lunes, 14 de julio de 2014

DESMONTANDO A ARTURO PÉREZ-REVERTE: UN MACARRA EN LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS


JULIO 13, 2014 RAFAEL NARBONA

Arturo Pérez-Reverte es muy español. Bravucón, fullero, malhablado, presuntuoso, fulero, procaz. Hay miles de españoles así. Solo hace falta acercarse a la barra de un bar para encontrar a un individuo con esas características. Se les reconoce de inmediato por sus fanfarronadas. Con un palillo entre los dientes y escupiendo por un colmillo, presumen de haber encontrado la piedra filosofal. No entienden por qué el mundo no les hace caso, pues tienen soluciones para todo. Si les dejaran, arreglarían todos los problemas con dos patadas y unos cuantos mamporros. Sus baladronadas explotan como bombas fétidas, contaminando el aire que respiran. Su verborrea es irrefrenable, pues nace de una vanidad incombustible. Pérez-Reverte presume de sus ventas, pero eso no le convierte en un buen escritor. En nuestra historia reciente, los autores más vendidos se llaman José María Gironella, Fernando Vizcaíno Casas, Luis Romero, Boris Izaguirre, Lucía Etxebarria o Belén Esteban. Es indiscutible que el porvenir le reserva un lugar de honor en este parnaso, donde prospera el plagio, la prosa deleznable, el premio fraudulento y el tráfico de influencias. Roma no paga a traidores, pero el fondo de reptiles sigue fluyendo con el hedor inconfundible de una cloaca. Por desgracia, la política, la mafia y la literatura se confunden en la misma maleza de imposturas, infamias y mentiras.

PLAGIARIO

El plagio es un pecado capital en el arte y Arturo Pérez-Reverte, amante de los excesos, no podía pasar de largo esa tentación. La Audiencia Provincial de Madrid le condenó en 2010 por plagiar el guión de la película Gitano, imponiéndole una indemnización de 200.000 euros a favor de González-Vigil, director y guionista de la película. El agraviado manifestó que Pérez-Reverte debería perder su sillón de académico, si existiera un ápice de “decencia” en una institución que presume de fijar, limpiar y proporcionar esplendor a nuestro idioma. Por supuesto, Pérez-Reverte no movió su trasero y la RAE añadió un nuevo capítulo de miseria a su bochornosa historia. No es extraño que “académico” se haya convertido en sinónimo de mediocre, petulante y engreído. Pérez-Reverte insultó hasta el aburrimiento a González-Vigil, acusándole de obrar por envidia y afán de lucro. Está claro. Todos quieren ser Pérez-Reverte, español universal y genio de la talla de Cervantes y Quevedo. La SGAE y la prensa del régimen del 78 excusaron al plagiario y proclamaron que España era un país cainita, incapaz de soportar el éxito ajeno. Apenas mencionaron que la indemnización no cubría las costas y, por tanto, era insuficiente para compensar los gastos de González-Vigil en un proceso que había durado doce incomprensibles años. Pérez-Reverte no pidió perdón ni se avergonzó en ningún momento. ¿Por qué hacerlo? ¿Acaso Camilo José Cela no había plagiado y recurrido a negros para alimentar su carrera hacia el Nobel? En Desmontando a Cela, Tomás García Yebra demuestra con evidencias incontestables que Cela utilizó negros desde los años 50. Los más conocidos son Mariano Tudela y Marcial Suárez. Si el Nobel plagió y contrató a negros para escribir sus novelas, ¿por qué desviarse de una tradición muy española?

MACHISTA

Cuando Miguel Ángel Moratinos, Ministro de Asuntos Exteriores, abandonó su cargo y no pudo contener sus lágrimas, Pérez-Reverte escribió en Twitter: “Ni para irse tuvo huevos”. Después añadió que era una “nenaza”. Algunos le acusaron de machismo, pero el plumífero se ofendió, pues ya había demostrado en su artículo “Mujeres como las de antes” (El Semanal, 27-07-07) su profundo respeto al género femenino: “Muchas veces he dicho que apenas quedan mujeres como las de antes. Ni en el cine, ni fuera de él. Y me refiero a mujeres de esas que pisaban fuerte y sentías temblar el suelo a su paso. Mujeres de bandera”. Después de estas palabras dignas de un falangista nostálgico, Pérez-Reverte evocaba su encuentro con “una torda espectacular” en el vestíbulo del Hotel Palace, mientras departía con Javier Marías, triste imitador de James Joyce y Laurence Sterne. Es evidente que Pérez-Reverte contempla a las mujeres con la perspectiva de un jinete, hambriento de una buena cabalgada. A fin de cuentas, “las mujeres de antes” sabían cuál era su papel: ocuparse de las labores domésticas y ser el descanso del guerrero. Pérez-Reverte reconoce que aulló con Javier Marías cuando surgió el nombre de Sophia Loren. Desgraciadamente, se dieron por aludidas “una focas desechos de tienta que pasaban junto a nosotros vestidas con pantalón pirata, lorzas al aire y camiseta sudada; creyendo, las infelices, que nuestro por allí resopla va por ellas”. Animados por la charla, Marías y Pérez-Reverte acabaron lamentando que las mujeres ya no se parecieran a sus “madres, tías, primas mayores, vecinas”. Escribe Pérez-Reverte: “Hasta las niñas, en el recreo, se recogían con una mano la falda del babi y procuraban caminar como las mujeres mayores, con suave contoneo condicionado por la sabia combinación de tacones, falda que obligaba a moverse de un modo determinado, caderas en las que nunca se ponía el sol y garbo propio de hembras de gloriosa casta. En aquel tiempo, las mujeres se movían como en el cine y como señoras porque iban al cine y porque, además, eran señoras”. Es evidente que las mujeres de hoy en día no son señoras. Javier Marías y Pérez-Reverte coinciden con José María Aznar, al que le gusta que “la mujer sea mujer, mujer”. Envalentonado, Pérez-Reverte sigue exponiendo su interpretación de lo femenino: “Se nos cruza una rubia de buena cara y mejor figura, vestida de negro y con zapatos de tacón, que camina arqueando las piernas, toc, toc, con tan poca gracia que es como para, piadosamente -¿acaso no se mata a los caballos?-, abatirla de un escopetazo. Nos paramos a mirarla mientras se aleja, moviendo desolados la cabeza. Quod erat demostrandum, le digo al de Redonda para probarle que yo también tengo mis clásicos. Mírala, chaval: belleza, cuerpo perfecto, pero cuando decide ponerse elegante parece una marmota dominguera”. Por último, Pérez-Reverte no desperdicia la ocasión de insultar a la jovencita de hoy en día, aficionada a “sentarse despatarrada, el tatuaje en la teta y el piercing en el ombligo”. Yo he sido profesor de enseñanza media durante quince años y he tenido a cientos de alumnas así. Ya no estamos en los años del franquismo –bueno, al menos en teoría- y me parece perfecto que se vistan cómo les dé la gana. Las reflexiones de Pérez-Reverte parecen inspiradas por José Antonio Primo de Rivera. Advierto en ambos personajes el mismo desprecio por los derechos de la mujer y el insoportable machismo del que sale a la calle buscando culos y tetas. Es difícil leer el artículo de Pérez-Reverte y no sentir pasmo e indignación. Indignación por su visión de la mujer y pasmo por su desvergüenza para exteriorizar sus prejuicios, empleando un estilo chabacano y  tabernario.

