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lunes, 25 de abril de 2011

Fiesta 25 Aniversario de Izquierda Unida

Sábado 30 de abril de 2011 a las 12:00h

Inicio: 30/04/2011 12:00
Lugar: Plaza de las Vistillas. Madrid

El 30 de Abril celebramos el 25 aniversario de la fundación de Izquierda Unida con una fiesta que durará todo el día en Madrid:

Mañana

Debate público “los rostros de la crisis” con Cayo Lara
Comida Popular

Tarde- Noche

Debate: el futuro de la izquierda
Actuaciones:
José María Alfaya (cantautor superviviente)
Leo Basi (bufón)
Ismael Serrano (cantautor)
Ojalá (música popular)
Unión Habanera (música cubana actual)
Jean-Luc Godard Street Band (rockabilly protesta)
Chikos del Maiz (hip-hop de Valencia)

y + amigos y + sorpresas

19:30h Mitin con Cayo Lara
Vídeo 25 años de IU
Exposición de carteles, libros, espacio infantil...

Entrada libre
Precios anti-crisis

martes, 19 de abril de 2011

Predicar dando trigo: Izquierda Unida y la Corrupción

Ante la imputación de Rodrigo Torrijos

Colectivo Prometeo, 10 de abril de 2011

El viernes 8 de Abril, Izquierda Unida presentó el documento “ Compromiso Ético por la Regeneración Democrática”. En él, teniendo como logotipo la huella de un dedo que simbolizaba la firma personal, intransferible y sin marcha atrás, la organización hace una acertada introducción de la actual situación política y , a continuación, desarrolla un Decálogo de propuestas que serán suscritas y aplicadas por todos sus candidatos en las próximas elecciones municipales y autonómicas del 22 de Mayo.

Un día antes, el jueves 7 se conoció que la jueza Mercedes Alaya, la misma del caso ERE, imputaba en un auto a Antonio Rodrigo Torrijos, candidato de IU a la alcaldía sevillana.

Los que hemos leído el documento presentado por la coalición de izquierdas y coincidimos plenamente con las ideas allí recogidas, pensábamos que la organización, según y como gestionase este inesperado varapalo, tenía ante sí una inmejorable oportunidad de dar una lección de ética y coherencia y demostrar a los andaluces y a la gente progresista y de izquierdas del Estado que no todos los partidos son iguales y que ante el hartazgo por la corrupción y el descrédito a la actuación política, Izquierda Unida podía , con la cabeza alta, levantar el banderín de enganche de la necesaria regeneración, de la transparencia que permita saltar el escalón de borrego sumiso y reivindicar la actuación ciudadana, colectiva y consciente, como única forma de superar la actual crisis económica, social, política y de perspectivas.

Desgraciadamente – ignoramos como terminará la función – los primeros pasos han arrojado un jarro de agua fría a cualquier ilusión pues en su comparecencia Rodrigo Torrijos anunció “ No dimito. Estoy convencido de mi inocencia”.

Y aquí pensamos que está el gran error. Torrijos no es un advenedizo en política. Peina en puestos de responsabilidad y como liberado, casi tantos trienios como canas, antes en Comisiones Obreras, ahora en Izquierda Unida. Y por eso debería ser la persona más adecuada para valorar la importancia simbólica de la coherencia, de aplicar a su persona el código ético que dice suscribir, sabedor de que esa postura no le quitaría ningún voto a la lista municipal de Sevilla ( allí los compañeros y compañeras sabrán explicar que se enfrentan a un souflé mal cocinado y la mejor manera de desinflarlo es pinchando), sino que, al contrario, le daría alas a Izquierda Unida en todo el Estado. Bastaría con anteponer los intereses del colectivo político a los particulares.

Por eso debe dimitir . Y ojo, dejando claro que se dimite no por ser culpable de nada, sino porque se milita en una organización política que tiene un nivel de exigencia ante la corrupción, falta de transparencia o sombras en la honestidad, a años luz de los partidos del Turno, llámense PP, PSOE o CiU.

