martes, 3 de enero de 2023

Intervención en Zamora. 27 de Diciembre de 2022

 


Amigos y amigas. Os transmito un saludo de parte de la Federación Estatal de Foros por la Memoria y de las compañeras y compañeros de los foros y asociaciones federados. Es un honor y un placer que hayáis contado con nosotros/as para celebrar hoy este acto.

Hace unos años constituimos el Encuentro Estatal por la Memoria, que reúne a más 100 colectivos de todo el Estado y de diverso tipo y ámbito de actuación. En octubre de 2020 consensuamos y publicamos un amplio documento de Conclusiones donde recogíamos las posiciones del movimiento memorialista sobre cómo tenía que ser una LMD. Este documento fue entregado a partidos políticos, instituciones y colectivos sociales. Desde entonces hemos mantenido reuniones frecuentes con grupos parlamentarios; hemos realizado diversas concentraciones y movilizaciones en apoyo a nuestras posiciones; hemos organizado reuniones y debates sobre diversos temas, como las bases jurídicas de la impunidad del franquismo; la situación de los archivos de la represión; el caso de los bebés robados; la represión específica ejercida sobre las mujeres; la Memoria histórica en la enseñanza, etc… (todos  los debates están en YouTube y la web del Encuentro).

Sobre la LMD que se publicó en el BOE el pasado 19 de Octubre, valoramos que la redacción final de la misma ha tenido un mayor alcance del que esperábamos en un principio. Desde el Proyecto de Ley inicial que presentó el Gobierno; posteriormente los acuerdos entre los socios de Gobierno, PSOE y Unidas Podemos; finalmente el trámite de enmiendas de los diferentes grupos parlamentarios que han apoyado de un modo u otro la Ley, en cada paso se han ido produciendo producido avances, y creemos sinceramente que hemos tenido bastante que ver en el resultado final, gracias al trabajo colectivo de un amplio sector del movimiento memorialista que ha celebrado múltiples reuniones con los grupos políticos, y se ha dotado de capacidad de propuesta, al mismo tiempo fundamentada, crítica y constructiva.

 

La Ley de Memoria Democrática supone un claro avance con respecto a la LMH de 2007, y recoge unas medias concretas de reconocimiento de las víctimas y condena del franquismo, que con matices, van en la buena dirección. Fundamentalmente abre un amplio espacio a futuras políticas públicas de memoria.

El resultado final dependerá mucho de que se elabore y apruebe pronto un Reglamento de aplicación, de que se pongan inmediatamente en marcha diversos organismos recogidos en la Ley actual para aplicar esas políticas de memoria, de la definición concreta de las competencias de la Fiscalía... En definitiva, dependerá mucho de la voluntad política de los gobernantes.

 

Como decimos, el articulado de la Ley permite abrir en el futuro un amplio espacio para las políticas de memoria públicas, y para el trabajo del movimiento social por la memoria y los colectivos de víctimas: hablamos de reconocimiento de lugares de memoria, bases de datos de víctimas, banco de ADN, la memoria histórica en planes de estudio…

La declaración de nulidad de las sentencias y del carácter ilegal de los tribunales represivos es un avance importante con respecto al Proyecto inicial de la Ley, que las definía como ilegítimas (lo que es un concepto moral), frente a nulas (que es un concepto jurídico). Nuestra presión, apoyada por diversos grupos políticos, dio finalmente fruto, aunque el hecho de que se niegue la posibilidad de exigir la responsabilidad patrimonial del Estado (Artículo 5.4), nos hace albergar dudas del alcance real de esta anulación. Parece que se pretende una anulación técnica y formal, porque legalmente, la anulación de una sentencia nunca puede dejar de tener consecuencias jurídicas.

Los avances en el tema de los archivos son importantes, pero quedan relativizados por diversos aspectos. En primer lugar el carácter profundamente regresivo de la Ley de Secretos oficiales en vigor, y en segundo lugar porque es indispensable que los archivos sean dotados de medios y de personal, para garantizar la conservación, la catalogación y el tratamiento correcto, y el derecho de acceso efectivo a todos los archivos de la represión.

Sobe el tema de la inclusión de temas de Memoria Histórica en diferentes niveles del sistema educativo es un tema esencial para el futuro, de cara a dotar de principios y de señas de identidad democráticas a las nuevas y futuras generaciones. En este asunto sí constatamos un importante avance en la Ley de Memoria Democrática, al menos como declaración de intenciones, porque en paralelo se está avanzando en legislación sobre el sistema educativo, y esperamos que los principios de Memoria democrática y antifascistas impregnen también esa futura Ley de Educación.

La recuperación de la Memoria de miles de represaliados económicos y trabajadores esclavos también está recogido en el texto de la nueva Ley. Pero no sólo es un tema de memoria formal, debería serlo también material: hay docenas de instituciones y empresas privadas, aparte del Estado español que se lucraron con el trabajo esclavo forzado de miles de presos republicanos. Esas empresas e instituciones deberían reconocer públicamente su responsabilidad, y colaborar con indemnizaciones y con el conocimiento público de la Memoria de esos presos. Para nuestro país puede sonar raro, pero se ha hecho sin mayor problema en lugares como Argentina, o como Alemania.

 

El problema que encontramos en la Ley, es que frente a nuestras propuestas hemos encontrado unas Líneas Rojas, impuestas por el PSOE fundamentalmente pero no sólo por esa fuerza política. Nosotros/as siempre hemos definido que la IMPUNIDAD del franquismo es uno de los pilares centrales del llamado Régimen del 78.

En ese sentido, Ley de Memoria mediante, España sigue sin cumplir sus compromisos con los derechos humanos, haciendo caso omiso de las recurrentes recomendaciones de diversos organismos y comisiones de la ONU. La impunidad permanece, y la LMD ni la supera ni la cuestiona. Ese es nuestro principal fracaso como movimiento social y como sociedad, y el gran reto de futuro. El problema no es lo que pone la Ley de Memoria sino que ésta no ha afectado a un aspecto central del problema: la plena vigencia a día de hoy de lo que organismos internacionales de derechos humanos definieron hace tiempo como “el modelo español de impunidad”.

La impunidad del franquismo no es sólo la impunidad penal de los golpistas y represores. También se trata de que algunas familias, instituciones y empresas sigan a día de hoy disfrutando de un status social, económico y poder político obtenido gracias a su victoria en la guerra, y a la represión y terror subsiguientes; a la explotación brutal de una clase trabajadora derrotada; a la corrupción intrínseca al franquismo; al robo de propiedades y el uso de mano de obra esclava. Si los beneficios obtenidos, y de los que han disfrutado 3 ó 4 generaciones, fueron tan grandes y jamás han sido cuestionados, ¿por qué no lo van a intentar repetir en un futuro si lo consideran necesario?