CLASISTA

Cuando hace unos años, Pérez-Reverte cruzó espadas con Francisco Umbral, otro putrefacto con eco mediático, finalizó su artículo con las amenazas de un macarra en toda la regla, acusando a su adversario de “una proverbial cobardía física, que siempre le impidió sostener con hechos lo que desliza desde el cobijo de la tecla. Pero al detalle iremos otro día. Cuando me responda, si tiene huevos”. Lo de los huevos es un reflejo automático en Pérez-Reverte, machista irredento y rufián de cuidado que arregla sus querellas con navajazos verbales. Por eso, cuando Rodríguez Zapatero dejó la Presidencia de Gobierno le espetó: “la mayoría de los españoles no somos tan gilipollas como usted” y le invitó a dar la cara: “…si tiene los santos huevos de entrar en un bar a tomar ese café que, estoy seguro, sigue sin tener ni puta idea de lo que vale”. Está claro que todo es una cuestión de huevos. Pérez-Reverte fue corresponsal de guerra y los tiene bien puestos, si bien las malas lenguas sostienen que pagaba a soldados y milicianos para que dispararan ráfagas cuando las cámaras empezaban a grabar, creando la impresión de que se hallaba en el centro de una peligrosa escaramuza. Solo es un rumor, pero otros que han batido el cobre de la guerra no desmienten esa poco épica versión de su trabajo.
A Pérez-Reverte no le gustan los pordioseros que afean el centro de Madrid y compadece a los policías municipales que se abstienen de intervenir por no correr el riesgo de ser llamados “esbirros fascistas”. En un artículo rebosante de esnobismo y odio de clase, Pérez-Reverte retrata con repulsivo desdén a un indigente que aparece en su camino: “Plaza del Callao, Madrid. Doce y media de la mañana. Tirado en el suelo sobre una manta y cartones, junto a un cochecito de niño cargado de paquetes y chismes, entorpeciendo el paso de la gente, un fulano barbudo, sucio, corpulento, está quitándose pelotillas de entre los dedos de los pies descalzos. La postura es de lo más relaxing cup de café con leche in Madrid, que diría la alcaldesa Ana Botella: tiene una pierna cruzada sobre otra -y quizá porque está tumbado al sol y hace calor- los pantalones bajados hasta las ingles, mostrando unas carnes mugrientas e hirsutas y unos calzoncillos de sospechosos tonos pardos. Al llegar a su altura, la peña se aparta con precaución, creándole en torno una pequeña tierra de nadie, un glacis en el que se ve un reguero de algo líquido que proviene del vivac callejero del fulano, ignoro si vino de un tetrabrik que figura entre sus posesiones o alguna clase de líquido de origen más personal y orgánico que, con tal de no levantarse, el individuo ha excretado directamente desde su cómodo apostadero” (“Relaxing cup in Madrid”, Semanal 21-10-13). Afortunadamente, la verdad es obstinada y surge por cualquier esquina. En el blog Photo-Thinking: Photo (no) News, el fotógrafo y periodista Czuko Williams pone las cosas en su sitio, desmontando el libelo de Pérez-Reverte:“Es una pena que el Sr. Reverte [...] no haya tenido las santas gónadas de bajar a la arena, rememorando sus años de callejeo junto a la Policía de Madrid y de tiroteos en el Territorio Comanche, para preguntarle un par de cosas a este mendigo que tiene un nombre. Se llama Juan,  Juan Mascuñano Torres. Un día tuvo un trabajo y hasta un coche que quedó abandonado, tras una crisis de pareja, en una calle de Pozuelo. Tuvo una vida que no estaba tan alejada de los dones de los que disfrutamos, con mayor o menor fortuna cada uno de nosotros; dones que por error, el Sr. Pérez Reverte considera que son eternos, que no terminan…obviando que un golpe del destino, un traspiés, una guerra o una simple enfermedad puede ponerle a él, como a mí, como a Juan o como a usted que lee estas líneas, en el mismo plácido colchón enlosado de la Calle Gran Vía. Porque Sr. Pérez Reverte, usted si no miente es que no se entera. Juan Mascuñano Torres habita desde hace años junto a Lourdes en la Calle Gran Vía, a las puertas de un cine –que no en la Plaza de Callao, como usted rubrica- Vive allí porque como él me ha dicho muchas veces, la vida en los albergues es una tortura. Está tumbado porque después de una paliza y la pérdida de un pulmón, no tiene movilidad en las piernas. Está en ese punto concreto porque es un lugar en el que existe una rejilla de ventilación que hace menos incómodas las noches al raso. Tiene una silla de ruedas –que no un cochecito de niño lleno de cachivaches- porque la necesita para moverse. Orina en una botella de plástico y jamás le ha visto nadie excretar en la calle, y menos usted, que no sabe, sin duda, de lo que está escribiendo si no es de oídas”.