Debe dimitir y a reglón seguido actuar políticamente y denunciar públicamente lo que todos sabemos :
- Que en España existe un poder judicial mayoritariamente conservador, – entrelazado por múltiples intereses con el político- que no se ha molestado en representar un mínimo papel de contrición por su connivencia con la dictadura franquista, lo que ha permitido actuar en democracia a los mismos que llenaron las cárceles desde el Tribunal de Orden Público o que entiendan en asuntos judiciales que afectan a la burocracia eclesiástica y sus privilegios personas que atufen a incienso o no disimulen su militancia en las organizaciones religiosas más integristas.
- Que el no haber realizado la reforma judicial se paga y por eso pueden darse actuaciones como las que ponen todas las trabas a quienes intentan recuperar la memoria histórica, sacando de las cunetas nombres o las que se han dado por ejemplo en el caso Garzón
- Que los medios de difusión, con dueños conocidos, desde hace tiempo hacen de “ barra brava” o hinchada fanática, jaleando los casos de posible corrupción que afecte a los “ del equipo contrario”, mientras levantan la alfombra para tapar el cieno y la marrullería de los propios.

Debe dimitir y si considera que la jueza ( de la que tiene una opinión“ que se reserva” ) no está actuando debidamente, denunciarla.

Debe dimitir porque sabe leer. Y el artículo 8 del Decálogo que comparte dice muy clarito:
“Asumir las responsabilidades políticas a que hubiere lugar en casos de corrupción, con dimisión cautelar de los cargos públicos y cargos de libre designación en caso de imputación y procesamiento por delitos de corrupción política o urbanística”

Debe dimitir para no dejar en papel mojado el Decálogo: la regulación por ley de los salarios de cargos públicos, la declaración de conflicto de intereses, la prohibición de regalos e invitaciones, la publicidad en los contratos públicos, el control, la transparencia...

Debe dimitir porque su olfato político le hará ver que se puede predicar con el ejemplo y que la Izquierda demanda hoy una raya que diga claro “ Esto no se puede consentir. No somos ni Eres, ni Liceo ni Gürtel. Si los demás están cómodos en la podredumbre, nosotros no”.

Debe dimitir porque si se considera inocente , las mejores bofetadas se dan sin manos. Y cuando todo se aclare poder volver sin la frente marchita, al contrario bien limpio y señalando con el dedo a quienes acusaron, decirles “¿ Y ahora tú que harás? “

domingo, 15 de agosto de 2010

Pensar desde la izquierda, por Josep Fontana. hoy en Público

JOSEP FONTANA
15 Ago 2010

Un buen amigo me reprocha el artículo en que expuse un juicio desfavorable sobre la transición (Público, 05-05-10), que encuentra injusto y negativo. Admite que es cierto que los partidos de izquierda abandonaron las pretensiones de transformar la sociedad y se contentaron con gestionar el tránsito a la democracia. Pero ¿qué más podía hacerse? ¿Cuál era la alternativa?

Claro está que yo no tenía entonces respuestas a estas preguntas. Pensaba que, cuando menos, debían haber mantenido un mínimo de aquellos principios por los que muchos hombres y mujeres se habían jugado la libertad, y hasta la vida, en la lucha antifranquista. Es casi seguro que por este camino los comunistas españoles habrían acabado en la decadencia y el olvido, como les ha ocurrido por la vía del compromiso; pero por lo menos lo habrían hecho con cierta dignidad.

Respeto a quienes optaron por dedicarse limpiamente a la tarea de reconstruir una sociedad más libre, aunque me cueste disculparles por ciertas renuncias. Pero ello no me obliga a respetar también a la partida de sinvergüenzas que se dedicaron al travestismo político para sacar provecho: recuérdese, por poner un solo ejemplo, que Aznar pudo armar todo un Gobierno con una partida de rojos reconvertidos que se vendieron a bajo precio.

