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domingo, 24 de abril de 2011
sábado, 12 de septiembre de 2009
Fallece Juan Almeida: líder revolucionario cubano

Sábado 12 de septiembre de 2009Juan Almeida Bosque ha muerto a los 82 años, como consecuencia de un paro cardio-respiratorio. Se ha decretado duelo oficial por el que fue uno de los líderes emblemáticos de la Revolución cubana y considerado el «número 3» del gobierno cubano.
Actualmente, era miembro del Buró Político del Partido Comunista y vicepresidente del Consejo de Estado.
De profesión albañil, recibió múltiples condecoraciones entre ellas el Título Honorífico de Héroe de la República de Cuba y la Orden Máximo Gómez de primer grado.
Fue para muchos un ejemplo de compromiso, valentía y patriotismo.
http://elrevolucionario.org/rev.php?breve1148
viernes, 4 de septiembre de 2009
La amenaza de Cuba, por Pascual Serrano
03 Ene 2009PASCUAL SERRANO
El pasado 1 de enero se conmemora el 50 aniversario de la revolución cubana. Una vez más, Cuba despertará entusiasmos apasionados y rechazos viscerales. Ser el centro del debate geopolítico era lógico durante la guerra fría: se trataba de un socio de la Unión Soviética a noventa millas de Estados Unidos y la crisis de los misiles demostró que la cuestión de Cuba era clave en el confrontación Este-Oeste. Sin embargo, el muro de Berlín cayó en 1989, la URSS desapareció en 1991 y el comunismo dejó de ser una amenaza para el bloque capitalista vencedor; incluso el discurso y las políticas agresivas de EEUU hacia China, Vietnam y otros retales socialistas que permanecían en el mapa mundial desaparecieron. Pese a todo, el combate frontal contra Cuba no disminuyó un ápice y nadie podría pensar que la proximidad comunista a EEUU suponía amenaza alguna una vez desaparecida la URSS.
Algunos argumentarán que el rechazo se debe al fanatismo extremista del exilio cubano, pero ese exilio hoy ya no es mayoritario, ni siquiera en Miami. De hecho, Barack Obama ganó en Florida en las elecciones y la nueva generación de hijos de cubanos tiene intereses más prioritarios que los de seguir rumiando odio hacia un país en el que nunca han estado. Incluso son más los cubanoamericanos molestos con las medidas estadounidenses que les impiden viajar a Cuba o
enviar remesas.
Con la derecha europea sucede algo similar. Resulta sorprendente la obsesión de algunos sectores de España con un pequeño país de poco más de once millones de habitantes cuyo papel en la economía mundial es irrelevante y, en todo caso, beneficioso para las empresas españolas. Basta observar que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, dos días después del
asesinato de cerca de 400 palestinos, dedique su mensaje de fin de año al sufrimiento de los cubanos “bajo la dictadura”.
En un mundo con 766 millones de personas sin servicios de salud, 120 millones sin agua potable, 842 millones de analfabetos (21 de ellos en EEUU), 158 millones de niños que sufren desnutrición y 110 millones que no asisten a la escuela, es curioso que ninguno de esos problemas existen en la Cuba que tanto preocupa a Esperanza Aguirre y a los líderes de la derecha mundial. Los opositores a Cuba se indignan por la falta de libertad de prensa precisamente en el país que ha logrado la mayor tasa de alfabetización del continente. El único Gobierno del mundo que sufre un bloqueo de Estados Unidos es, paradójicamente, el que ha conseguido la tase de mortalidad infantil más baja de América Latina. Siempre resultó muy ilustrativa la comparación con China; cuando los gobernantes españoles visitan el país asiático, la derecha no exige reuniones con la oposición. ¿Se acuerda alguien alguna vez de exigir a un ministro español que se reuna con miembros de la oposición cuando visita un país que no sea Cuba? ¿Se pide, tal y como ocurre con Cuba, que nuestras embajadas inviten a las recepciones a los grupos que buscan derrocar al Gobierno en el poder?
