Yo, tengo que reconocerles que veo un uniforme al lado de un Cristo y me atraganto. Lo curioso es que sería lo lógico,que se nos atragantara a todos. Por contra pasan los años y pasan las Transiciones y la transición a la normalidad en materia de religión y uso de instituciones del Estado no termina de resolverse. Es más, se les atraganta a todos los gobernantes que lo intentan.

La presencia de unidades militares con uniformes, armamento y sus mandos naturales en procesiones católicas debería atragantársele a todo ciudadano que entienda que las instituciones del Estado no están al servicio de ninguna confesión, no están concebidas ni deben usarse para adornar y dar lustre, como si fueran romanos de atrezzo, y deben mantener la neutralidad religiosa. A los católicos, además, debería revolverles que en una conmemoración de lo que ellos creen es la muerte del hijo de Dios, por amor al hombre para su redención, aparezca ningún tipo de simbología bélica. A Cristo le escoltaron los soldados pero para ajusticiarlo.

No me suelten lo de la tradición. Una tradición sólo es una cosa que se repite desde hace mucho tiempo y puede ser una barbaridad como lo es, sin duda, la tradición de la ablación en muchos países musulmanes. Aquí de lo que hay tradición es de mezclar los poderes del Estado con los poderes fácticos para mostrar y demostrar al pueblo que el poder es uno y que mejor andarse con ojo. Así que seguimos teniendo a ministros que condecoran vírgenes y a estatuas que llevan fajín de general. Y todo tan normal, oigan. Imagino un buda con chapiri y bastón de mando y me produce el mismo efecto.

Como llegó el momento en el que pagar del erario público tales excesos devino insostenible, se traspasó a las cofradías el coste de las dietas y manutención de los soldados españoles. Según datos de La Opinión de Málaga, unos 120€ por soldado y día. La supuesta solución tropieza con otra cuestión difícil de asumir: ¿por qué paga nadie que no sea el Estado a un soldado?, ¿es que los soldados españoles se alquilan?, ¿puede hacerlo cualquiera?, ¿terminarán en bodas y bautizos?

Ese mismo despropósito se produce en las múltiples procesiones denominadas de “La Sentencia” en las que los jueces decanos o jueces designados por estos encabezan también una procesión católica.Con toga y puñetas. ¡Oiga, que son también los jueces de los laicos, de los ateos, de los agnósticos, de los musulmanes y los budistas! ¡Que son un poder del Estado! Más inri tiene aún el hecho de que las cofradías -asociaciones confesionales católicas- tengan el privilegio, que ninguna otra asociación tiene en este país, de designar con nombre propio a presos para su indulto. Lo que significa que el anacrónico derecho de Gracia del Gobierno se transfiere a unas entidades religiosas sin que, por ejemplo, se sepa que los Testigos de Jehova, los colegios de abogados o los masones puedan conseguir indultar a quienes deseen. Pues ahí seguimos.

Es increíble que aún no se haya conseguido avanzar en ese terreno. ¡Ese es el poder que una sola confesión sigue teniendo en esta democracia avanzada! Felipe González se atrevió a retirarles los honores militares a las imágenes pero se los mantuvo al Santísimo. La revolución la trajo Chacón con el Real Decreto 684/2010 de 20 de mayo por el que se cambió el reglamento de honores militares y estos se retiraron a todo tipo de representación religiosa reservándolos para la bandera, el Rey, algunas autoridades y los mandos militares. La que se lió fue parda y aunque el Tribunal Supremo acabó fallando que tal reforma era perfectamente ajustada a ley, desde la llegada de Rajoy al poder se mira para otro lado y no se actúa cuando se incumple flagrantemente. Con lo que le gusta al PP decir que las leyes están para cumplirlas.

Así que un año más seguimos atragantándonos. Y aún escuchando como se soliviantan algunos por la reducción de presupuestos que los alcaldes del cambio han aplicado a esta partida en algunas ciudades.

Espero que llegue un gobierno con agallas que devuelva la cordura a este tema. Que los uniformes fardan y adornan en las procesiones ya lo sabemos, no hay más que ver el estilismo de las bandas de música, pero de ahí a que les alquilemos a nuestros militares para lucirlos y para soldarlos simbólicamente a unas ideas concretas, va todo un camino constitucional.

http://www.eldiario.es/zonacritica/laicos-pedimos-respeto_6_498760128.html

viernes, 18 de marzo de 2016

Intervención en la Ronda de la Dignidad, de la Puerta del Sol de Madrid



Madrid, 17 de Marzo de 2016

Compañeros y compañeras, camaradas, amigos y amigas:

Es un honor tener la oportunidad de dirigirme hoy a vosotras y a vosotros en este acto organizado por La ronda de Sol, que mantenéis y lleváis a cabo cada jueves del año, y que es desde hace tiempo un ejemplo para todo el movimiento memorialista y de las víctimas del franquismo. Agradezco por tanto vuestra invitación, en nombre del Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid y de la Federación Estatal de Foros por la Memoria.