TAURINO Y FASCISTA

Si has llegado hasta aquí, comprenderás que Pérez-Reverte no podía desperdiciar la ocasión de elogiar la lidia, el repugnante espectáculo que algunos identifican –quizás con razón- con la quintaesencia de lo español. Elegido para pronunciar el pregón de la Real Maestranza de Sevilla, afirmó que el toro “nace para pelear con la fuerza de su casta y su bravura, dando a todos, incluso a aquel que lo mata, una lección de vida y coraje. […] Me gustan los toros bravos hasta la muerte y los toreros tranquilos, lentos, callados y valientes que se les arriman”. Con esa sobredosis de testosterona, es imposible que Pérez-Reverte no despachara sus compatriotas con cajas destempladas: “El español es históricamente un hijo de puta. […] Aquí todos hemos sido igual de hijos de puta, TODOS”. Esa aparente equidad se desvanece cuando se plantea la necesidad de reparar el dolor de las víctimas del franquismo, exhumando los restos de las incontables fosas clandestinas: “El problema es que España es un país inculto, España es un país gozosamente inculto, es un país deliberadamente inculto, que disfruta siendo inculto, que hace ya mucho tiempo que alardea de ser inculto, y con gente así, esa Ley de Memoria Histórica es ponerle una pistola en la mano. No estamos preparados para leyes como ésas”. Iñaki Anasagasti –tan desatinado otras veces- no se equivocaba cuando escribió: “Se nota a la legua que eres un fascista y no te interesa la democracia”.

EL INSPECTOR JOSÉ MARÍA PÉREZ REVERTE

Sin pizca de rubor, Pérez-Reverte ha declarado: “Antes de tener éxito con mis libros, yo era igual de chulo”. Es curioso que en un país tan inculto se vendan tan bien sus novelas o… ¿tal vez esa es la causa de su éxito? Por último, una cuestión personal. Hace unas semanas, escribí un artículo titulado: “Me cago en Pérez-Reverte: ¡Vivan las Brigadas Internacionales!”. Mi texto defendía a los voluntarios difamados por el escritor con su habitual despliegue de mala baba, que acababa su artículo con un rotundo: “Me cago en Hemingway”. No sé si él o los que administran su cuenta en Twitter, bucearon en mi blog y encontraron varios textos humorísticos donde aparezco con una pistola de plástico, fingiendo cara de malo. Pérez-Reverte -o su lacayo- escribió: “¿Ese es el tal Narbona? No querrá que lo tome en serio”. Días más tarde, rescató otra foto donde aparezco con una carabina de perdigones, pregonando que era la prueba inequívoca de mi mediocridad como ser humano y escritor. Solo quiero aclararle que nunca he ocultado mi verdadera identidad: soy un profesor de filosofía jubilado anticipadamente por enfermedad. Escribo crítica literaria en El Cultural desde 2000. Soy bipolar y me han reconocido una discapacidad superior al 65%. No quiero dejar pasar esto por alto, pues quiero brindarle la oportunidad de insultarme por mis problemas de salud. Muy pocos se resisten a esa tentación. Le recuerdo, eso sí, que la sabiduría popular atribuye a los locos el don de decir la verdad. Dado que Pérez-Reverte juega sucio, me permito imitarlo. Esas fotos son pura coña y no demuestran nada. Los verdaderos criminales se ocultan porque matan de verdad. Algo de eso tiene que saber el escritor, pues su hermano era el ex inspector de la Brigada Regional de Policía Judicial de Madrid José María Pérez-Reverte, apodado “Cartago”, jefe de “la mafia policial de los joyeros” que hizo desaparecer a Santiago Corella, el Nani, el primer –pero no único- desaparecido de la democracia. Invito a cualquiera a rastrear la red y hallar una foto del antiguo inspector, con un historial criminal sobrecogedor. El 6 de octubre de 1983 Antonio Vilariño, delincuente habitual, viajaba en un taxi por el Paseo del Prado. Un vehículo le cortó el paso y el inspector Pérez-Reverte abrió la puerta del taxi, disparando a Vilariño tres tiros a bocajarro. Según el informe de los forenses, “el primero a una distancia entre 50 y 100 centímetros; otro, entre 25 y 50 centímetros, y el tercero, que afectó al hígado y el pulmón, fue realizado a una distancia entre 3 y 10 centímetros, lo que supone que se efectuó a cañón tocante, apoyando la pistola sobre la víctima”. El 18 de junio de 1984 Feliciano Martín de Paredes, Pablo Pardo Ruiz y José Luis Fernández salían del taller de joyería situado en la calle Atocha nº 16, 4º piso. Los dos primeros fueron asesinados por el inspector Pérez-Reverte y otros tres policías. El 30 de junio José Luis Fernández, de solo 18 años, fue asesinado por la espalda por la espalda en un polígono de Móstoles. Durante el juicio contra los policías, el fiscal y las acusaciones particulares sostuvieron que “los agentes juzgados se pusieron de acuerdo para apoderarse de las joyas que iban a robar tres atracadores en el taller de joyería Viuda de Tornero, en la calle Atocha de Madrid. También acordaron disparar a quemarropa contra los atracadores y dejar escapar a Corroto para justificar la desaparición del botín”. El inspector Pérez-Reverte afirmó durante el juicio ante la Audiencia Provincial de Madrid que él nunca había disparado a quemarropa –pese a lo que señalaba la autopsia de los forenses-, pues había ganado varias competiciones de tiro y no necesitaba aproximarse tanto: “Si le hubiera puesto la pistola en la cabeza [a Martín de Paredes] lo reviento como a un melón”. El letrado Jaime Sanz de Bremond apuntó que el inspector pretendía “enmascarar su verdadera identidad, ya que su nombre completo es José María Pérez-Reverte Gutiérrez”. Absuelto en el caso del Nani, el inspector Pérez-Reverte fue condenado en diciembre de 1991 a 100 años de prisión por la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Madrid, que consideró probada su responsabilidad en los delitos de robo con muerte dolosa, asesinato múltiple con los agravantes de premeditación y prevalimiento, y delito continuado de falsedad en documento público. Han transcurrido 23 años y las joyas nunca fueron recuperadas. ¿Dónde está José María Pérez, que ya no es inspector y que se ha desprendido del incómodo Reverte? ¿Cuántos años pasó realmente entre rejas? ¿Se le aplicó el mismo rigor que a otros condenados? ¿Pasó por el régimen FIES? Es suficiente escribir mi nombre en Google y aparecen mis fotos con las pistolas. Yo no me escondo, pues es puro teatro. Los asesinos, en cambio, son meticulosos y viven en la sombra.