El principal déficit de esta Ley es que no permite el acceso a la Justicia. Hace apenas 3 meses en Argentina se juzgó y condenó en 2 procesos diferentes a varios represores, y actualmente hay casi un centenar de procedimientos judiciales abiertos. Hechos como los que recoge la película “Argentina 1985”, aquí siguen siendo inviables: Seguimos sin poder llevar a juicio en el Estado español a torturadores, jerarcas de la dictadura, perpetradores de crímenes contra la humanidad, etc. por crímenes similares y coetáneos a los realizados aquí durante los últimos años del franquismo y principios de la Transición, en la DGS, en comisarías, cuartelillos, que en Argentina y en otros países se juzgaron, y se siguen juzgando y dictándose sentencias y condenas,

El problema no es de la Ley de Memoria en sí, sino que no ha venido acompañada una derogación o anulación de Ley de Amnistía de 1977, asimilable a aquellas leyes de Punto final y Obediencia Debida de las dictaduras sudamericanas, que allí fueron sí derogadas o anuladas. Los crímenes del franquismo están prescritos porque en España no se aplica el Derecho Internacional sino el derecho Interno. Los tribunales españoles tampoco reconocen que haya crímenes contra la humanidad antes de 2004, cuando ese tipo penal fue incluido en nuestro Código Penal. Para los organismos internacionales de derechos humanos, esos crímenes jamás prescriben.

Nosotros/as defendemos una declaración de nulidad íntegra de la Ley de Amnistía, porque frente a las directrices para su interpretación que se definen en la Ley de Memoria, que nos parecen irreales, la de Amnistía se ha aplicado sistemáticamente, en todos los casos desde 1977, como una ley de punto final.

 

Llevamos años reivindicando para las víctimas del franquismo un reconocimiento jurídico e institucional, y unas políticas públicas activas de Memoria, similares a las que el Estado español ha dado a otras víctimas de la violencia política, como las del terrorismo. Esa desigualdad de trato entre unas víctimas y otras es algo que venimos denunciando desde hace años, y en esta posición también coinciden algunos juristas de prestigio y determinados colectivos de víctimas del terrorismo.

En el fondo, en cuanto víctimas de la violencia política como tales conforme a la definición de los organismos de Derechos Humanos, no hay diferencia entre unas víctimas y otras. Lo que las diferencia realmente, y define el trato dado a unas y a otras por parte del Estado, es la identidad de los victimarios.

 

Somos conscientes de que esta nueva ley puede llegar a ser efímera si las derechas ganan las elecciones generales. Su intención explícita es derogarla y sustituirla por una llamada “ley de concordia” (¿Por qué lo llaman concordia cuando quieren decir Impunidad?). Los colectivos de Memoria en torno al Encuentro Estatal queremos que el Gobierno empiece a tomar medidas inmediatas, para que en caso de que sea la LMD derogada en un futuro, ya se hayan llevado a cabo cambios irreversibles, como ejemplo: la retirada del callejero y la simbología franquista, o la declaración y monumentalización de Lugares de Memoria. Es fácil derogar un texto legal, pero es más complicado derribar un monumento o reponer unas calles franquistas.

 

¿Qué podemos hacer? seguir trabajando por el fin de la impunidad, y que el Estado español asuma las recomendaciones de diversos organismos internacionales, entre ellos el Consejo de Derechos humanos de la ONU y sus diversos comités, que han elaborado informes sobre el caso español, señalando que los derechos humanos de un amplísimo colectivos de víctimas de diversa tipología vienen siendo vulnerados sistemáticamente por el Estado español.

Vamos a tener que trabajar también por llevar lo más lejos posible las posibilidades que abre la LMD, promoviendo cambios que resulten irreversibles ante la posible llegada en el futuro de la derecha revisionista y negacionista al gobierno. Ya vimos lo que pasó con la Ley de Memoria de 2007 y el tema de la simbología franquista, por poner un solo ejemplo: puesto que no se aprobó un Reglamento que desarrollase la Ley, las instituciones retiraron la simbología y el callejero franquista sólo donde hubo voluntad política de hacerlo. La tipología de lo que había que quitar no estuvo nunca clara, no había plazos, ni régimen sancionador para los incumplimientos. Esto no puede pasar con la LMD de 2022.

Recientemente hemos presentado una iniciativa a la Secretaría de Estado para que se inscriba en cada expediente represivo una certificación de que dicha sentencia ha quedado anulada a todos los efectos por la LMD: La Federación considera inaceptable que, cuando en el futuro las víctimas del franquismo o sus familiares, historiadores o cualquier ciudadano interesado en el pasado colectivo común accedan a esos expedientes y sentencias, éstos permanezcan inalterados tal y como los elaboraron los organismos policiales, militares o judiciales, que dirigieron la política de represión sistemática, como si tales sentencias siguieran siendo firmes y justas.

 

En resumen y para finalizar: el objetivo central del movimiento memorialista y de cualquier demócrata digno de tal nombre sigue siendo acabar con la impunidad, llevando a los verdugos y represores que quedan vivos ante los tribunales, y conseguir que las víctimas del franquismo tengan el mismo reconocimiento por parte del Estado y de la sociedad, que otros colectivos de víctimas de la violencia política para los que se ha legislado convenientemente y se han aplicado intensas políticas públicas de memoria.

Por otro lado, debemos seguir trabajando para que la Memoria de los y las defensoras de la República y los resistentes contra el franquismo sean patrimonio de la sociedad, y una obligación de todas y cada una de las instituciones del Estado a todos los niveles. Porque no se puede ser demócrata sin ser antifascista.

Muchas gracias por habernos recibido y escuchado.


viernes, 9 de diciembre de 2022

"Luchar contra la impunidad del franquismo". Entrevista para elestado.net

 


En entrevista exclusiva para elestado.net, Arturo Peinado, presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, reafirma la voluntad de luchar contra la impunidad del franquismo.

Por Isabel Perozo 

Dic 6, 2022


¿Cuáles rasgos franquistas perviven en la sociedad y en el escenario político?

Hace unos días Ian Gibson declaraba que “si las derechas no cambian, este país no tiene futuro”. Desgraciadamente padecemos, desde hace más de dos siglos, de la derecha (política y económica) más reaccionaria, incompetente y corrupta de Europa.

Con el fin del franquismo se dio la posibilidad de que eso cambiase, pero las condiciones y el modo en que se hizo nuestro peculiar modelo de Transición a la democracia, lo impidieron. Aquí no se pidió cuentas a nadie, persona o institución, por haber destruido la democracia y haber secuestrado el Estado por la fuerza, ni por los crímenes cometidos. Tampoco se cuestionó el estatus social o el poder económico obtenido mediante la explotación brutal de la clase trabajadora derrotada, o mediante la corrupción, que fue una de las señas de identidad del régimen franquista. En 45 años de democracia nadie les ha exigido responsabilidades, ni siquiera han pedido disculpas. Es más, ¿porqué no iban a volver a repetir lo de 1936 si lo considerasen conveniente, cuando ha sido una “inversión” tan rentable para tres ó cuatro generaciones?