En nuestro país, especialmente tras las elecciones municipales de mayo de 2015, con la pérdida de poder institucional por los herederos directos del franquismo, parece que se ha abierto una puerta para posibles avances de las reivindicaciones de las víctimas del mismo. Por ejemplo, en numerosas localidades de todo el Estado se está aprobando y llevando a cabo la retirada de la simbología y de los nombres franquistas de las plazas y las calles, así como de honores, nombramientos y privilegios.

Lo que pase en Madrid, por su carácter emblemático y su significación como capital del Estado, será decisivo para el resto del país. Ello ha provocado una reacción agresiva de la derecha política y mediática, pero debemos ser conscientes de que los ataques más organizados y meditados han provenido de los defensores de los pactos de impunidad, silencio y olvido de la transición. Se ha demostrado con la reciente fabricación de una campaña de infundios por parte del diario El País contra la Cátedra de Memoria Histórica de la Complutense, contra su Directora, y contra el Equipo de Trabajo que estaba elaborando el Plan Integral de Memoria Histórica de la ciudad de Madrid, a los cuales queremos expresar hoy aquí toda nuestra solidaridad y apoyo.

Frente a los intentos de coacción y amedrentamiento de las instituciones democráticas, la única respuesta debe ser la firmeza, la consecuencia,  los principios sólidos. ¿Qué hubiera pasado en 1936 si al golpe militar y a la intervención fascista se hubiera respondido con la rendición inmediata y la aceptación de los argumentos de los facciosos? Como escribió el filósofo francés Daniel Bensaïd: “Quien no tiene memoria ni de derrotas ni de victorias pasadas tampoco tiene demasiado futuro. El puro “presente del grito” no construye una política.”

Instamos al gobierno municipal y a las formaciones políticas que lo respaldan, a llevar hasta el final y de manera satisfactoria, el Plan Integral de Memoria Histórica de la ciudad de Madrid que aprobó el pleno municipal de diciembre. Contarán con el pleno apoyo de las asociaciones de memoria histórica y de víctimas del franquismo, así con el de las organizaciones sociales y ciudadanas que avalan su causa, en los medios, en las redes sociales y en la calle.

Creemos que esta es una buena, aunque tardía oportunidad, de rendir homenaje a quienes defendieron la legalidad democrática, los derechos y las libertades, contra el franquismo y los otros fascismos europeos. Máxime cuando han sido intencionadamente marginados y olvidados por el Estado español, negándoles primero el reconocimiento jurídico, y después el derecho a la Verdad, a la Justicia y a la Reparación.

Tanto la sociedad como las instituciones, y concretamente el Ayuntamiento de Madrid, tienen una deuda impagable con los madrileños y madrileñas fusilados, torturados, encarcelados, exiliados, represaliados en múltiples formas, por defender la democracia y los derechos civiles y sociales. El homenaje a algunas y algunos de ellos en representación del resto, impidiendo que sus nombres, sus muertes y sus vidas se borren de la historia (que es el objetivo final de los enemigos de la libertad), es una forma modesta de reparar mínimamente la deuda que como sociedad tenemos contraída con ellas y con ellos.

No significaría simplemente otorgar un honor a esas personas; sería ante todo un privilegio y un honor para la ciudad y para los ciudadanos madrileños, que espacios públicos llevasen el nombre de defensores de la libertad, la democracia y la justicia, quienes en muchos casos fueron despojados de la vida por su compromiso con un futuro mejor.

Esta es también una gran oportunidad de hacer pedagogía antifascista, lo que no significa más que homologarnos con las democracias de nuestro entorno, que en 1945 derrotaron al fascismo y al nazismo. Y es hoy una cuestión esencial porque como escribía Bertolt Brecht: “Todavía es fértil el útero del que surgió esta bestia”. Como muestra de la necesidad de dicha pedagogía, lo sucedido anteayer en la Plaza Mayor, o el inhumano trato que se está dando a los refugiados de la guerra y del hambre en las fronteras de Europa.

El Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid lleva más de 10 años procediendo a retirar cada 18 de Julio, placas franquistas de nuestra ciudad, como acto de desobediencia civil en protesta por tener que seguir soportando en nuestras plazas y calles, los nombres de los militares perjuros y traidores, y de los asesinos de nuestros abuelos. El año pasado suspendimos esta actividad otorgando un margen de confianza al nuevo equipo de gobierno municipal.

