
Si buscamos la foto de los criminales de guerra de las Azores, generalmente encontraremos tres individuos sonrientes, porque del mismo modo que el tío Josef hacía desparecer a sus enemigos políticos, primero en efigie y luego en persona humana, se nos hurta la imagen a la izquierda de los otros tres, de José Manuel Durão Barroso, entonces primer ministro portugués, anfitrión de la reunión de las Azores, y actualmente presidente de la Comisión Europea.
El mandato europeo de Durão Barroso termina el próximo 31 de octubre y se está debatiendo la posibilidad de que continúe en el puesto mediante el acuerdo de los dos grupos mayoritarios del Parlamento Europeo: El Popular y el Socialista, los mismos que le eligieron en 2004.
Ayer, viendo el debate que nos proporcionó TVE entre los cabezas de lista del PP y del PSOE a las elecciones al Parlamento Europeo del 7 de Junio, recordé estos datos y la conclusión resultó fácil de extraer: detrás del Retablo de las Maravillas y del discurso chupiguay del candidato socialdemócrata, aparentemente contrapuesto al del señor nostálgico de “la enorme placidez” del franquismo, se esconde el respaldo de ambas fuerzas durante los últimos 5 años a un señor muy de derechas para presidir el gobierno de la UE, y la posibilidad real de que esto continúe así después de octubre.
Es ilusorio pensar que el próximo 7 de Junio, cuando los ciudadanos votemos, lo haremos pensando en quién es quién y qué ha hecho en el pasado, y qué va a realmente a hacer durante los próximos años, por encima de campañas de marketing y de discursos huecos.
Recordando, por ejemplo, que los protagonistas de la foto de las Azores son cuatro y no tres. Y que algunos de los que se oponían a la guerra de agresión neocolonial e imperialista de Irak no han tenido reparos en dejar la política europea, durante cinco años, en manos de uno de sus promotores. Y lo pretenden seguir haciendo.