¿Cuál es la razón de esa persecución obsesiva contra Cuba? Aunque tuvo un papel importante en muchas luchas populares de América Latina y África, hoy sus dirigentes no tiene ni recursos, ni intención de derrocar Gobierno alguno en la región. A quienes afirman sentirse preocupados por el sufrimiento cubano bajo el yugo de los Castro, se les nota su intención. Aunque es cierto que los cubanos viven una dictadura, los críticos deberían preocuparse más, por ejemplo, por los haitianos, los cuales están sometidos a mayores sufrimientos a juzgar por su cifras de mortalidad, y nunca les oímos alzar la voz por las hambrunas o enfermedades en Haití, Honduras o República Dominicana.
¿Qué peligro supone entonces la revolución cubana para que se le odie tanto? No debería hacer falta considerarse procastrista ni comunista para llegar a la conclusión de que lo que molesta de la revolución cubana se puede expresar en una sola palabra: ejemplo. Es lo que desespera a los gobernantes estadounidenses y a la derecha mundial: la angustiosa posibilidad de que la revolución cubana y la política que allí se está aplicando pueda ser un ejemplo de otro modelo de organización económica y social; de que se pueda ofrecer un sistema electoral al menos diferente al de serpentinas y dinero para cuñas publicitarias de Occidente; de que –a pesar de su precariedad– pueda existir menos corrupción entre sus gobernantes que en ningún país de América Latina; de que se esté conformando un ciudadano con valores diferentes, ajeno al individualismo, a la competitividad o al consumo obsesivo.
No se trata de afirmar que Cuba es el paraíso, que su sistema electoral es perfecto y que su sociedad es idílica, pero sí de reconocer que en ese país se han producido fenómenos de avance social, cultural y humano impresionantes si tenemos en cuenta su limitado poder económico, el acoso al que ha sido sometido y la agresión informativa y de todo tipo que lleva sufriendo desde hace cincuenta años. La realidad es que, independiente de las posiciones ideológicas, nadie negará que siguen siendo los líderes cubanos los que levantan más expectación con su presencia en las cumbres mundiales y apoyo de colectivos de solidaridad de todo el mundo. Si hay algo que tienen en común las sedes de los movimientos populares de Mumbai, Johanesburgo o Yakarta –por poner ejemplos alejados de la cultura latina– es una bandera de Cuba y una foto del Che.
Es curioso, pero la amenaza de Cuba no es otra que hacer visible la consigna que adoptaría el movimiento alterglobalización 40 años después de la victoria revolucionaria cubana. Esa amenaza es la de demostrar a millones de personas que viven bajo el neoliberalismo que “otro mundo es posible”.
Pascual Serrano es periodista
http://blogs.publico.es/dominiopublico/?p=994
domingo, 16 de agosto de 2009
"El Fidel Castro que yo conozco" por Gabriel García Márquez, hoy en Granma

Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico.
Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.
Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo.
Es el antidogmático por excelencia. José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos. Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio.
Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante. Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar.
Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina… hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar. Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas… pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz.
Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble. Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita. Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros.
Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención. Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el por qué del por qué del por qué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día.
Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia. No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados. Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo. El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo.
En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, se aventura por sus vericuetos menos pensados sin descuidar jamás la precisión, consciente de que una sola palabra mal usada puede causar estragos irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más preocupaciones de las que tiene: El lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme.
Las más graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revolución los logros políticos, científicos, deportivos, culturales, hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica. Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de transmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciables, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal. Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo principal.
Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia. Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina.
http://www.granma.cu/espanol/2006/agosto/vier4/33gabo-e.html
sábado, 25 de julio de 2009
Mañana es 26 de Julio. Felicidades
RevoluciónEs sentido del momento histórico;
es cambiar todo lo que debe ser cambiado;
es igualdad y libertad plenas;
es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos;
es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos;
es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional;
es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio;
es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo;
es luchar con audacia, inteligencia y realismo;
es no mentir jamás ni violar principios éticos;
es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo
capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas.
