Mostrando entradas con la etiqueta Isaac Rosa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Isaac Rosa. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de abril de 2012

"No estaban muertos, ni estaban de parranda". Por Isaac Rosa

No estaban muertos, ni estaban de parranda
30 DE MARZO DE 2012


Isaac Rosa *

Pues no, no estaban muertos. Pese a las paletadas de tierra que en los últimos años les han echado encima, asegurando que su tiempo ya pasó, que se agradecen los servicios prestados a la democracia pero que ya no tienen sentido en un sistema de relaciones laborales que a golpe de crisis y reformas avanza hacia el vis a vis entre empresario y trabajador; al final ha resultado que los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, no estaban muertos.

Tampoco estaban de parranda. Los parásitos de la subvención pública, los que viven del cuento, los sindicatos liderados por coleccionistas de relojes de lujo y que comen a diario en restaurantes de cinco tenedores, los del millón de liberados, los que sólo defienden sus privilegios, los que se van de cañas al terminar las manifestaciones, no debían de estar tan de parranda como aseguran sus detractores, pues han sido capaces de movilizar decenas de miles de piquetes, paralizar varios sectores vitales de la economía, y reunir a cientos de miles de ciudadanos en las mayores manifestaciones que se recuerdan desde las históricas del ‘No a la guerra’.

No entraré a discutir si la huelga ha sido un éxito, un fracaso o una medianía, puesto que sería su palabra contra la mía, dada la falta de parámetros en un país donde hasta el consumo eléctrico es opinable. Teniendo en cuenta las condiciones adversas de esta convocatoria, pienso que el resultado está más cerca del éxito que del fracaso, o al menos está mucho más lejos del fracaso que del éxito, que no sé si es lo mismo. Pero ya digo, todo es opinable, y la huelga va por barrios.

Quienes más se jugaban ayer eran los sindicatos. Para el gobierno, descontado el escenario de una huelga arrolladora a lo 14-D, el riesgo no era muy alto, y Rajoy hasta parecía interesado en un paro discreto con que vender la seriedad de sus medidas en Europa (miren cómo se revuelven mis ciudadanos, de lo duro que soy).

Y siendo ellos los que más se jugaban, son también los que más ganaron ayer. Tampoco necesitaban un 14-D para demostrar a sus sepultureros que todavía colean. Les bastaba con evitar un fracaso rotundo como el que les pronosticaban, y con hacer algo más que cumplir la papeleta como en 2010. Y ambas metas fueron alcanzadas ayer.

Con todos los peros que cada uno quiera ponerles, hay que reconocer que CCOO y UGT conservan una capacidad de movilización que, sin ser capaces de paralizar por completo un país (para lo que necesitarían además la colaboración de la CEOE), siguen teniendo fuerza para detener el transporte público, cerrar la industria, apagar televisiones y vaciar polígonos, puertos y mercados mayoristas, además de conseguir incidencias considerables en unos cuantos servicios públicos de peso.

Es cierto que las huelgas se juegan en el terreno de la imagen, y la deseada instantánea de la ciudad con aspecto de domingo es cada vez más difícil por los cambios económicos, productivos y laborales (ni siquiera los domingos tienen ya aspecto de domingo en muchos sitios). El pequeño comercio, el sector servicios o la administración, con mucha menor incidencia de la huelga que entre los tradicionales blue collar, permiten mantener la apariencia de “normalidad” tan querida por el gobierno. A su vez, el acuerdo en servicios mínimos no visibiliza tanto el paro del transporte, incluso siendo este del 100%, pues a ojos del usuario siguen circulando trenes y autobuses, aunque sea con retraso.

Así, la huelga ha sido rotunda en los sectores más invisibles social y mediáticamente, pero discreta en aquellos más a la vista, por lo que no extrañe que para muchos ciudadanos no hubiese huelga. En todo caso, la invisibilidad de lo logrado se vio en parte compensado con las gigantescas manifestaciones, que en términos de imagen visualizaban con más eficacia el rechazo ciudadano a la reforma laboral y los recortes.

Pero que no estén muertos no significa que gocen de una salud de hierro, ni que puedan sacar mucho pecho. La huelga también ha servido para transparentar sus debilidades. En primer lugar, lo ya comentado: esos amplios sectores de la población trabajadora donde los sindicatos han ido perdiendo presencia, por los cambios productivos pero también por méritos propios. Debería preocuparles especialmente el alejamiento progresivo de los funcionarios, donde ceden cada vez más terreno a los sindicatos sectoriales, sin los cuales no pueden ya convocar una huelga de alcance.