LA SOMBRA DEL ASESINO

Sé que Arturo no es responsable de los crímenes de su hermano José María, pero es curioso que presuma de chulo y rete a sus adversarios –un Umbral ya viejo y enfermo- a resolver sus diferencias a puñetazos. ¿Es la violencia un sello de familia? ¿Por qué el intrépido Arturo no utiliza su pluma para aliviar y reparar el dolor de las víctimas de su hermano? Algunos hijos y nietos de destacados nazis han repudiado a sus padres y abuelos. Martin Bormman Jr., ahijado de Hitler e hijo de Martin Bormman, el hombre de confianza del Führer, viajó a Israel para conocer a los supervivientes de la Shoah y pedir perdón por los crímenes de su padre. Imagino que para hacer eso hay que tener huevos. ¿Los tiene Arturo Pérez-Reverte, salvo para amenazar a escritores decrépitos, burlarse de las mujeres, elogiar los toros o echar pestes de los indigentes? No sé si me contestará esta vez, pero no menosprecio su capacidad de hacer daño. Consiguió que El País despidiera al renombrado crítico y profesor de literatura Miguel García-Posada cuando escribió una reseña poco favorable sobre una de sus novelas. Puede que todo lo que yo he escrito –poco- sea una porquería condenada a desparecer por un desagüe, pero no me cabe duda alguna de que Arturo Pérez-Reverte ya se ha ganado un lugar de honor entre el nutrido panteón de impostores y energúmenos de la literatura española contemporánea. Se le recordará por su malicia y sus rebuznos, no por su talento. Y –claro está- por sus santos huevos.

RAFAEL NARBONA

http://rafaelnarbona.es/?p=8472

martes, 5 de noviembre de 2013

"Siempre que el PSOE se hunde nace una Nueva Izquierda", por Juan Carlos Monedero


Publicado el 3 noviembre, 2013 por Juan Carlos Monedero


Invariable. Con la precisión de un reloj suizo hecho en China. Con escrupulosa exactitud. No falla (aunque sea barato).  Basta la marca. Lo decía Galbraith: la memoria de los timos piramidales dura una generación. Aquí, con tan poca memoria para la historia democrática, olvidamos también más deprisa. Y ahí tenemos otra vez el mismo guión gastado. Ahora esa izquierda dice que es abierta. Antesdeayer, carrillista. Ayer era el PDNI. De ahí vino Diego López Garrido. El que dijo como portavoz del PSOE que no hacía falta someter a referéndum la reforma del artículo 135. El derecho constitucional también es muy abierto. Como esa izquierda. Lejos de nosotros la funesta manía del chiste fácil.

Cada vez que al PSOE le crujen las costuras surge una Nueva Izquierda. De sus crisis, el PSOE no sale nunca por la izquierda, con una propuesta ideológica que logre enamorar a una ciudadanía hastiada de las mismas caras diciendo lo mismo o caras diferentes diciendo igualmente lo mismo. De las crisis sale renunciando al marxismo, defenestrando a Borrel, gritando a los cuatro vientos su fe atlantista y europeísta y, sobre todo, trayendo a sus filas a gentes provenientes del entorno ideológico allende sus filas. Vamos, del entorno del PCE y, ahora, de Izquierda Unida. Si sube la izquierda no socialdemócrata ¿para qué demonios hicimos una transición y una ley electoral tan amañada?

Ahora entendemos mejor el artículo de Baltasar Garzón defendiendo a Felipe González y la Transición. Estas cosas se anuncian un día pero se gestionan paso a paso. Siempre hay que hacer gestos de buena voluntad. Entonces, viene el juez Garzón y dice que Felipe González ya no es Mister X sino que es un hombre preclaro de esos que aparecen solamente una vez cada cien años. Como decía Neruda de Bolívar. Y de paso, rescata también a Fraga. Las estrellas brillan mucho porque están acabándose. Por eso, con una mano exhumas fosas y con la otra insultas la memoria de las víctimas –las que murieron luchando contra el fascismo y su promesa de dictadura- diciendo que Fraga nos hizo a todos más demócratas. Así no salimos del foso en el que estamos.

Por qué Llamazares deja a su “entorno” hacer todo esto no lo entiendo. Es uno de los escasos referentes de la izquierda, pero parece empeñado en tirar por la borda lo construido. Los intentos desesperados del “entorno” por hacerse un hueco terminan dando la sensación de que él también está desesperado. Aunque en estos asuntos, hablar del “entorno” es peligroso. Por culpa del entorno se cerraron periódicos y se encarceló y torturó a gente. Luego vinieron los jueces europeos a decirnos que eso no se hace. Pero esa Europa es menos atractiva. No entiende nuestros entornos. Los entornos son lábiles, como la opinión pública, la mayoría silenciosa o la intención de voto. Cambian con el viento. ¿Cómo que el rector de la UCM, José Carrillo, se acerca al PSOE? No. Siempre lo ha sido. ¿Cómo es que se acerca al PSOE quien ha sido asesor del PSOE? Es curioso ver cómo los que ya estaban vuelven a estar sin haberse ido. Bucles curiosos. ¿Por qué no anunciar que Rubalcaba vuelve al partido? Las necesidades de los entornos todo lo enturbian. Estas cosas siempre se pactan en grupo. En un momento de crisis tan recia ¿tiene nadie derecho a ser tan chapucero? Los entornos ya no son lo que eran. Enrique Curiel se hizo enterrar con la bandera del Partido Comunista. El PSOE no le dejó ser diputado pese a habérselo prometido. La dirección del PCE no fue al sepelio. El PSOE traicionó sus promesas. ¿Es que no vemos que tenemos que cambiar esta manera de hacer política?