Revolución es unidad, es independencia,
es luchar por nuestros sueños de justicia
para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo,
nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.
Fidel Castro Ruz (1º de mayo del 2000)
miércoles, 17 de junio de 2009
El Don apacible, de Mijail Sholojov
Tras muchos años descatalogada (se publicó por primera vez en España en 1965), esta novela se ha vuelto a reeditar en España en 2008 y en 2009, en versiones de 4 y de 2 tomos respectivamente. Es probablemente una de las novelas que más me ha marcado y de las que tengo un mejor recuerdo: prácticamente me zambullí en sus cerca de 2.000 páginas durante todo un verano a principios de los 80.“El Don apacible” es la monumental novela épica de la intervención rusa en la I Guerra Mundial, de la Revolución bolchevique, y de la guerra civil rusa (1918-1921), desde el punto de vista de los cosacos del río Don, en un posición ambivalente entre las ansias de paz y de mejora de las condiciones de vida que hace a algunos apoyar a los comunistas, y una mayoría opuestos a la colectivización de sus tierras y productos, contraria a sus costumbres y tradiciones. Pero es también un novela de personajes y de costumbres, una novela histórica y que retrata lo cotidiano.
Para muchos Sholojov es el prototipo del escritor “oficial” soviético y del realismo socialista, pero nos llama la atención en “El Don apacible” un nivel de autocrítica con respecto al papel de los revolucionarios durante la guerra civil, y una comprensión de las motivaciones de los cosacos unidos a los "blancos” contrarrevolucionarios, que muy difícilmente podemos encontrar, por ejemplo, en los escritores franquistas con respecto a los defensores de la legalidad republicana.
Muy mal se tiene que poner para que este verano no me vuelva a reencontrar con este viejo amigo. Adjunto unas notas sobre el libro y el autor que se recogen en las nuevas ediciones, los datos de las mismas y algún enlace interesante. Por cierto, si alguien se siente abrumado por el volumen de la novela, puede ir “cogiéndole el tranquillo” a Sholojov con la preciosa colección de “Cuentos del Don”, ambientados en la guerra civil rusa, y con “lucharon por la Patria” una novela corta sobre una unidad del Ejército Rojo durante la invasión alemana de 1941.
Que aproveche.
Comparada con "Guerra y paz", nunca antes una novela había sido capaz de fluir tan magistralmente por personajes, ideas, costumbres, sentimientos, como lo hace Sholojov con la grandeza del amor y la desesperación de la guerra. Mijail Sholojov (1905-1984) nació a la orilla del Don. De ascendencia cosaca, publicó con tan sólo veintitrés años, en 1928, el primer libro de su gran obra maestra, que fue ampliando con sucesivas entregas hasta 1940. "El Don apacible", premio Stalin en 1941, le llevó a convertirse en el escritor más influyente de la Unión Soviética. Una obra maestra precoz y genial de un escritor que simbolizó como pocos la ortodoxia soviética. Ganó el Nobel de Literatura en 1965
EL DON APACIBLE, de MIJAIL ALEKSANDROVICH SHOLOJOV
(2 VOLS.)
RBA LIBROS, S.A.
15.0x23.0 cm
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788498675245
Colección:
Nº Edición:1ª
Año de edición:2009
Plaza edición: BARCELONA
448 págs. y 24,00 € (el primer tomo)
http://www.casadellibro.com/libro-el-don-apacible/2900001317058
EL DON APACIBLE, de MIJAIL ALEKSANDROVICH SHOLOJOV
(4 VOLS.)
DEBOLSILLO
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
ISBN: 9788483469811
Colección: CONTEMPORANEA DEBOLSILLO
Nº Edición:1ª
Año de edición:2008
Plaza edición: BARCELONA 24.90€
http://www.casadellibro.com/libro-el-don-apacible-4-vols/2900001292334
Más información sobre “El Don Apacible”, en:
http://www.literaturas.com/v010/sec0504/opinion/colaboracion.htm
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