Llevamos esperando 40 años de dictadura y 40 más desde la muerte física del dictador, y no estamos dispuestos/as a esperar más para hacer justicia a las víctimas del franquismo, la primera de ellas la sociedad madrileña y española. Esperamos que las instituciones cumplan con su deber y sus compromisos, pero también sabemos que hasta ahora nadie nos ha regalado nada. Por tanto, declaramos nuestra intención de seguir movilizándonos hasta la completa eliminación de la simbología y los nombres franquistas en nuestra ciudad.

Esperamos hacerlo a vuestro lado, y por supuesto, podéis contar con el Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid.

Nos vemos en las calles de Madrid, limpias de fascismo.

martes, 15 de marzo de 2016

"Los compi yoguis y la compi prensa", por Javier Gallego



Javier Gallego. El Diario.es,  14/03/2016


El “Compi yogui” es el nuevo “Luis, sé fuerte”. Es el apoyo de los reyes a un presunto corrupto después de conocerse que había gastado dinero no declarado de la caja pública que ha hundido este país.

Como reyes nuestros que son nos deben una explicación, pero no nos la van a dar porque consideran que no tienen que bajar a la mugre que pisa el vulgo ni rebajarse a nuestras mierdas, como las llama la compi yogui Ltzia.

El “Compi yogui” es el nuevo “Luis, sé fuerte”. El mensaje de apoyo de los reyes a Javier López Madrid después de que se publicase que era uno de los malgastadores de las ilegales tarjetas black, es exactamente igual que el de Rajoy a Bárcenas tras conocerse sus millones en Suiza y su contabilidad B. Aunque es un mensaje privado, se trata de un asunto público, no sólo porque el sumario lo es, además porque no somos súbditos sino ciudadanos que tenemos derecho a saber que nuestros monarcas han ofrecido su comprensión y auxilio a un presunto corrupto cuando ya eran conocidas sus corruptelas y que la reina ha llamado “mierda” a las informaciones periodísticas que lo desvelaban y “merde” a todo lo que no sea el amparo incondicional al sospechoso, ahora también investigado por acoso y por financiación ilegal del PP en la Púnica.

Es un país difícil, dice López Madrid. ¡Y tanto!, le responde Felipe VI. Los difíciles somos nosotros porque no les dejamos robar en paz. Somos un país difícil por hacer lo que debería haber hecho el rey, censurar a quienes lo han saqueado. El mensaje muestra a las claras que el nuevo monarca siente el mismo desprecio por la indignación popular que aprecio por quien está siendo investigado por corrupción. Tres meses después seguía frecuentándole a pesar de la posición que ocupa y la ejemplaridad que debe demostrar como decía su padre, otro que tal. De tal palo, tal astilla. Nada diferencia el comportamiento del hijo y el padre.




Juan Carlos se iba de cacería a Botswana mientras sus súbditos eran presa de la cacería de la estafa financiera y el hijo mandaba mensajes de aliento a uno de los saqueadores de la caja cuyo hundimiento ha provocado el destrozo del estado social y del bienestar. El padre dejó con conocimiento de causa que su yerno Urdangarín y su hija Cristina utilizaran durante años el nombre de la Corona, como ha hecho él por otra parte, para su enriquecimiento personal, más aún, para beneficiarse de cantidades ingentes de dinero público con negocios presuntamente ilícitos. El hijo mantuvo contactos durante meses con quien estaba acusado de gastarse más de 30.000 euros de dinero no declarado de una caja pública en viajes, restaurantes y compras de lujo.

La “monarquía renovada para un tiempo nuevo” es un oxímoron que la información de eldiario.es vuelve a poner de manifiesto. Los reyes siguen pensando que los de su corte pueden disponer de la riqueza de todos sin dar explicación alguna ni tener más mérito que sus lazos familiares y hereditarios, como López Madrid, cuyo mayor talento conocido es ser yerno de Villar Mir, el constructor protegido de Franco, Juan Carlos I y la Transición. Como reyes nuestros que son nos deben una explicación, pero esa explicación no nos la van a dar porque consideran que no nos la deben, que están por encima y no tienen que bajar a la mugre que pisa el vulgo ni rebajarse a nuestras mierdas, como las llama la compi yogui Ltizia.