Claro que hay que unir a la izquierda. En eso anda buena parte de la gente decente de este país. Pero operaciones de mercadotecnia como la que ha puesto en marcha el “entorno de Llamazares” frenan los análisis e impiden la autocrítica. Cansa.  ¿Otra vez darle cuerda a un PSOE cuya máxima renovación viene de gente que nunca ha trabajado fuera de la política -basta mirar los cambios en Andalucía- o de gente que desde hace décadas está trabajando en la política? Con esta dirección del PSOE que firmó con el PP la reforma del artículo 135 y no ha mostrado ni asomo de enfrentar radicalmente a la Troika ¿qué lejos quiere llegar nadie que se sitúe en espacios reales de transformación? Otra vez, como viene siendo común desde 1975, el PSOE se alimenta ideológicamente sólo del miedo que despierta el PP. El fin del guión suena manido: los dos grandes partidos pactando la continuación del bipartidismo, la sumisión a los mandatos europeos, la continuación del Concordato, los recortes sociales, las leyes contra los inmigrantes o la defenestración de los federalistas (que Alfonso Guerra ya ha hablado). ¿O no llevamos 30 años diciéndole al PSOE que los asuntos de España se solventaban de manera federal?  Maldita mala memoria.

El que no haya ido a votar con la nariz tapada nunca que tire la primera piedra. O que vuelva a tocar la misma puerta donde viven los que no pueden sino volver a hacer lo mismo que vienen haciendo. ¿O alguien cree que basta estar fuera del poder para realmente cambiar los presupuestos ideológicos? Esos los cambian la necesidad de los pueblos. Anden pues con cuidado: de tanto taparse la nariz al final surgen graves problemas respiratorios que pagamos todos

http://www.comiendotierra.es/2013/11/03/siempre-que-el-psoe-se-hunde-nace-una-nueva-izquierda/

"El alma del PSOE", por Isaac Rosa

Isaac Rosa, 04/11/2013


El PSOE sigue teniendo un alma republicana, dijo ayer Ramón Jáuregui, coordinador de la ponencia marco de la conferencia que los socialistas celebran el fin de semana. Un alma republicana. Algo es algo, podríamos pensar: actúan como monárquicos pata negra, pero al menos tienen el alma republicana.

Así que, para medir el tamaño de su alma, acudo a la ponencia que el propio Jáuregui ha coordinado y que servirá como base para los debates. Allí encuentro, entre 1.798 artículos, solo dos referidos al tema, los dos últimos, agrupados bajo el título republicanísimo de “La Corona”. Entre 386 páginas de ponencia, el alma republicana solo ocupa medio folio. Bueno, me digo, las esencias se guardan en frascos pequeños, así que acudo raudo a la última página.

Y ahí están, negro sobre blanco, las dos propuestas estrella del PSOE para “conectar” con la ciudadanía en tiempos de declive monárquico. La primera, pedir la igualdad entre hombre y mujer en la sucesión al trono, “salvaguardando expresamente los derechos sucesorios del actual Príncipe de Asturias”, y cambiando la Constitución (han leído bien, cambio constitucional) para… recoger “también el género femenino en sus referencias al Rey y al Príncipe”. Es decir, para que la Constitución diga “rey o reina” y “príncipe o princesa”. La segunda propuesta consiste en elaborar la Ley Orgánica que regule la abdicación y defina el estatuto jurídico del príncipe de Asturias. Punto final. That’s all, folks! Ya pueden poner un azulejo conmemorativo de esos de riada, que diga: “Hasta aquí llegó el alma republicana del PSOE en 2013”.

El PSOE tiene alma republicana pero actúa como un partido monárquico para “no poner el país patas arriba”, aclaró ayer Jáuregui. Junto a la republicana, en el almario guarda toda una colección de almas como pañuelos para días de paseo: alma de izquierda, alma federal, alma laica, alma por la memoria histórica, alma obrera… Por responsabilidad, para “no poner el país patas arriba”, guarda todas esas almas bajo siete llaves, que el cuerpo es una cárcel para el alma, ya lo decía el clásico.

Cuando el PSOE está en la oposición, a veces relaja la vigilancia y de pronto un alma enseña la patita. Entonces van y piden sacar a Franco del Valle de los Caídos, derogar los acuerdos con el Vaticano, aumentar impuestos a las grandes fortunas o abolir la reforma laboral o la de pensiones (las del PP, no las suyas). Pero en seguida empuja de vuelta el alma a su celda, y todo vuelve a la normalidad. Y cuando llegue al Gobierno, ya se sabe: a vender el alma al diablo.

En realidad, si de almas hablamos, el PSOE es más bien un alma en pena que llega a la conferencia arrastrando los pies, hundido en las encuestas, falto de poder territorial y alejado de su base social.

Dijeron ayer que el lema elegido para la conferencia, “¡Conectamos!”, no es un eslogan sino “un grito”, y hay que pronunciarlo así, a voces. Ya tendrán cuidado este fin de semana al gritar, no sea que el alma se les escape por la boca.

http://www.eldiario.es/zonacritica/PSOE_conferencia_politica_republicanismo_6_193240692.html

"¿Para quién trabaja el Banco de España?", por Juan Torres López

¿Para quién trabaja el Banco de España?