El 29-M también evidencia la necesidad que CCOO y UGT tienen de ir de la mano de otros: sindicatos minoritarios, movimientos sociales, vecinales, estudiantes y 15-M. Todos han participado en la huelga y en las manifestaciones, y sin ellos habría sido menor. Eso sí: la dependencia es mutua, y de la misma forma que los sindicatos deben reconocer que los necesitan para extender sus convocatorias, también aquellos que a menudo fantasean con convocar una huelga general sin contar con CCOO y UGT habrán aprendido ayer que una convocatoria así no es moco de pavo, y que sin los sindicatos mayoritarios no llegarían muy lejos. De hecho, el calor de la huelga, el piquete y la manifestación compartidas, permitieron unas escenas de familiaridad que hasta ahora apenas se habían visto.

Por eso los sindicatos cometerían un error si se confiasen y se conformasen con certificar que están vivos. El día después, la gestión de la huelga, no sólo debe mirar al gobierno, sino también a la sociedad, a todos aquellos que, desde posturas críticas con las direcciones sindicales, se han sumado al 29-M y lo han hecho esperando que sea mucho más que un día de huelga, que la protesta tenga continuidad (lo que no ocurrió el 29-S de 2010). Ante los meses duros que nos esperan, no se entendería que tras la huelga aflojasen el pulso o corriesen a sentarse a la primera mesa de negociación que les ofrezca un gobierno que no tardará en querer una de esas fotos con apretón de manos que tanto luce en el álbum.

Una última reflexión: que la huelga no haya sido muy grande sólo significa que puede ser mayor. Como mayores son las amenazas en el horizonte. Mayores incluso que la propia reforma laboral, que ya es decir.

(*) Isaac Rosa es escritor y columnista

martes, 12 de abril de 2011

"Los islandeses son unos irresponsables". Isaac Rosa, hoy en Público

“Se eligió la peor opción. Debemos hacer todo para evitar un caos político y económico a consecuencia del resultado.” -Johanna Sigurdardottir, primera ministra de Islandia-


Vamos a tener que tomar medidas más drásticas para hacer entrar en razón a los islandeses, que han vuelto a rechazar comerse las deudas de los bancos. Por ahora les amenazan con llevarlos a los tribunales, cerrarles la puerta de Europa y que Moody’s les rebaje el rating. Si aún así se resisten, habrá que mandar a la OTAN, porque otra cosa ya no se me ocurre para que actúen como ciudadanos responsables.

Es lo que pasa por dejar que la gente decida. Los de a pie somos por naturaleza irresponsables, porque a diferencia de la clase política no tenemos sentido de Estado. Por eso es mejor dejar las decisiones importantes en manos de los expertos o los gobernantes, siempre más responsables.

Algo parecido ha pasado en Eslovenia: el parlamento aprobó una reforma laboral, y la presión popular logró un referéndum. ¿Y qué creen que ha pasado? Pues que un 82% la ha rechazado. Y pronto votarán también la de pensiones.

¿Se imaginan que a los españoles nos consultasen sobre la reforma laboral, de pensiones o de las cajas? Por suerte somos un país serio, con una clase política responsable y con sentido de Estado, y leyes que dificultan convocar referéndums a tontas y a locas, porque lo más probable sería que nos equivocásemos y votásemos en contra de lo que los mayores, perdón, los dirigentes, saben que es mejor para nosotros.

No sabemos si en Islandia habrá un tercer referéndum, o acabará decidiendo el parlamento. Ya pasó con la constitución europea: en cuanto la rechazaron en Francia y Holanda, se desechó la idea de ratificarla en referéndum, y el nuevo tratado lo aprobaron por vía parlamentaria todos los países salvo Irlanda, donde hubo que votar dos veces para que no se equivocasen los ciudadanos.

Quienes no tienen ya estos problemas son los portugueses. Ellos no votarán sus planes de ajuste, y aunque elijan a sus gobernantes, tampoco éstos decidirán la política económica, por si no son lo bastante responsables. Hoy reciben la visita del FMI, el BCE y la Comisión, gente seria donde las haya, y que les dirán qué es lo que más les conviene.

domingo, 20 de marzo de 2011

"No paremos la matanza con una matanza mayor", Isaac Rosa. 19 marzo 2011

“España, como miembro de la comunidad internacional, va a estar en disposición de tener una contribución importante.” -José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno-


Si cuando lean esta columna no han empezado aún los ataques sobre Libia, tengan por seguro que no tardarán. Si hace una semana advertíamos de lo difícil que es devolver a sus bases barcos, aviones y soldados cuando ya se han puesto en camino, ahora con la resolución del Consejo de Seguridad hay motivo añadido para no volver atrás: no todos los días se encuentra uno con una autorización de la ONU, no la vamos a desperdiciar.