Ahora la derecha se opone a la recuperación de la memoria democrática, o al acceso de las víctimas a la Justica, hablando de concordia, cuando realmente quieren decir impunidad. Nosotros/as siempre decimos que la situación política que vivimos demuestra el fracaso de las políticas de reinserción de la derecha española en la democracia.

 

Que cambios no se dieron en lo judicial tras la llegada del régimen del 78 ¿De aquello polvos estos lodos?

Obviamente. Es conocido que el Tribunal de Orden Público franquista se convirtió de la noche a la mañana en la Audiencia Nacional. Cuando hablamos de judicatura en España hablamos e continuidad de muchos jueces franquistas, Transición mediante, y luego de la continuidad de sus apellidos. Por supuesto que hay jueces demócratas y progresistas, pero el propio sistema de acceso a la carrera ha favorecido una cierta endogamia, y dificultado el acceso a los abogados/as de extracción obrera. No lo decimos nosotros, lo dicen y escriben algunos jueces y juezas.

Las consecuencias de todo aquello, de que no se hicieses justicia y de que la Transición funcionase como una máquina de blanqueo de pasados, son más que evidentes hoy en día.

 

 ¿Necesitamos otra Ley de Memoria? ¿Qué falta?

La Ley de Memoria Democrática, que lleva en vigor desde octubre, supone un claro avance con respecto a lo anterior, y abre un amplio espacio a políticas públicas de memoria. Dependerá mucho del desarrollo reglamentario que recoge la Ley actual, de la constitución y el trabajo que hagan los organismos que deben conformarse... en el fondo los resultados dependerán de la voluntad política que haya para su plena y correcta puesta en marcha.

El problema no es lo que pone la Ley de Memoria sino que ésta no ha afectado a un aspecto central del problema: la plena vigencia a día de hoy de lo que organismos internacionales de derechos humanos definieron hace tiempo como “el modelo español de impunidad”. Hechos como los que recoge la película “Argentina 1985”, aquí siguen siendo inviables. Seguimos sin poder llevar a juicio a torturadores, jerarcas de la dictadura, perpetradores de crímenes contra la humanidad, etc. por crímenes similares y coetáneos a los que se juzgaron, y se siguen juzgando y produciendo sentencias y condenas, en Argentina y en otros países.

El problema no es la Ley de Memoria en sí, sino de que siga sin declararse nula la Ley de Amnistía de 1977. O que España considere que aquí no hay crímenes contra la humanidad antes de 2004, cuando se recogieron en el Código Penal.

 

-¿Sería necesario un proceso constituyente? ¿Esa constitución nació con toda la legitimidad?

Nació con la legitimidad de la época, fruto de consensos obligados y de las circunstancias, muy peculiares, de la época. Obviamente, la impunidad de los franquistas y su continuidad en muchas instituciones, incluyendo los aparatos coercitivos del Estado, fueron determinantes en las limitaciones de determinados derechos, y en la imposición del carácter monárquico del Estado.

Aparte de la crisis evidente de la institución monárquica con todo lo que ha pasado estos años, que ha afectado negativamente a la legitimidad tanto de origen como de ejercicio del régimen, es evidente que sólo una parte muy minoritaria de la ciudadanía actual pudo participar en el referéndum de 1978. Y además existe un hecho grave del que no somos plenamente conscientes: han pasado 86 años desde la última vez en que un jefe de Estado fue elegido democráticamente en España.

 

Si hace el ejercicio de un proceso constituyente, ¿Cómo considera que debería ser?

Todo eso lo tendrá que decidir, en su momento, el pueblo español en las urnas. Lo demás es un ejercicio de especulación que no lleva muy lejos.

Nosotros/as, dentro de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, tenemos diversidad de opiniones sobre cómo deberá ser la 3ª República, y sobre las estrategias a seguir para llegar a ella. Nuestra prioridad continuará siendo la lucha contra la impunidad del franquismo y la recuperación de la memoria de las víctimas y de los y las combatientes contra los fascismos. A partir de ahí, no creo que debamos ser nosotros los que tengamos que construir la alternativa republicana.

Pero somos conscientes, primero, de que nuestra denuncia de la impunidad del franquismo, de las características de la Transición a la democracia, y del incumplimiento del Estado español de sus obligaciones en materia de derechos humanos, suponen un cuestionamiento del Régimen del 78. En segundo lugar, de que un proceso de cambio de régimen abriría un espacio para la justicia transicional, y permitiría a la sociedad ajustar cuentas con un pasado conflictivo y no resuelto: la impunidad del franquismo mantenida durante los 47 años de democracia.



Comunicado. 20 de Noviembre 2022. Valle de Cuelgamuros

 


DESDE 2007 HACIENDO RETROCEDER AL FASCISMO

Hoy, 20 de noviembre de 2022, celebramos la XVII concentración a las puertas del mayor monumento fascista de Europa. Han pasado 15 años desde que un pequeño grupo de hombres y mujeres de la Sierra de Madrid decidió que había que recuperar este espacio para la democracia.

A esta travesía, iniciada por las compañeras del Foro Social de la Sierra, se incorporó el Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid en 2009. Una lucha que hemos compartido con colectivos de la Sierra, la Coordinadora Antifascista de Madrid, la Comuna, y mucha gente imprescindible.

Hemos sufrido frío, lluvia, nieve y amenazas de fascistas que salían de las misas en honor al dictador. También la incomprensión de organizaciones políticas que no han apoyado esta movilización. Pero nuestras concentraciones han impedido que la pervivencia de este monumento fascista se asentara como una realidad inmutable, y hemos conseguido que su cuestionamiento entrara en la agenda política.

Hace tres años el movimiento memorialista y de las víctimas del franquismo obtuvo una victoria histórica, cuando el Gobierno sacó al dictador del lugar de honor en el que le mantuvo la democracia durante más de 40 años. Hemos conseguido que se hayan convertido en realidad reivindicaciones que fueron negadas en el pasado, en la Ley de Memoria de 2007 y en el Informe de 2011 sobre el Valle.

Aunque continúan los impedimentos políticos y judiciales para intentar impedir las exhumaciones de compañeros republicanos y antifascistas ilegalmente enterrados junto al criminal Francisco Franco, esta es ya una cuestión irreversible, asumida por el Gobierno y por las fuerzas democráticas del Estado, y es una exigencia social.

Estamos ganando batallas, entre otras la nueva denominación de este espacio como Valle de Cuelgamuros, la disolución de la Fundación de la Santa Cruz del Valle, la designación del monumento como Espacio de Memoria, y otros cambios. Pero la experiencia de estos 15 años nos demuestra que debemos perseverar en esta lucha, porque esos avances no son suficientes para conseguir la plena resignificación democrática de este monumento, diseñado e inspirado por el propio dictador para legitimar su régimen y el golpe de 1936.