Y es cierto que están por encima, subidos sobre hombros de compi yoguis disfrazados de periodistas que los siguen protegiendo de la plebe como se hacía con el padre. Ya lo hicieron para facilitar la sucesión tranquila y quieren que nos traguemos otros 40 años de monarquía incuestionable. De aquella sobreprotección vinieron estos lodos. De esa falta de respeto a su función social, esta democracia fallida. Un periodista es un médico de la salud democrática. Cuando deja de hacer su trabajo por presiones, está dejando que el paciente enferme, ya sea porque oculta esto o las muertes del metro de Valencia. Un beso, compi yoguis.

http://www.eldiario.es/carnecruda/lo-llevamos-crudo/compi-yoguis-prensa_6_494560554.html


sábado, 12 de marzo de 2016

"El rey ya no es tan majo", por Carlos Elordi



La revelación de las conversaciones del jefe del Estado y su esposa con López Madrid es relevante porque vuelve a plantear el problema de la solvencia moral de la casa real española

Carlos Elordi. El Diario.es, 11/03/2016

La revelación de las conversaciones del jefe del Estado y su esposa con un personaje imputado por diversos delitos, y sospechoso de haber participado en otros, es un hecho relevante, no una mera anécdota. Por lo que uno y otros dicen en ellas. Pero, sobre todo, porque vuelve a plantear el problema de la solvencia moral de la casa real española, requisito fundamental para que ésta pueda ocupar el máximo cargo institucional que existe en este país. El apoyo de los monarcas a un presunto delincuente y la cruda descalificación por parte de la reina de quienes han denunciado su delito no son, ni mucho menos, tan graves como los comportamientos que llevaron a la abdicación de Juan Carlos I. Pero reabren una puerta que algunos creyeron que estaba ya cerrada.

De las palabras de doña Letizia se desprende la sensación muy clara de que para ella el uso de la tarjeta 'black' de Bankia no es un comportamiento reprobable. Su esposo no abunda en ese terreno, pero la solidaridad sin tapujos que expresa al inculpado hace sospechar que su posición al respecto no es muy distinta de la de su esposa. Y aunque las sospechas sin pruebas no llevan a parte alguna en los órganos de la justicia, sí que pueden reducir seriamente la confianza de los ciudadanos en quienes ocupan la jefatura del Estado. Esa es una cuestión que ningún tribunal puede dilucidar. Pero es fundamental.

El asunto de las tarjetas indignó a buena parte de los españoles. Les pareció intolerable que unos señores que cobraban de Bankia bastante más que el funcionario de nivel más alto o que los cuadros directivos de las empresas, por no hablar de los trabajadores corrientes, tuvieran, además, derecho a que les pagaran las cuentas en los restaurantes y los hoteles más caros y en las tiendas de lujo.

Cuando se supo que la principal contrapartida de tal privilegio no era una esforzada dedicación a las tareas bancarias, sino el sumiso apoyo al presidente de la institución, el inefable Miguel Blesa, fueran cuales fueran sus decisiones, la indignación pasó a ser rechazo de toda una clase dirigente, la que había permitido todo eso. Y encima estaban las preferentes y el rescate de Bankia.

Que la reina llame 'merde' a esas reacciones y que el rey invite a comer a López Madrid, probablemente para consolarle, refleja unas actitudes que van en contra del sentir generalizado de las gentes y que se inscriben en otra escala de valores, la de personas que creen que las normas no están hechas para ellos. Reducir el poder de esa élite es el principal objetivo, seguramente utópico, del afán de cambio que atraviesa la sociedad española. Que la pareja real parezca estar más cerca de ella que del resto de los españoles no es una cuestión menor.

Tampoco lo es el hecho de que las revelaciones de eldiario.es coincidan con el juicio que en Mallorca se celebra contra la hermana y el yerno de Felipe VI. Porque en él sobrevuela permanentemente la sensación de que el comportamiento de Iñaki Urdangarín y su esposa son inexplicables sin el apoyo del anterior monarca. Y el hecho de que su sucesor se haya distanciado formalmente de su hermana no anula las sospechas de él supiera algo de eso cuando era príncipe.

En un país aquejado de una crisis política profunda y con gravísimos problemas económicos y sociales, lo que acaba de publicar este diario no es una buena noticia. Porque añade algunas dudas, y no despreciables, a las ya existentes. El asunto no va a tener consecuencias inmediatas. Porque no implica la comisión de delitos que los jueces puedan perseguir ni acciones políticas o institucionales que puedan generar contrataque alguno. Se trata únicamente de opiniones. Lo malo es que éstas expresan una actitud moral que es contraria a la de la mayoría de la gente. Y eso, pensando en el futuro, hay que anotarlo en el pasivo del monarca.

Con todo, esta peripecia tiene un aspecto muy positivo. El de que haya salido a la luz. Gracias únicamente a que hay medios de comunicación, y concretamente éste, que además de contar con profesionales muy capaces tienen el mérito de querer estar lejos de los juegos de poder que durante casi cuatro décadas han silenciado férreamente cualquier noticia que pudiera no ser conveniente a los intereses de la casa real.

http://www.eldiario.es/zonacritica/rey-majo_6_493510681.html