Por si teníamos poco con la amenaza nuclear en Japón, la crisis económica, una guerra abierta en Afganistán y otra mal cerrada en Irak, abrimos otro frente, y en nuestro charco trasero, el Mediterráneo, justo cuando toda la región anda más revuelta.

Gadafi no merece ninguna defensa. Sus últimos desvaríos comparándose con Franco no nos lo hacen precisamente simpático, pero estamos en lo de siempre: nuestras bombas no le van a despeinar, y serán otros los que reciban el castigo. Los soldados y mercenarios en primer lugar, que pasan a la categoría de aniquilables; pero también la población civil libia, y probablemente los propios rebeldes que hoy piden bombardeos, y que algún día se arrepentirán de haber pedido ayuda.

Tenemos ya experiencia sobrada en guerras ‘humanitarias’ como para prever lo que pasará: un arranque peliculero, con imágenes de videojuego y discurso triunfal, y luego empezará el goteo de “daños colaterales” con muertos y mutilados, pero también daños no tan colaterales en infraestructuras civiles, viviendas y todo lo que se ponga a tiro.

Kosovo, Irak, Afganistán. Algo podrían contarnos los habitantes de los tres países sobre intervenciones militares que, además de no conseguir los objetivos iniciales (frenar las matanzas, encontrar las armas de destrucción masiva, atrapar a Bin Laden), multiplican el sufrimiento de la población, condenada a un largo período de violencia, pobreza e inestabilidad.

Parece que de una vez para otra se nos olvida: una matanza no se para con una matanza mayor, los pueblos no se liberan a bombazos ni la democracia se impone con las armas. No a la guerra. A ésta tampoco.

domingo, 21 de noviembre de 2010

"El Algarrobico de Cuelgamuros". por Isaac Rosa en Público

“La comunidad benedictina tiene la obligación fundacional de celebrar el funeral en memoria de Franco y de Primo de Rivera.” -Anselmo Álvarez, Abad del Valle de los Caídos-


La demolición del Valle de los Caídos es la fantasía política de varias generaciones de españoles desde hace medio siglo. Desde los presos republicanos que lo construyeron hasta quienes hoy vemos la cruz desde la carretera, pasando por aquellos exiliados que de vuelta a España lo visitaban sólo para pisar la tumba del dictador y asegurarse de que estaba bien cerrada, muchos han soñado con hacerlo desaparecer.

Frente a quienes proponen su demolición –como el Foro por la Memoria, que acaba de pedir que desaparezca la enorme cruz- están los que apuestan por no tocar una piedra. Unos lo defienden desde la nostalgia franquista sin complejos; otros, más disimulados, objetan argumentos históricos, religiosos y hasta artísticos, equiparando su conservación a la del acueducto de Segovia o las catedrales, cosa de risa. Están también quienes, desde el gobierno, se sienten incómodos pero no se atreven a meterle mano, así que lo cierran un tiempo por obras. Y luego están quienes rechazan su exaltación franquista y proponen cambiar su uso, para convertirlo en lugar de la memoria.

Yo mismo he propuesto alguna vez ese destino, aprovechar el conjunto para invertir su finalidad, pero cada vez descreo más. Lo veo improbable, vista la resistencia de unos y la poca decisión de otros; pero además no tengo claro que un monumento fascista así vaya a perder su significado por muchas placas informativas que le colguemos, y si no seguiría siendo lugar de peregrinación ultra cada 20-N aunque se llamase museo de la memoria.

Así que cada vez soy más partidario de borrarlo del mapa sin miramientos, por higiene democrática. Y ya que contra el Valle no sirve la ley de la memoria, yo propondría aplicarle la legislación medioambiental: tirarlo no por fascista, sino por su impacto visual, que no es precisamente pequeño, en un espacio natural. A ver si así cuela.

El Valle de los Caídos es como el hotel del Algarrobico, pero en montaña, y como aquel merece ser derribado. Por feo y por cargarse el paisaje. Aunque si van a tardar en tirarlo tanto como el hotel de Almería, ya podemos esperar.

miércoles, 5 de mayo de 2010

"Si le importan las víctimas, empiece por su despacho"

Isaac Rosa, en Público, 4 de marzo

“Todas las víctimas, también las del Franquismo, si creen o tienen indicios de que estén en algún sitio, les vamos a ayudar a encontrarlos.” -Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid-


El perejilillo de todas las salsas no podía perderse una de las que más cuerpo ha cogido en los últimos años: la memoria de la represión franquista. Mucho estaba tardando ya Esperanza Aguirre, pero se ve que la gran manifestación de hace una semana la ha despertado.