Negamos la consideración de José Antonio Primo de Rivera como “víctima de la Guerra Civil”, y por tanto exigimos la pronta salida de sus restos de Cuelgamuros para que su lugar de enterramiento pase a ser asunto privado de su familia.

Permanecemos vigilantes: El artículo 54.6 de la Ley de Memoria Democrática recoge que “Mediante real decreto se establecerá el nuevo marco jurídico aplicable al Valle de Cuelgamuros que determine la organización, funcionamiento y régimen patrimonial”. Exigimos una rápida tramitación y promulgación de dicho decreto. Es inviable una resignificación democrática del monumento sin su desacralización, con la mera sustitución de los okupas benedictinos por otra orden religiosa, tal y como han manifestado responsables políticos.

Denunciamos, asimismo, la intención de la extrema derecha madrileña de declarar como Bien de Interés Cultural el complejo de Cuelgamuros, por cuanto supone un intento de eludir por la puerta de atrás la ley vigente y una nueva humillación a las víctimas del franquismo. Esperamos que el Gobierno central adopte inmediatamente medidas drásticas para impedirlo.

Por todo ello, en la XVII concentración ante el Valle de Cuelgamuros seguimos exigiendo al Estado español:

-      El desmantelamiento de la Cruz en cuanto que no es un símbolo del cristianismo sino de la ideología nacionalcatólica que sustentó la Dictadura y legitimó múltiples formas de represión.

-      La retirada de la propaganda turística del Valle de Cuelgamuros como parte de la llamada “Ruta Imperial” de la Comunidad de Madrid.

-      La cuantificación e investigación del número y origen de los miles de compañeros y compañeras sepultadas ilegalmente y sin el consentimiento de sus familias. Estos restos son prueba de los crímenes contra la humanidad perpetrados por la dictadura y deben ser exhumados con la intervención judicial.

Verdad, Justicia y Reparación para los hombres y las mujeres que defendieron la democracia y la justicia social frente a la dictadura.

Salud, Memoria y República.

¡¡¡NO PASARÁN!!!

domingo, 25 de septiembre de 2022

Intervención en Salamanca, en las actividades previas al #XXVIIFarinatoRock

 


Facultad de Historia de la USAL. 23/09/2022.

Amigos y amigas. Os transmito un saludo de parte de la Federación Estatal de Foros por la Memoria y de las compañeras y compañeros de los foros y asociaciones federados. Es un honor y un placer que hayáis contado con nosotros/as como causa a la que se dedica esta edición del Farinato Rock, y lo entendemos como un reconocimiento al trabajo que docenas de colectivos llevamos a cabo desde hace bastantes años en todo el Estado español.

La Federación Estatal de Foros por la Memoria se compone actualmente de 16 Foros y asociaciones federados, proviene del Foro por la Memoria fundado en 2002, y se convirtió en Federación en 2005, y yo presido desde 2015. Nos definimos como una organización política, exclusivamente centrada en políticas de memoria y de lucha contra la impunidad del franquismo, y consideramos que en estos momentos, la lucha por la recuperación de la memoria antifascista, del hilo rojo de la memoria y de la Historia de los y las resistentes contra los fascismos, es la punta de lanza en la defensa de la democracia, y de los derechos sociales y civiles para todas y para todos

Nos encontramos ante la inminente aprobación de la Ley de Memoria Democrática (LMD). Hace unos años constituimos el Encuentro Estatal por la Memoria, que reúne a más 100 colectivos de todo el Estado y de diverso tipo y ámbito de actuación. En octubre de 2020 consensuamos y publicamos un amplio documento de Conclusiones donde recogíamos las posiciones del movimiento memorialista sobre cómo tenía que ser una LMD. Este documento fue entregado a partidos políticos, instituciones y colectivos sociales.

Desde entonces hemos mantenido reuniones frecuentes con grupos parlamentarios; hemos realizado diversas concentraciones y movilizaciones en apoyo a nuestras posiciones; hemos organizado reuniones y debates sobre diversos temas: las bases jurídicas de la impunidad del franquismo; la situación de los archivos de la represión; bebés robados; la represión específica ejercida sobre las mujeres; la Memoria histórica en la enseñanza, etc… (están todos en Youtube y la web del Encuentro).

Creo que hemos sido capaces de influir en la elaboración y tramitación de la LMD. Se ha llegado bastante más lejos en la redacción final de la misma, de lo que esperábamos en un principio.

La LMD supone un claro avance con respecto a la LMH de 2007, y recoge unas medias concretas de reconocimiento de las víctimas y condena del franquismo, que con matices, van en la buena dirección. Además las medidas concretas que recoge permiten abrir en el futuro un amplio espacio para las políticas de memoria públicas, y para el trabajo del movimiento social por la memoria y los colectivos de víctimas: hablamos de reconocimiento de lugares de memoria, bases de datos de víctimas, banco de ADN, la memoria histórica en planes de estudio…

La declaración de nulidad de las sentencias y del carácter ilegal de los tribunales represivos es un avance importante con respecto al Proyecto inicial de la Ley, que las definía como ilegítimas (lo que es un concepto moral), frente a nulas (que es un concepto jurídico). Nuestra presión, apoyada por diversos grupos políticos, dio finalmente fruto, aunque el hecho de que se niegue la responsabilidad patrimonial del Estado, nos hace albergar dudas del alcance real de esta anulación.

El problema, es que frente a nuestras propuestas hemos encontrado unas Líneas Rojas, impuestas por el PSOE fundamentalmente, pero no sólo por esa fuerza política. Nosotros/as siempre hemos definido que la IMPUNIDAD del franquismo es uno de los pilares centrales del llamado Régimen del 78.

La impunidad del franquismo no es sólo la impunidad penal de los golpistas y represores. También se trata de que algunas familias, instituciones y empresas sigan a día de hoy disfrutando de un status social, económico y poder político obtenido gracias a su victoria en la guerra, y a la represión y terror subsiguientes; a la explotación brutal de una clase trabajadora derrotada; a la corrupción intrínseca al franquismo; al robo de propiedades y el uso de mano de obra esclava. Si los beneficios obtenidos fueron tan grandes y jamás han sido cuestionados, ¿por qué no lo van a intentar repetir en un futuro si lo considerasen necesario?

Hace apenas un mes, una quincena de represores de la dictadura argentina fueron procesados y condenados por hechos similares y coetáneos a los que sucedieron aquí en la DGS, en comisarías, cuartelillos… durante los últimos años del franquismo y los primeros de la Transición. En España es imposible, la impunidad permanece, y la LMD ni la supera ni la cuestiona. Ese es el principal déficit, nuestro principal fracaso como movimiento social y como sociedad, y el gran reto de futuro.

En España sigue vigente una Ley de Amnistía de 1977 asimilable a las leyes de Punto final de las dictaduras sudamericanas, que allí fueron derogadas o anuladas. Los crímenes del franquismo están prescritos porque en España no se aplica el Derecho Internacional sino el derecho Interno. Los tribunales españoles no reconocen que haya crímenes contra la humanidad antes de 2006, cuando ese tipo penal fue incluido en nuestro Código Penal.