Juan Torres López


04 nov 2013

El nombramiento como presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), que es algo así como la gran patronal bancaria, de José María Roldán, hasta el pasado 14 de septiembre Director General de Regulación del Banco de España, muestra una vez más para quién trabaja éste último.

No es la primera vez que un alto cargo del Banco de España pasa sin solución de continuidad a prestar sus servicios en la banca privada. El todavía presidente de la AEB fue subgobernador y el afamado gobernador Luis Angel Rojo pasó enseguida a formar parte del Consejo de Administración del Banco de Santander, por citar solo los casos más relevantes.

Son trasvases que en teoría no sería lógico que se produjeran pues se supone que las autoridades del Banco de España son las encargadas de poner en su sitio a los bancos privados, de controlarlos y limitar su poder y, por tanto, quienes en principio deberían estar en la otra orilla de los intereses de la banca privada, es decir, más bien enfrentada a ella.

Pero no es así. El reciente nombramiento es una prueba más de que los bancos centrales actuales son una pieza más de las que utiliza el poder bancario para defender sus intereses e imponer sus preferencias sobre el resto de la sociedad.

El recién nombrado presidente de la Asociación Española de la Banca fue uno de los más estrechos colaboradores del ex gobernador Jaime Caruana, la mano derecha en el Banco de España, un cómplice directo y material de los grandes bancos y empresas que provocaron la crisis en España. Durante su mandato, el Banco de España permitió que nuestras entidades financieras multiplicaran irresponsablemente el crédito asumiendo riesgos muy por encima de lo deseable y que disimularan sus efectos en balances distorsionando el mercado que tanto defiende en sus escritos, dejó crecer la burbuja inmobiliaria permitiendo que las tasadoras de los bancos subieran artificialmente el precio de las viviendas para así aumentar el volúmen del crédito, y no hizo nada para evitar que las entidades financieras engañaran a docenas de miles de clientes con contratos leoninos y tramposos que han costado miles de millones de euros a las familias y las pequeñas y medianas empresas españolas. Y bajo el mandato de Caruana y su colaborador ahora nombrado presidente de la AEB se permitió igualmente que la gestión bancaria en España fuese de las más caras de Europa, la más opaca, la más asimétrica y la más onerosa para los clientes. Un buen curriculum para pasar ahora a ser presidente de la patronal bancaria.

Tanto fue así, que hasta los propios inspectores del Banco de España escribieron una carta en mayo de 2006 al entonces Ministro de Economía y Hacienda en la que denunciaban la “complaciente lectura sobre la situación económica española que hace en sus última declaraciones el actual Gobernador, el señor don Jaime Caruana” (como digo, el protector del nuevo presidente de la AEB), su “falta de voluntad para adoptar las medidas necesarias para hacer posible la reconducción de la delicada situación actual”, así como la “pasiva actitud adoptada por los órganos rectores del Banco de España —con su Gobernador a la cabeza— ante el insostenible crecimiento del crédito bancario en España durante los años del mandato del señor Caruana” (la carta entera puede leerse aquí).

No se podía decir de una forma más clara y rotunda que éste último y su equipo de colaboradores en la dirección del Banco de España trabajaron simplemente para permitir que el negocio de la banca privada (dar crédito) creciera sin parar de la manera que fuese, haciendo la vista gorda ante los problemas que ello iba generando.

En cualquier país democrático solo esas denuncias hubieran bastado para que se abriese una investigación y se depurasen responsabilidades que con seguridad habrían llevado a la cárcel a quienes con esas conductas permitieron y coadyuvaron a que la economía española se hundiera solo para que bancos y grandes promotores hicieran el negocio del siglo. En España, y eso lo dice todo sobre el alcance real de nuestra democracia, el entonces gobernador fue promocionado al Fondo Monetario Internacional y uno de sus más directos colaboradores, después de ejercer nada más y nada menos que de responsable de regulación del banco central, es aupado ahora a la presidencia de la patronal de la banca privada.

Es lógico que la ésta última trate de tener a su servicio al Banco de España, como tiene también a los medios de comunicación y a una gran parte de la clase política a base de financiación privilegiada, pero lo que no se puede admitir es que eso se dé por bueno sin ningún tipo de resistencia.

El actual régimen de los bancos centrales es uno de los grandes factores de riesgo y perturbación que más afecta a las economías. Nunca han tenido más poder y autonomía y nunca ha habido más crisis financieras ni mayor inestabilidad bancaria. Y si eso es así no es solo porque en su seno se actúe con una ceguera ideológica sin par que les impide ver la realidad, como demuestran sus constantes fallos de previsión y que el tiempo siempre termine por confirmar que las medidas que proponen son erradas. El problema, además de eso, y como demuestran documentos como el mencionado de los inspectores, es la connivencia entre sus directivos y los intereses de la banca privada, una auténtica asociación de malhechores que debería ser perseguida urgentemente y castigada de una manera ejemplar si de verdad queremos salir de donde estamos y que no se vuelvan a dar problemas como los que vivimos.

http://blogs.publico.es/juantorres/2013/11/04/para-quien-trabaja-el-banco-de-espana/

"¿Salvar a la Transición para seguir en política?", por Juan Carlos Monedero. 8 octubre, 2013

¿Salvar a la Transición para seguir en política?

Publicado el 8 octubre, 2013 por Juan Carlos Monedero

Hay algunos movimientos políticos que se me escapan. O quizás no. Quizás me gustaría que se me escaparan.

Tengo la sensación de que hay una generación de gente de la política o de su entorno que ha llegado a la conclusión de que si las nuevas generaciones impugnan la Transición, también van a impugnar a los actores que la protagonizaron. Razón no les falta. La última etapa de ZP y el posterior gobierno de Rajoy, unido a la crisis de El país y también a la crisis del país, corrió hacia a la izquierda a los constructores de la versión oficial de la Transición y también a parte de sus principales voceros públicos. Corremos pues el riesgo de que los que nos hicieron comulgar con las ruedas de molino de aquel proceso, quieran venir ahora a rescatarnos precisamente de esa mentira. De una manera improductiva. Ellos saben que nosotros sabemos que su hora ya ha pasado. No necesitamos una segunda Transición. Necesitamos una primera ruptura.