Como frentepopulista que soy, lo que más me inquieta es la perspectiva de un futuro inmediato en que parece ser que los votos de la mayoría van a devolver el poder a los herederos del franquismo. Y tengo claro que la culpa de que pueda ocurrir esto no será de los votantes. Hace unas semanas Paul Krugman publicó un artículo en que advertía contra la tentación de criticar a los votantes por su ignorancia. La gente que “tiene cuentas que pagar e hijos que criar”, decía, no puede dedicarse a los estudios y las estadísticas, sino que forma sus opiniones políticas en función de “lo que ven en sus propias vidas y en las vidas de aquellos que les rodean”.

El drama de nuestra izquierda es que no tiene hoy programas que el hombre y la mujer de la calle puedan identificar con sus necesidades de acuerdo con “lo que ven en sus propias vidas”. Como el actual Gobierno de una “izquierda realmente existente” no ha sido capaz de conservar los puestos de trabajo, y recorta los derechos sociales, es comprensible que muchos de los que le votaron reaccionen ahora en su contra, por instinto de supervivencia, y busquen refugio en una derecha que se alimenta de sus miedos y le promete por lo menos estabilidad.

No será hasta después de haberle cedido el poder que descubrirán que han empeorado su suerte, no sólo porque lo propio de la derecha es preservar el beneficio de la gran empresa y recortar el gasto social, sino porque está claro además que la nuestra es incompetente: que no tiene ni una sola idea para hacer frente a los problemas actuales de la sociedad española. ¿Puede haber algo más patético que ver al señor Rajoy pregonando la vieja y desacreditada doctrina del “santo temor al déficit”, que es una garantía segura de una política económica que lleva al descalabro?

La expresión la acuñó hace más de un siglo Echegaray, que fue un buen matemático y un mal hacendista, y que ganó el Premio Nobel de Literatura con engendros como El gran galeoto, un drama en verso que resulta hoy ilegible, pero que puede resultar útil para comprender al PP, cuyas ideas parecen corresponder a aquella época. Y es que nuestra derecha –de Fraga a Rajoy, pasando por las bodas escurialenses de la familia Aznar– es muy, muy antigua.

¿Qué puede hacer la izquierda para evitar el desastre anunciado? Muy poco que pueda resultar efectivo a corto plazo; pero debe aprender que si quiere movilizar en el futuro a unos votantes que cada vez tienen menos fe en un sistema que sólo rinde cuentas una vez cada cuatro años, y encima lo hace mal, como lo demuestra su incapacidad para enfrentarse a la corrupción, ha de proponerles un programa que aborde sus problemas básicos, como son los del trabajo, la vivienda y los servicios sociales, pero que contenga también algo que vaya más allá de ese horizonte de cuatro años en el que viven inmersos nuestros políticos: que se atreva a plantear alguna esperanza de mejora de una sociedad que sigue siendo demasiado desigual y demasiado injusta. Que en lugar de anunciarle que debe resignarse a perder sus derechos, sea capaz de plantearle otros nuevos por los que merezca la pena seguir luchando. Porque cuando se renuncia a cambiar el mundo, se está renegando de lo que ha sido siempre la razón de ser de la izquierda.

No me estoy refiriendo, claro está, a que desenterremos viejos programas que se pensaron para otros tiempos, aunque contengan mucho que sigue vivo de lo que debemos seguir aprendiendo. Necesitamos recuperar la esencia misma de lo que los hombres de comienzos del siglo XIX definieron como socialismo, que respondía a un programa de lucha contra los males del capitalismo que les explotaba, para reformularla de acuerdo con lo mucho que hay que combatir de un capitalismo muy distinto, como es el del siglo XXI.

No va a ser una tarea fácil, porque tendremos en contra a la Iglesia, que sigue en su negocio de ofrecer la felicidad en otra vida a cambio de resignación en esta, y a unos medios de comunicación que están al servicio de sus propietarios y de sus anunciantes en la tarea de moldear la opinión colectiva.

Pero es mucho peor rendirse.