Qué hacer: seguir trabajando por el fin de la impunidad, y que el Estado español asuma las recomendaciones de diversos organismos internacionales, entre ellos el Consejo de Derechos humanos de la ONU y sus diversos comités, que han elaborado informes sobre el caso español, señalando que los derechos humanos de un amplísimo colectivos de víctimas de diversa tipología viene siendo vulnerado sistemáticamente por el Estado español.

Vamos a tener que trabajar también por llevar lo más lejos posible las posibilidades que abre la LMD, haciendo cambios que resulten irreversibles ante la posible llegada en el futuro de la derecha revisionista y negacionista al gobierno. Ya vimos lo que pasó con la Ley de Memoria de 2007 y el tema de la simbología franquista, por poner un solo ejemplo: puesto que no se aprobó un reglamento que desarrollase la Ley, las instituciones retiraron la simbología y el callejero franquista sólo donde hubo voluntad política de hacerlo. La tipología de lo que había que quitar no estuvo nunca clara, no había plazos, ni régimen sancionador para los incumplimientos. Esto no puede pasar con la LMD de 2022.

En resumen y para finalizar: el objetivo central del movimiento memorialista y de cualquier demócrata digno de tal nombre sigue siendo acabar con la impunidad, llevando a los verdugos y represores que quedan vivos ante los tribunales, y conseguir que las víctimas del franquismo tengan el mismo reconocimiento por parte del Estado y de la sociedad, que otros colectivos de víctimas de la violencia política para los que se ha legislado convenientemente y se han aplicado intensas políticas públicas de memoria.

Por otro lado, debemos seguir trabajando para que la Memoria de los y las defensoras de la República y los resistentes contra el franquismo sean patrimonio de la sociedad, y una obligación de todas y cada una de las instituciones del Estado a todos los niveles. Porque no se puede ser demócrata sin ser antifascista.

Muchas gracias por habernos recibió y escuchado.

viernes, 17 de junio de 2022

Intervención del Presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, Arturo Peinado, en el 12º Aniversario de la Ronda de Sol

Intervención del Presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, Arturo Peinado, en el 12º Aniversario de la Ronda de Sol

16 de Junio de 2022.

https://www.youtube.com/watch?v=lHJiFspSDRM

Estimados amigos y amigas, compañeras, compañeros y camaradas:

Es un honor dirigirme a vosotros en nombre de la Federación Estatal de Foros por la Memoria y del Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid, porque la Ronda de Sol es, desde hace 12 años, un referente para todo el Movimiento Social para la recuperación de la Memoria Histórica. Felicidades por vuestro compromiso y vuestra perseverancia.

Se dice que el alcalde Almeida es un enemigo de la Memoria Histórica. Nada más falso. Desde que accedió al gobierno municipal está llevando a cabo, de manera constante e implacable, unas políticas de memoria en la ciudad de Madrid profundamente reaccionarias. Prueba de ello son los monumentos inaugurados, como el de “Los últimos de Filipinas” donde aparece la efigie del desequilibrado oficial al mando, no de los soldados sacrificados en guerras coloniales en defensa de intereses ajenos. Por no hablar del proyectado monumento de homenaje a la Legión, encarnada formalmente en un personaje que bien pudiera estar entrando a saco en un pueblo andaluz o extremeño en 1936. El motivo principal de la inquina de Almeida y Villacís contra Almudena Grandes se debe a que en sus novelas, la escritora madrileña dio visibilidad a las víctimas del franquismo, especialmente a las mujeres, y de paso, señaló a los responsables.

Reafirmamos también nuestro compromiso con la Plataforma en Defensa del Memorial del Cementerio del Este, exigiendo la reposición de los nombres que allí fueron profanados por el alcalde Almeida; también con la creación de un Memorial en la antigua cárcel de Carabanchel de homenaje a los presos y a todos los represaliados/as por la dictadura.

Por último vamos a continuar trabajando junto a vosotros y vosotras, en el marco del Encuentro Estatal de Colectivos, exigiendo que el Gobierno impulse de una vez la legislación cuya tramitación está bloqueada en el Congreso: la Ley de Memoria Democrática, la Ley de Bebés Robados, y la reforma de la Ley de Secretos Oficiales.

Como decía el filósofo francés Daniel Bensaïd: “Nos hemos equivocado en muchas cosas y muchas veces, pero jamás nos hemos equivocado de combate ni de enemigos”. Reafirmamos hoy y aquí nuestro compromiso con la lucha por el desmantelamiento de la impunidad del franquismo, y el pleno acceso a la Justicia de sus víctimas.

Nada más, compañeras y compañeros. Feliz duodécimo “cumpleaños” de la Ronda de Sol.

¡¡ Viva la Ronda de Sol; Viva la Memoria Antifascista !!

lunes, 22 de noviembre de 2021

Intervención sobre las fosas comunes del franquismo


 

Intervención CURSO INTRODUCTORIO SOBRE MEMORIA DEMOCRÁTICA Y JUSTICIA

Mesa Redonda "Hablan los movimientos: fosas, la desbandá, la memoria feminista, los crímenes de la transición”

Jueves, 18 de noviembre de 2021. Universidad Carlos III. Campus Puerta de Toledo (Ronda de Toledo, 1)

Integrantes de la Mesa:

•  Llum Quiñonero

•  María José Montero

•  Manuel Ruiz

•  Arturo Peinado.

Modera: Ana García.


Arturo Peinado Cano. @apces

Presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria.

 

La exhumación de fosas comunes del franquismo siguiendo protocolos científicos, a partir del año 2002, por la llamada generación de los nietos, está en el origen del movimiento social por la recuperación de la Memoria y de las políticas de memoria que se han implementado desde entonces. El impacto social generado por la visión de las víctimas de las fosas comunes, y cómo se ha presentado por los medios de comunicación, ha hecho que la opinión pública identifique casi automáticamente la exhumación de fosas comunes del franquismo con el sentido y los objetivos del movimiento social por la recuperación de la memoria. Es completamente erróneo e infinitamente más complejo.

 La percepción social se debe tanto al impacto que las imágenes de dichas exhumaciones causan, como a la imagen simplificada que los medios de comunicación trasmiten habitualmente sobre el sentido de las mismas.

 El problema radica en que en España, miles de personas ejecutadas extrajudicialmente y hechas desaparecer por la fuerza, reciben el trato de restos arqueológicos, en vez de víctimas de graves agresiones a los derechos humanos, sin el requerimiento de apertura de un procedimiento judicial para conocer no solo la identidad de los restos, sino también la causa y sus responsables. Una fosa común del franquismo constituye, antes que cualquier otra cosa, un conjunto de pruebas de crímenes. Por tanto, el modelo de exhumación no judicializada que se ha impuesto implica deshacerse poco a poco del “problema” buscando hacer permanente y definitiva la impunidad de los crímenes.