Los que tienen biografías ligadas a la Transición se mueven en zigzag logrando ciertamente desconcertarnos.  Han firmado demasiados manifiestos contradictorios entre sí, pero siguen queriendo ser los abajofirmantes y arribapresentes que marquen la pauta de la protesta en el reino de España.  Es necesario sumar y es mejor que estén en el bando de la decendencia que en el de la indecencia. Hacen mucha falta. Pero ¿tienen que seguir siendo las cabezas visibles? ¿Tienen que estar siempre en el puente de mando? ¿Nunca va a llegar un recambio generacional a este país? ¿Tienen que venir los mismos, con las maneras de salvadores de siempre, a organizar un cambio desde las cúpulas?

Algunos requiebros sorprenden más que otros.  En el fondo, los que fueron felices en el pasado quieren regresar a los lugares donde vivieron encantados de conocerse. Sin hacer muchas preguntas. Falta generosidad. Ahí se agarra la derecha, como acaba de hacer Gallardón, para justificar esa insultante ley de amnistía que fue una ley de punto final para los asesinos.

Por más que me esfuerzo, no entiendo qué hace el Juez Baltasar Garzón afirmando: “En la historia de la humanidad son pocos los verdaderos protagonistas de la misma. Son aquellos que la construyen día a día, con sus aportes, sus ideas y la coherencia del pensamiento con la práctica de sus postulados. A nivel local, en la España democrática, también son muy pocos los que se incluirían en ese club selecto. Personas tan dispares ideológicamente como Manuel Fraga, Adolfo Suárez, Felipe González y Santiago Carrillo, entre otros, se dieron cita en ese grupo”.

¿Qué quedó de Mister X? ¿No cerraba la ecuación la posterior  afirmación de Felipe González fardando de que pudo volar la cúpula de ETA, así, sin juicio de por medio ni zarandajas de leguleyos? ¿Y no fue Fraga quien firmó sentencias de muerte y se jactó siempre de honrar y celebrar el franquismo? ¿Cabe preguntar, como hizo Garzón con nuestro apoyo, por los 114.00 asesinados y enterrados en cunetas, zanjas y fosas comunes y, al tiempo, colocar en la “España democrática” a la persona que rapó a las mujeres de los mineros, justificó el asesinato de Julián Grimau, dijo que la calle era suya mientras morían trabajadores en Vitoria o falsificó los diarios del estudiante Enrique Ruano para presentar su asesinato por la policía como un suicidio? No entiendo nada. O lo entiendo todo. Quizá ellos saben que nosotros sabemos que la solución ya no viene de héroes mediáticos. Y que hay que revisitar la página mal leída de la Transición. Sólo el pueblo salva al pueblo.

Por eso la necesidad de una transición contada a nuestros padres. No porque pensemos que nadie traicionó a nadie (como escribía Luis García Montero, no queriendo entender las razones profundas de las miradas críticas con el fraude de la Transición y, sobre todo, con su relato). No es una buena táctica simplificar nuestro discurso. Aunque tampoco es tan complicado: no hay reinvención de la democracia sin revisitar la Transición. Con el relato oficial -donde se encuentran Gallardón y los que desde la izquierda no terminan de sacar las conclusiones correctas- y con los actores de siempre en los papeles estelares no vamos a salir del agujero. Sobre esto versa tambien esta entrevista en Radio 3 sobre “La Transición sin mitos” que motiva estas letras (¿tenemos que seguir aguantado que personas como Juan Linz, que minimizó las 2000 fosas con cadáveres de demócratas sobre las que se asentó el franquismo, eran poca cosa? ¿Esos son nuestros premios Príncipe de Asturias?).

Tenemos que volver a recordar a los que quieran ponerse la capa de Batman que aunque España se parezca cada vez más a Ciudad Gótica, aquí somos más de 13 Rue del Percebe. Esa casa de vecinos donde todos hacen falta incluso con sus defectos. Donde la gente decente se encuentra todos los días con la gente decente. Y con la indecente. Y por eso sabemos quién es el ratero, quién el que nos engaña con la báscula, y también quién está triste y quién no nos deja ser felices. Quién vive en el primero y quién en el quinto. Y sabe que no hacen falta los de siempre a no ser que el trato sea volver a hacer otra vez lo mismo.

http://www.comiendotierra.es/2013/10/08/salvar-a-la-transicion-para-seguir-en-politica/

domingo, 27 de octubre de 2013

"La conspiración de la AVT contra la democracia", por Iñigo Sáenz de Ugarte

Iñigo Sáenz de Ugarte 


El diario.es, 25/10/2013


No ocurre muchas veces que un Gobierno abdique de su labor de defensor de la legalidad y el Estado de derecho. Tampoco es frecuente que un Gobierno tome una decisión y luego haga todo lo posible para deslegitimarla ante la opinión pública. Lo que es menos extraño es que un Gobierno reaccione atemorizado y sea incapaz de defender los principios que, a veces en un alarde de optimismo, se le suponen.

Sin apelar a trucos sucios o dilaciones injustificadas, los ministerios de Interior y Justicia dejaron claro desde el principio que no podían ni querían impedir la aplicación por los tribunales españoles de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) sobre la doctrina Parot. No hubo ninguna apelación a "ingenierías jurídicas" en ese momento, así que al menos en eso debemos elogiar al Gobierno por no haber hecho una incursión en un universo legal paralelo, es decir, inexistente.

A partir de entonces, todo cambió. Se dijo que el Gobierno lo tenía todo preparado para encajar el previsible malestar de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Ministros y dirigentes del PP se iban a multiplicar con el fin de que ese rechazo a la sentencia no terminara impactándoles de lleno. Parece que no han tenido mucho éxito porque al final el PP, forzado por las circunstancias, terminará participando con una notable presencia de dirigentes en una concentración –la de la AVT el domingo– que exigirá al Gobierno que ignore la legalidad.