Josep Fontana es historiador

http://blogs.publico.es/dominiopublico/2287/pensar-desde-la-izquierda/

domingo, 20 de diciembre de 2009

Hacia la refundación ciudadana de la izquierda, por Armando Fernández Steinko

Rebelión/Diagonal, 16-12-2009

La crisis de todas las izquierdas ha puesto encima de la mesa su reinvención, su refundación. La crisis económica no ha hecho sino acentuar un declive provocado seguramente por errores propios, pero principalmente por los cambios sociales, laborales y culturales generados por el neoliberalismo a lo largo de tres interminables décadas. El neoliberalismo es todo un modo de civilización que busca en la individualización, en la competencia de todos contra todos, en lo micro frente lo macro y en lo cuantitativo y conmensurable frente a lo cualitativo e irrepetible, la solución de todos los problemas. Sus propuestas son la negación de los pilares más sólidos de la arquitectura de la izquierda y es comprensible que, en este contexto, las cosas no vayan bien para los que buscan un mundo que funcione de otra forma.

Izquierda Unida no es toda la izquierda española, pero representa hoy a una parte muy importante de la misma. Algunos de sus dirigentes y muchos de sus afiliados vienen defendiendo desde hace años la necesidad de ir a un proceso de refundación de la izquierda social del país, de este país de países. La última Asamblea Federal ha desbloqueado definitivamente este proceso, aún cuando todavía haya resistencias no confesadas entre algunos dirigentes cada vez más aislados. Porque el acuerdo no es refundar Izquierda Unida, sino utilizar sus recursos organizativos, políticos y económicos, su rica experiencia acumulada para lanzar un proceso de convergencia de todas las personas, grupos, organizaciones y sensibilidades que hoy se reclaman de la izquierda, el acuerdo es darle una nueva expresión política y organizativa a la (nueva) izquierda social. Existe un amplio consenso de que la iniciativa no se debe partir de una definición a priori de lo que es y lo que debería ser la izquierda para luego contárselo a la sociedad en largos y sesudos documentos programáticos. Por el contrario, se trata de crear las condiciones organizativas y políticas –porque hace falta un consenso mínimo de partida- para que sean los ciudadanos que apuestan por valores opuestos a los del neoliberalismo, los que lo hagan transformando sus propuestas en un proyecto programático y organizativo. La izquierda no incluye sólo el anticapitalismo más explícito frente al reformismo transformador, tampoco es el patrimonio ideológico exclusivo de aquellos que consideran que las instituciones no sirven para nada, ni de aquellos otros que piensan todo lo contrario, que los movimientos sociales son intrascendentes. Es todo eso junto pero bien encajado, bien adaptado a la realidad cultural y social del momento, a la complejidad de las sociedades del capitalismo contemporáneo, al objetivo de ir a una transformación real, es decir, no sólo verbal y retórica de la sociedad que nos ha tocado vivir.