 Hoy, las víctimas del franquismo continúan siendo tratadas como una excepción por el Estado, que no reconoce su existencia y las mantiene en un limbo jurídico al que no se aplican los procedimientos habituales de la Justicia.

 La Federación Estatal de Foros por la Memoria realizó una quincena de exhumaciones de fosas comunes del franquismo en diferentes comunidades autónomas, entre 2003 y 2012. Todas se llevaron a cabo por profesionales de diversas disciplinas como trabajo militante no remunerado, y en cada una de ellas presentamos denuncia ante el juzgado natural por el tipo penal de crímenes contra la humanidad, con un importante respaldo documental, histórico y jurídico. Es decir, exigiendo la implicación de la Justicia en la exhumación conforme dispone la Ley de Enjuiciamiento Criminal, y en consonancia con lo establecido por el derecho penal internacional de los derechos humanos. Ya en 2012 el magistrado retirado del Tribunal Supremo José Antonio Martín Pallín animaba a presentar querellas en cadena contra todos los jueces territoriales que no acudan a las fosas del franquismo durante las exhumaciones. “Cuando se le dice al juez ‘venga a ver este cráneo con un agujero de bala’ y no va, está prevaricando”.

 Invariablemente la respuesta que hemos recibido tras cada exhumación, ha sido el archivo de nuestras denuncias (inmediatamente recurridas por nuestra parte a la instancia superior) sin abrir una investigación, argumentando la primacía del derecho interno sobre el internacional, la prescripción del delito, y en todo caso, aplicando la Ley de Amnistía de 1977. Eso era lo que pasaba hasta 2012. Posteriormente, en las dos últimas exhumaciones que llevamos a cabo (en Guadalajara y Málaga), nuestras denuncias se archivaron en aplicación de la Ley de Memoria Histórica de 2007. La sentencia de 2012 del Tribunal Supremo que absolvió al exjuez Garzón, dejó claro que la vía de la Justicia quedaba cerrada para las víctimas del franquismo.

 La desaparición forzada de las víctimas, la denegación explícita de justicia ha supuesto un castigo post mortem (a lo que se añadieron las múltiples formas de represión que tuvieron que soportar las familias y los supervivientes). Son heridas que se han ido transmitiendo de una generación a otras.

 Frente a las demandas de familias y asociaciones el Estado optó por intentar reconducir todo el proceso de exhumaciones a la vía administrativa, mediante la Ley de Memoria de 2007. La Ley de memoria vigente niega explícitamente el derecho a la Justicia de las víctimas y de sus familias, y además privatiza y externaliza la gestión de las exhumaciones, subvencionando a familias, asociaciones y profesionales.

 

Buena parte de las leyes de memoria autonómicas insisten en ese modelo, al insistir en legislar sobre la intervención en exhumaciones cuando no se tiene competencia sobre Justicia, persevera en líneas generales en el modelo privatizador y extrajudicial de exhumaciones.

 La solución que hasta ahora ha propugnado el Estado al problema de las fosas comunes pasa por circunscribir las exhumaciones al ámbito estrictamente personal y familiar, ajeno a otras consideraciones. Se niega a los familiares el reconocimiento y el derecho a la justicia, y se utiliza su dolor y el legítimo derecho a la recuperación de los restos del familiar asesinado, haciéndoles creer que hacer justicia consiste exclusivamente en devolverles unos restos mortales que fueron mal enterrados, y que eso es todo lo que deben esperar.

 Se pretende que se desentierren los restos de nuestras compañeras y nuestros compañeros enterrando definitivamente la Justicia, la Verdad y la Memoria, mediante la ocultación a la sociedad del significado real de las exhumaciones, circunscribiéndolas a actos privados formalmente humanitarios. Un entierro “digno”, no recupera necesariamente la dignidad de las víctimas, ni les hace Justicia. 

Sobre el Proyecto de Ley de Memoria Democrática, actualmente en tramitación parlamentaria, valoramos que es un importante avance que la localización y exhumación de las fosas comunes del franquismo se considere responsabilidad directa e ineludible del Estado español. Sin embargo, no se garantiza la indispensable judicialización de todo el proceso de exhumaciones e identificaciones, para garantizar plenamente la Tutela Judicial Efectiva. Es irrenunciable que las exhumaciones se realicen dentro de un procedimiento judicial que tenga en cuenta los tipos de delitos, el necesario conocimiento de la verdad y que fije los procedimientos acordes con el derecho internacional de derechos humanos. Ha de tener en cuenta, además, los diferentes tipos de enterramientos clandestinos, oficiales, etc... Demandamos a los poderes judiciales y al Estado que asuman sus obligaciones, y elaboren un plan de exhumaciones para llevar a cabo todas las que sean técnicamente viables, pero siempre judicializadas y llevadas a cabo por parte de un juzgado o fiscalía especializada, dentro de un procedimiento por el tipo penal de crímenes contra la humanidad.

Si no se producen previamente los cambios legislativos indispensables, llevar a cabo exhumaciones extrajudiciales implicará la destrucción irreversible de pruebas de crímenes contra la Humanidad, y supondrá el triunfo final del franquismo al hacer definitivos sus designios: la desaparición física de sus enemigos, su eliminación de la historia y la impunidad de los victimarios.

lunes, 15 de noviembre de 2021

Intervención en las V Jornadas de Memoria Histórica de Pinto

 



Arturo Peinado, @apces. Presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria.

  

La sentencia del Tribunal Supremo de Marzo de 2012 que absolvía a Baltasar Garzón en la causa del franquismo, aparte de constituir una seria advertencia para cualquier juez que en el futuro tuviese la osadía de abrir un procedimiento sobre crímenes franquistas, pretendía cerrar definitivamente las puertas de los tribunales para impedir la investigación de los mismos, negaba explícitamente a las víctimas el acceso a la Justica, y las derivaba en exclusividad a la vía administrativa consagrada en la Ley de Memoria de 2007.

 

La Ley de Memoria de 2007 nació lastrada, no solamente porque fuese insuficiente (los gobiernos de M.Rajoy pudieron incumplirla sistemática e impunemente sin necesidad de derogarla), sino sobre todo, porque no cuestionaba sino que apuntalaba la impunidad del franquismo. Como la definieron algunos juristas: la Ley de Memoria proporcionaba una reparación limitada a algunos colectivos de víctimas, apenas posibilitaba el acceso al derecho a la Verdad, pero sobre todo, negaba explícitamente el derecho a la Justicia a las víctimas del franquismo.

 

El Gobierno de España ha aprobado trasladar al Parlamento el Proyecto de Ley de Memoria Democrática. Los colectivos memorialistas hemos valorado positivamente varios aspectos concretos del mismo. Constituye un claro avance con respecto a la Ley de 2007, y abre el camino a la implementación de políticas públicas de Memoria por parte de las instituciones.