Dejémoslo en un caso de desdoblamiento de personalidad. La duda consiste en saber cuál es la auténtica y cuál es la falsa.

Acusar a un Gobierno de cinismo es un poco como poner multas por exceso de velocidad en un Gran Premio de Fórmula 1. No es lo más grave que se puede decir de un partido político. Es mucho más hiriente cuando el partido en el poder suscribe una visión conspiranoica de la historia reciente de España, que niega la realidad y que no hace ascos a pasar por encima de la ley para mantener esa ficción. Esa trama falsa es responsabilidad de un grupo de presión, la AVT, que cuenta con poderosos aliados en el Partido Popular (el sector que idolatra a Aznar, incluido su líder, que se idolatra a sí mismo) y en los medios de comunicación.

El lobby en cuestión afirma que hubo una trama secreta de pactos entre ETA y el Gobierno de Zapatero (que coincidió curiosamente con la detención de casi todos los comandos activos de la organización terrorista). Sostiene que ETA no ha sido derrotada, a pesar de que, acorralada y sin más opciones lleva dos años sin dedicarse a lo que fue su única actividad durante décadas –matar, secuestrar y extorsionar– y de que no ha conseguido ninguno de sus objetivos políticos. Afirma que cumplir lo que dice la ley (y las decisiones del TEDH están incorporadas al derecho interno desde que España firmó la Convención Europea de Derechos Humanos) supone entregar una victoria a los terroristas.

Ahora se plantea en público qué puede pasar con las víctimas de los atentados protagonizados por Inés del Río, cómo podrán asumir el dolor al ver a la etarra abandonar la prisión. El Ministerio de Interior afirma que enviará equipos de asistentes sociales para atender a esas personas y a las víctimas de otros terroristas que también puedan ser excarcelados. Es una decisión correcta, pero habría sido más efectivo que alguien con autoridad política y moral hubiera parado los pies antes a los que han llenado durante años la cabeza a esas personas de odio, resentimiento e información falsa.

Nadie les ha dicho que el cálculo de número de años cumplidos por víctima era un despropósito que sólo serviría para causarles más dolor. 26 años por 24 asesinatos hacen una media de 1,08 años por víctima en el caso de Inés del Río. Pero si la etarra hubiera continuado encarcelada hasta 2017, en aplicación de la doctrina Parot, ese cálculo daría una media de 1,25. ¿Acaso esta diferencia ínfima hace que la segunda cifra sea más justa o aceptable que la primera? ¿Se mide la vida de un ser humano por una diferencia de 0,17 años?

La crítica al PSOE y al PP, más en el primer caso que en el segundo, por no haber promovido ninguna reforma legislativa del sistema de cumplimiento de penas hasta 1995 sí es legítima. Se prefirió optar por una costumbre que ha continuado después: el remiendo permanente del Código Penal hasta convertirlo en una especie de Frankenstein jurídico, siempre (todo hay que decirlo) para hacerlo más represivo.

Esa crítica esconde sentimientos mucho peores. La venganza no puede venderse como sustitutivo de la justicia. Los presos, con independencia de su delito, también tienen derechos, como puede comprobarse con cualquier lectura, incluso apresurada, de la Constitución y el Código Penal. Las leyes no se pueden reinterpretar para prolongar la estancia en prisión de un asesino con la intención de complacer a la opinión pública. La alarma social no es un factor que permita saltarse el hecho incuestionable de la irretroactividad de leyes e interpretaciones judiciales. Eso lo sabían jueces y juristas progresistas o conservadores, pero se impusieron razones políticas para un cambio que pocos tuvieron el coraje de plantear en voz alta y persistente.

Toda esta deriva autoritaria en la AVT se inició en la época del Gobierno de Zapatero. No digo que antes fuera inexistente, pero se intensificó desde entonces en paralelo a las teorías de la conspiración sobre el atentado del 11M. Un personaje mediocre y aun así jaleado por la prensa conservadora y el PP, Francisco José Alcaraz, llamó a Zapatero "embajador de ETA". La Justicia no consideró injuriosa esa imputación carente de pruebas, lo que no es tan escandaloso como pudiera parecer. No es malo que los tribunales pongan un listón extremadamente alto a las críticas a los políticos. Pero lo que no merece reproche penal, sí puede ser merecedor de reproche político o moral.

Los dirigentes del PP no lo hicieron. Antes al contrario, alentaron esa locura absurda. La aprovecharon en su beneficio. Rajoy acusó a Zapatero de "traicionar a los muertos" en el Congreso. El monstruo que crearon se vuelve ahora contra ellos. Hay algo de justicia poética, pero es estúpido alegrarse por ello.

Algunos periodistas conservadores están ahora preocupados por el desgaste que la manifestación supondrá para el Gobierno de Rajoy hasta el punto de que denuncian al sector montaraz de desear que ETA siga viva. Pero no es sólo un duelo interno dentro de la derecha. Si fuera así, sería extraño por ejemplo que Rubalcaba no haya tenido valor suficiente como para opinar sobre la sentencia del TEDH (precisamente él que fue ministro de Interior).

El daño que produce esta conspiración es colectivo. Se ha extendido entre la gente la idea de que pasar 20 o 25 años en prisión es un símbolo de impunidad. Que los etarras, contra toda evidencia, han salido triunfantes. Que es legítimo alterar las normas jurídicas a posteriori para satisfacer un deseo de venganza. Que el Gobierno puede meter o sacar a gente de la cárcel cuando eso es función de los tribunales. Que el Estado debería negarse a aplicar la sentencia y por tanto olvidarse de la Convención Europea de Derechos Humanos.

¿En qué momento esta democracia comenzó a aceptar la idea demencial de que los derechos humanos, tal y como son concebidos por Europa desde 1950, son contrarios a la justicia?

http://www.eldiario.es/zonacritica/conspiracion-AVT-democracia_6_189391071.html

Viñetas