Por supuesto, su ofrecimiento de ayuda ha sido recibido por los familiares con desconfianza, cuando no indignación. Tienen motivos para ello: tanto por sus convicciones históricas, que dejó claras hace poco en la Asamblea de Madrid, como por sus prácticas políticas: no extrañaría que acabase privatizando las exhumaciones y entregándolas a las mismas constructoras que ya gestionan los hospitales.

Si Aguirre quiere vencer esa desconfianza, y que nos tomemos en serio su sensibilidad con las víctimas del franquismo, no tiene que irse muy lejos para demostrarlo. No tiene ni que salir de su despacho, pues como bien sabrá, la sede oficial de la presidencia ocupa el mismo edificio que durante la dictadura fue la temida Dirección General de Seguridad, donde tantos fueron detenidos, encerrados y torturados. Algunos no salieron vivos, en un tiempo en que los detenidos tenían la manía de tirarse por la ventana.

La antigua Casa de Correos de la Puerta del Sol, famosa por las uvas de fin de año, era la casa del terror. Pero nada lo recuerda hoy, pues no hay ni una placa en su fachada. Una obra teatral de hace unos años, El arquitecto y el relojero, de López Monzó, reflejaba bien la manera en que la democracia hizo borrón y cuenta nueva del franquismo, a partir precisamente de la rehabilitación de este edificio, que convirtió los calabozos en almacenes y las salas de interrogatorio en modernos despachos.

Otros países han convertido sus espacios de represión en lugares de memoria (caso de la ESMA argentina, o la Gestapo en Berlín). No así en España. Y no estamos hablando de víctimas de la guerra, ni de hace setenta años: muchos que pasaron por allí siguen vivos, y recuerdan aquellos calabozos. ¿Les pondrá Aguirre al menos una placa?


http://blogs.publico.es/trabajarcansa/2010/05/04/si-le-importan-las-victimas-empiece-por-su-despacho/

miércoles, 10 de marzo de 2010

Garzón y figura, hasta la sepultura. Por Isaac Rosa, Hoy en Público



“Hay una ofensiva muy bestia contra el juez Garzón. En su trayectoria tiene luces y sombras, pero es víctima de la derecha judicial.” -Joan Ridao, portavoz de ERC en el Congreso-



Durante años me he resistido a creerlo, pero ahora no tengo ninguna duda: Garzón ganará el Premio Nobel de la Paz. Este mismo año, sin falta. Aparte de que el nivel de exigencia del galardón haya bajado mucho, su candidatura lo tiene todo a favor. Y la campaña se la están haciendo sus forofos pero también sus detractores, que parecen confabulados en prestigiarlo más todavía.

Si había dudas sobre Garzón, si su buena imagen internacional de perseguidor de genocidas se veía ensombrecida en España por muchas otras actuaciones controvertidas, hoy la acción conjunta de sus enemigos judiciales, políticos y mediáticos ha conseguido que las sombras sucumban ante su luz cegadora. Así, ahora resulta que Garzón significa democracia, justicia, derechos humanos, amor y sonrisas; mientras que quienes le critican o encausan judicialmente son la caverna, el franquismo, los corruptos y los genocidas, todos juntos brindando con champán.

A este simplismo han contribuido más sus detractores que sus fieles. Es difícil meter en un mismo taxi a la Falange, los ultras de Manos Limpias, don Vito Correa y unos cuantos jueces escocidos, pero lo han hecho, y la foto de grupo es la mejor pegatina para la campaña a favor del Nobel.

Y a todo esto, ¿alguien sabe por qué va a caer Garzón? Pues depende a quién preguntes. Unos dicen que por remover el franquismo, otros que por destapar la Gürtel, pero también por venganzas pendientes o celos de sus compañeros de profesión.

Yo sigo pensando que Garzón es un mal juez, y por debajo de sus aciertos no olvido sus sombras: la paternidad de la “teoría del entorno” en los años de Aznar, los muchos casos turbios -la causa contra Remedios García Albert, que hoy le une con el otro juez cuestionado, Eloy Velasco-, pero también las instrucciones desastrosas que han permitido que no pocos acusados se le escaparan vivos -como parece que se pueden escapar los de la Gürtel.

Garzón siempre ha hecho ruido. Su ascenso fue sonado, y su caída también está siendo estrepitosa. Genio y figura hasta el final.

http://blogs.publico.es/trabajarcansa/2010/03/10/garzon-y-figura-hasta-la-sepultura/