En primer lugar nos felicitamos por la elaboración de este proyecto, aprobado por el Gobierno el pasado día 15 de septiembre, y el debate público y político que se va a producir hasta su promulgación, y porque supone, en muchos temas concretos, un importante avance con respecto a la Ley de Memoria de 2007. Nunca se hubiera llegado aquí sin la perseverancia de las víctimas, y el trabajo del movimiento social por la Recuperación de la Memoria mediante el esfuerzo propositivo y explicativo desarrollado durante muchos años. Y por qué no decirlo, sin las posiciones críticas dentro del movimiento social por la Recuperación de la Memoria que, desde su fase de tramitación, negamos que la Ley de Memoria de 2007 fuese el marco idóneo y definitivo para hacer efectivas los derechos a la Verdad, Justicia y Reparación para las víctimas del franquismo y para el conjunto de la sociedad.

  

Creemos que es inexcusable que en la próxima tramitación del Proyecto de nueva Ley de Memoria Democrática presentado por el Gobierno, se apliquen las recomendaciones que, sobre el caso del franquismo, han venido realizando diversos organismos internacionales, que han denunciado el abandono institucional de las víctimas, y el incumplimiento histórico por parte del Estado español de sus obligaciones y compromisos con respecto al Derecho Internacional de los Derechos humanos.

 

En el marco del Encuentro Estatal de Colectivos de Memoria Histórica y de Víctimas del Franquismo, del que formamos parte un centenar de colectivos, hemos hecho público un amplio documento propositivo de reforma y mejora del Anteproyecto presentado por el Gobierno, que ha sido remitido al mismo, y a grupos parlamentarios e instituciones. Este documento, elaborado a partir de múltiples análisis y propuestas, y respaldado por casi un centenar de colectivos y asociaciones, valora entre otros elementos importantes que:

 

Las asociaciones que trabajamos en el Encuentro Estatal de Colectivos de Memoria Histórica y de Víctimas del Franquismo, pretendemos que la futura ley recoja el reconocimiento jurídico de las víctimas, en igualdad de condiciones con otros colectivos de víctimas de la violencia política para los que el Estado español ha reconocido y legislado convenientemente. No hay ningún motivo justificado para que no sea así.

 

Asimismo, el Anteproyecto ilegaliza parte de las consecuencias del golpe del 18 de Julio de 1936 y de la dictadura, pero se resiste a incluir una ilegalización explícita del régimen en sí. Seguimos padeciendo la herencia de una transición que se hizo “de la Ley a la Ley”, sobre un Estado de Derecho que trata a las leyes e instituciones del franquismo como si fuese lo mismo una dictadura que una democracia.

La condena del franquismo debería fundamentarse en las resoluciones de condena aprobadas por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1946, que equiparaban a la dictadura franquista con el nazismo y el fascismo.

Echamos de menos, también, una declaración expresa del carácter legítimo de la 2ª República.

 

Como aspectos positivos del Proyecto:

·       Es esencial la apuesta del Proyecto por trasladar el conocimiento de la Memoria Histórica a los diversos niveles educativos: uno de los grandes problemas y déficits de nuestra democracia es una herencia recibida que no ha cuestionado los mitos y falsificaciones franquistas de la historia. Amplios sectores de la población siguen viendo, como algo natural, comportamientos y declaraciones de muchos dirigentes políticos que serían inconcebibles en las democracias que se fundaron sobre la derrota de los fascismos en 1945.

·       Valoramos positivamente la Declaración del 8 de Mayo como día de reconocimiento a las víctimas del Exilio y la Deportación, como reconocimiento expreso a los y las luchadoras españoles en el combate por la Libertad de Europa. En cambio, rechazamos la propuesta de una “Declaración del 31 de octubre como día de recuerdo para todas las víctimas del franquismo” porque es evidente la nula significación simbólica, política y emotiva de esa fecha para las víctimas del franquismo, y en consecuencia priva a la conmemoración de significación real y la condena a la irrelevancia.

·       Asimismo compartimos el compromiso de culminar el proceso de resignificación del Valle de los Caídos, aunque el resultado dependerá del sentido final de esa resignificación. De cualquier modo, no debería servir para igualar “a todas las víctimas” y a víctimas y verdugos, concepción que resultaría una aberración en lugares de Memoria como Auschwitz o la ESMA de Buenos Aires. También la disolución de la Fundación del Valle es una buena noticia.

·       También hay que destacar en el haber del Proyecto de Ley la inclusión de un régimen sancionador, ya que la carencia de desarrollo reglamentario ha sido una de las causas del fracaso de la Ley de Memoria de 2007.

 

 

JUSTICIA

Observamos importantes carencias fundamentalmente en Justicia y en Reparación. En el Anteproyecto se enuncia la necesidad de investigar los crímenes franquistas, pero en ningún modo garantiza su persecución penal. No hay en este tema ningún avance con respecto a la Ley de Memoria de 2007, quedando por tanto cercenado el Derecho a la Justicia para las víctimas del franquismo.

Hacemos nuestra la propuesta de la Unión Progresista de Fiscales en su comunicado el 17 de septiembre: “... sería deseable que, durante la tramitación parlamentaria, en el articulado de la ley se hiciera una referencia expresa a que la investigación de estos crímenes conllevará, cuando proceda, el enjuiciamiento de sus responsables y su castigo penal, tal como prevé el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 15.2) y el Convenio Europeo de DDHH (art. 7.2), ambos ratificados por España, a los que señala además el art. 10.2 de la CE.”

 

 

SENTENCIAS

 

A día de hoy, las sentencias de todos y cada uno de los miles de republicanos y antifascistas condenados en los juicios farsas por el franquismo siguen teniendo efectos jurídicos; ellas y ellos siguen siendo criminalmente responsables de esos supuestos “crímenes” de los que fueron acusados, y por los que les condenaron.

Seguir reconociendo actualmente la legalidad de los tribunales franquistas, la validez y vigencia de sus sentencias, considerar a esos consejos de guerra y tribunales represivos como órganos de justicia equiparables a los de un estado democrático de derecho, es una aberración jurídica. Eran organismos que no respetaban unas mínimas garantías procesales dignas de tal nombre.

Es el momento de que todas las sentencias, los tribunales y la legislación represiva del franquismo se declaren ilegales y nulos, como hizo en su momento la República Federal alemana con las sentencias nacionalsocialistas. Deben anularse todas, en bloque, y de manera automática sin pasar por un proceso de revisión individual, por el carácter intrínsecamente ilegal de los tribunales y de la legislación represiva.. La democracia no puede volver a juzgar a las víctimas del franquismo.

No podemos conformarnos con declarar las sentencias como ““nulas e ilegítimas” tal y como recoge el Proyecto que se nos presenta (Art.5), porque esa definición no tiene validez jurídica alguna: o son legales o son ilegales. Legitimidad/ilegitimidad es una categoría moral; legal/ilegal es una categoría jurídica.