El espíritu y la hoja de ruta propuesta por izquierda Unida (http://www1.izquierda-unida.es/doc/GUIA_REFUNDACION_OCT09.pdf) parte del reconocimiento de la izquierda española como un tejido político y cultural plural que va allá del área de influencia de lo que es hoy Izquierda Unida. Insiste en la necesidad de hacerlo converger para conseguir forzar una transformación de las grandes estructuras de poder social, una transformación que no se agota en ningún caso en las sucesivas convocatorias y coyunturas electorales. Hay conciencia plena de que el proceso de convergencia tiene que ser abierto y deliberativo, de que sólo se podrá mantener en el tiempo si se crean espacios que estimulen continuamente la participación del mayor número de ciudadanos. Aquí la idea de los foros o las mesas para la refundación (el término es una cosa secundaria). Toda la población que se reclama de la izquierda es llama a que participe en la constitución de los mismos. En ellos debería suceder dos cosas: que las personas activas políticamente en la izquierda pero dispersas y desencontradas se junten, se encuentren, se sientan a hablar y lleguen a acuerdos para potenciarse mutuamente en sus iniciativas y sus luchas locales. En segundo lugar en estos espacios debe producirse un debate programático y organizativo sobre lo que debería ser la izquierda en toda España, pero sobre todo también en los diferentes ámbitos locales, regionales y profesionales. Cada uno de estos foros/mesas deberían elegir representantes que trasladen las deliberaciones a ámbitos superiores (regionales, sectoriales, al final a algún tipo de ámbito estatal). En ningún caso deberían desaparecer al poco tiempo sino seguir funcionando como espacios estables y capilares de participación ciudadana. Esta situación creará una especie de estructura dual: por un lado seguirán existiendo los órganos y los espacios de participación política de Izquierda Unida. Por otro la izquierda tendrá una segunda pata, una segunda fuente de poder: los foros ciudadanos organizados en algo parecido a un consejo central de foros legitimado democráticamente. En una conferencia estatal programática se discutiría un nuevo programa y un nuevo funcionamiento organizativo para terminar, algún tiempo después, en la convención constituyente de una nueva formación política. El hilo conductor del proceso es, pues, la participación ciudadana así como la convergencia de experiencias exitosas, de argumentos y de propuestas transformadoras consensuables en una nueva formación política, pero que se apoya en los consensos alcanzado en los foros/mesas para la refundación. Para lanzar este objetivo se ha redactado un llamamiento (http://www1.izquierda-unida.es/doc/llamamiento_refundacion.pdf) en el que se invita a los ciudadanos, hoy y ahora, a que manifiesten públicamente su deseo de participar en el proceso.

El pasado día 28 de noviembre a las 12.00 de la mañana se celebró un acto en el Auditorio Marcelino Camacho de Madrid a modo de pistoletazo de salida. En este acto, que reunió más de mil personas de todos los colores de la izquierda, varias personas del mundo de la cultura, del sindicalismo, ciudadanos vinculados a diferentes iniciativas etc. expusieron las razones por las que, desde su propia experiencia personal, consideran importante que exista un fuerte movimiento de izquierdas en España en esta particular coyuntura histórica.

¿Cuáles son los problemas y los bloqueos que habrá que vencer? El primero es el desencanto acumulado a lo largo de años de derrotas y decepciones y esa terrible cultura de la pasividad y el escepticismo que se va sedimentando con los años. Pero el desencanto es una percepción subjetiva de la realidad que cambia con esta última misma y esta última está cambiando. La crisis económica está convirtiendo la necesidad de crear un polo de poder con capacidad de enfrentarse al neoliberalismo en una necesidad urgente y práctica –y no sólo teórica- para muchas personas. Esto puede erosionar la cultura de la decepción y la tendencia a dejar que sean los demás los que hagan la política de forma más o menos limpia y profesional. Otro problema a superar: los que consideran las actuales estructuras políticas y organizativas de la izquierda como un predio personal podrían sentirse amenazados. Pero una eclosión participativa como la que aquí se propone puede ahogar la endogamia en un mar de ciudadanos que exigen rigor en la aplicación de los procedimientos democráticos. Los grandes intereses económicos, mediáticos y políticos intentarán boicotear la formación de un polo de poder como este, si es posible antes de que pueda consolidarse. Pero la existencia de medios de comunicación alternativos como este periódico y la creación de redes propias de comunicación, por ejemplo organizadas en bares y en los centros de encuentro naturales de las personas de a pie, pueden contrarrestar el intento.

Por fin el sectarismo. La preferencia por la frase hueca y el concepto puro frente a la complejidad de la realidad y la paciente visión del otro, pueden alejar de los foros a aquellos ciudadanos que intentan vivir en este mundo, y que son los imprescindibles. Pero no debería subestimarse el sentido común de las personas. Cuando hacen suya una idea y un proyecto tan necesario como este, resulta relativamente fácil aislar la frase hueca y conseguir que los antaño sectarios le cojan gusto a una idea liberadora y esencial: las semillas de una sociedad mejor están plantadas entre nosotros, pero hay que abrir los ojos para descubrirlas.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=97051&titular=hacia-la-refundaci%F3n-ciudadana-de-la-izquierda-


http://www.diagonalperiodico.net/Hacia-la-refundacion-ciudadana-de.html