 

 

 

FOSAS

 

Aunque supone un avance que el Estado español asuma su responsabilidad directa en la recuperación e identificación de las víctimas de las fosas comunes del franquismo, no podemos perpetuar el sistema de exhumaciones extrajudiciales y privadas (subvencionando a familiares y asociaciones para su ejecución), que estableció la Ley de 2007.

El Anteproyecto no garantiza la Tutela Judicial Efectiva en la localización y exhumación. Venimos defendiendo desde antes de 2007 que no tratar de los restos de los asesinados como pruebas del delito de desaparición forzada, apuntala la impunidad de los crímenes. La competencia para la exhumación e identificación de víctimas del franquismo enterradas en fosas comunes tiene que corresponder en exclusiva a la administración de Justicia, debiendo ser un juez el que determine la identidad y causa de la persona asesinada, así como las circunstancias en que se produjo su asesinato o ejecución extrajudicial, y el posible o posibles autores del mismo, archivando la causa judicial abierta una vez se certifique la muerte, o que no ha sido posible identificar al autor o autores del crimen. Todo ello sin perjuicio de que se reglamenten mecanismos de colaboración, denuncia y promoción de las exhumaciones por otras administraciones e instituciones, agrupaciones de familiares, y movimiento asociativo.

Se otorga a la Fiscalía en los artículos 23 y 25, y en la Disposición final primera, un ambiguo papel al final del proceso de exhumación. No entendemos el papel de una “Fiscalía de Sala” que “investiga” o “impulsa” (Art.29). El Artículo 25 dice que “se pondrá en conocimiento de Fiscalía la existencia de indicios de comisión de delitos que se aprecien con ocasión de las localizaciones e identificaciones”, cuando todas las víctimas, todos los cuerpos exhumados son víctimas de desaparición forzada, crimen de lesa humanidad imprescriptible.

 

 

 

INDEMNIZACIONES-RESP. PATRIMONIAL

El Proyecto de Ley no reconoce la responsabilidad patrimonial del Estado ni de los particulares beneficiados por el expolio franquista mediante incautaciones de bienes o robos, como tampoco reconoce la responsabilidad del Estado, empresas y particulares beneficiados del trabajo forzoso.

Creemos que si se anulan las sentencias de la represión, las consecuencias de hecho y los perjuicios económicos y morales producidos a la víctima no pueden eximir al Estado de su responsabilidad. En el Proyecto se boquea realmente el derecho a la Reparación, que no sólo debe ser simbólica, sino también material.

 

 

ARCHIVOS

 

El Anteproyecto no garantiza la apertura y libre acceso a todos los archivos públicos y privados sobre la represión franquista. Tampoco se compromete con la desclasificación y catalogación de todos los documentos contenidos en los mismos. Por tanto, no asegura el acceso a la información, ni el derecho de las víctimas a la Verdad, la Justicia y la Reparación.

El problema real hoy día para las víctimas y sus familiares, movimientos sociales por la memoria, e investigadores/usuarios, no se encuentra tanto en la ausencia de fondos o en problemas de adquisición, sino en la falta de medios del Sistema Español de Archivos para identificar, clasificar, organizar, describir, conservar y dar acceso a los valiosos fondos documentales, indiferentemente de su ubicación o el soporte (en papel o en formato electrónico).

Por último, no se aborda el tema central tanto para las víctimas de los crímenes del régimen franquista y sus descendientes, los movimientos sociales por la memoria o los investigadores/usuarios: la problemática legislación sobre acceso repleta de normativas contradictorias entre sí.

 

 

CONCLUSIONES

 

Ciertamente, la Ley de Memoria, aún resultando aprobada en los actuales términos significaría un importante empuje a políticas públicas de Memoria de cara al futuro, pero hoy por hoy el texto renuncia a la oportunidad de desmantelar lo que organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos han denominado como Modelo Español de Impunidad, establecido por el franquismo y certificado en la Transición. Por ejemplo, no garantizando que se puedan investigar y enjuiciar los crímenes de la dictadura, y no incluyendo una declaración de nulidad de uno de los pilares fundamentales de la impunidad de los crímenes del franquismo: la Ley de Amnistía de 1977.

En varios países del mundo se está juzgando y condenando a responsables políticos y ejecutores de crímenes contra la humanidad, por hechos similares y coetáneos a los acaecidos aquí durante el último franquismo y los primeros años de la Transición. Como colectivos de víctimas, como sociedad democrática, no podemos renunciar a ejercer la justicia penal sobre los torturadores y criminales franquistas que aún viven.

 

El Gobierno da por hecho que el movimiento memorialista y los grupos parlamentarios que respaldaron la investidura de Pedro Sánchez o los PGE, van a apoyar el texto del Proyecto de Ley tal y como ha llegado al Parlamento, cerrando filas además ante la previsible oposición de la derecha política y mediática. Pero no todo está cerrado y decidido: recordemos cómo en 2007 el diputado de ERC Joan Tardà defendió el voto contrario de su grupo a la Ley de Memoria de Zapatero, al considerar que no cumplía con los estándares mínimos del derecho penal internacional para las víctimas de graves violaciones de los derechos humanos.

 

Corremos además el riesgo de que, tal y como pasó en 2007, el debate en la sociedad y en los medios se circunscriba al conflicto entre la iniciativa específica del Ejecutivo y la reacción exaltada de la derecha negacionista, soslayando las propuestas críticas pero constructivas del movimiento memorialista.

 

No tenemos derecho a perder esta oportunidad quedándonos a mitad de camino. No podemos esperar 14 años más a otra Ley de Memoria porque la que ahora se presenta resulta insuficiente, ya que no entra en el fondo de la cuestión: que el Estado impide el acceso real de las víctimas del franquismo a la Justicia en igualdad de condiciones con otros colectivos de víctimas.

 

Esperamos que, dada la pluralidad del Parlamento, y la necesidad de acuerdos para sacar adelante la ley, durante su tramitación se incorporen enmiendas que modifiquen sustancialmente el Proyecto, en la línea de garantizar el cumplimiento de las obligaciones internacionales del Estado español con respecto a los derechos humanos.

Los pactos más o menos explícitos de la Transición establecieron el llamado por las organizaciones internacionales de derechos humanos ”Modelo Español de Impunidad”, que generó políticas públicas de silencio y olvido. Hasta que no se aborde directamente el desmantelamiento jurídico del Modelo Español de Impunidad, el acceso de las víctimas del franquismo y del conjunto de la sociedad a la Verdad, la Justicia y la Reparación, no será efectivo.

Esta es una gran oportunidad, no podemos pasar los próximos 13 años exigiendo una tercera Ley de Memoria porque la que ahora se presenta resulta insuficiente, al no entrar en el fondo de la cuestión: que el Estado impide el acceso real de las víctimas del franquismo a la Justicia en igualdad de condiciones con otros colectivos de víctimas.