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domingo, 8 de agosto de 2010

La clave es saber quién manda, por Pascual Serrano

Reseña: “La trastienda de la crisis. Lo que el poder económico quiere ocultar”, de Juan Francisco Martín Seco

08/08/2010. Pascual Serrano/Le Monde Diplomatique

Han aparecido numerosos libros que dicen explicar la crisis económicas y hasta plantean propuestas para salir de ella. Para elegir los más idóneos habría que plantear las siguientes condiciones:

Que estén elaborados por autores que advirtieron de la crisis y cuyas propuestas no fueran las aplicadas hasta ahora. No debemos ser tan estúpidos como para pensar que algún experto económico que nunca habló de crisis nos quiera contar ahora cuál es la solución.

Que se comprenda. Parece una obviedad, pero todavía tenemos el complejo de pensar que si no entendemos un libro de economía es porque no estamos suficientemente cualificados en la materia y la realidad es que el autor no tiene suficiente capacidad pedagógica, o lo que es peor, posee como objetivo contar las cosas de manera que su discurso aparente poseer la virtud de la infalibilidad técnica a costa de abrumarnos con su vocabulario y circunloquios.

Que el autor deje claro en todo momento que por encima de la economía está el ser humano.

Pues bien, Juan Francisco Martín Seco cumple esas condiciones en el libro que nos ocupa.

Este ex Interventor General de la Administración del Estado y Secretario General de Hacienda, no obvia los elementos internacionales de la crisis, pero aporta las características propiamente españolas que ayuda a identificar a los culpables. Algunas aportaciones son de sobra conocidas: avaricia de los banqueros, burbuja inmobiliaria, pero otras resultan doblemente interesantes porque desmonta tópicos, Uno de ellos, el de considerar la devaluación de la moneda como un mal en sí misma, cuando, en realidad, según sus palabras, el mal se encuentra en las condiciones económicas que la hacen necesaria. Es decir, son la medicina, no la enfermedad. Y aquí entra su demoledora crítica a la unión monetaria que ha imposiblitado la devaluación de la moneda nacional con lo que la catástrofe sólo se ha aplazado para terminar siendo peor.

Nuestro autor incluye también una reflexión mitad económica, mitad filosófica en torno al concepto de libertad, la paradoja de la libertad. Esa libertad que nadie discutía la necesidad de limitarla en el ámbito político y social (al fin y al cabo la propiedad privada consiste en limitar la libertad de todos para apropiarnos de lo que se considera de uno), los neocons la consideraron ilimitada en la economía. De modo que el neoliberalismo impuesto a partir de los ochenta nos llevó al siglo XIX. Con el agravante de que la globalización económica nos ha abocado a unos mercados globalizados con un poder político recluido en el ámbito del Estado y, por tanto, sin capacidad de actuación. Esta desproporcion de poder requiere, “o bien un gobierno mundial, lo cual no parece demasiado factible, o bien devolver a los Estados nacionales el poder y la capacidad para limitar la libre circulación de capitales”. Para el autor -y para cualquiera que aplique un mínimo sentido común-, “resulta insostenible un sistema económico en el que las empresas pretendan producir en los países con salarios bajos y y protección social y laboral inexistentes, y vender después sus productos en otros en los que el nivel de vida sea elevado”.

Otro tópico neoliberal que desmonta es la obcecación por el déficit público, sobretodo en quienes nunca mostraron preocupación por el endeudamiento privado, sin duda porque les permitía continuar con su enriquecimiento mediante el préstamo y la hipoteca bancaria y mediante un consumo privado -en el caso español, inmobiliario- que sólo estaba retrasando la explosión de una burbuja.


Todos los parámetros sagrados son desmontados brillantemente por Martin Seco. El aumento del PIB español fue una falacia porque la población también aumentó (en cinco millones) y la renta per capita no indica lo ricos que somos porque depende de cómo la va a cada uno la fiesta, y menos todavía si la mayor parte del sueldo se debe destinar a conseguir una vivienda.

En conclusión, la reivindicación de Martín Seco, no por reiterada desde la izquierda menos necesaria, es la de insistir en que el poder político -democrático- debe estar por encima del político. De que si un estado de Derecho es el que proporciona seguridad jurídica, un Estado social debe garantizar la seguridad económica y social. Y para ello no se puede dejar al poder económico en total libertad. Las recientes medidas económicas planteadas por Rodríguez Zapatero sólo ha mostrado que eso es lo que ha sucedido, que hace mucho que los políticos dejaron de gobernar. El dilema es si querrán recuperar ese poder que en democracia debería ser de todos y ahora está en los dueños del dinero, o querrán parecer decentes bajándose el sueldo un 5 % mientras dejan que los banqueros se lo tripliquen.

Juan Francisco Martín Seco. “La trastienda de la crisis. Lo que el poder económico quiere ocultar”. Península. Madrid, 2010

http://www.pascualserrano.net/libros/la-clave-es-saber-quien-manda

miércoles, 14 de julio de 2010

Contradicciones cubanas, por Pascual Serrano

Contradicciones cubanas


El País presenta el 8 de junio un amplio reportaje titulado “Las caras de la maternidad”, donde recorre nueve países para contar cómo otras tantas mujeres “relatan cómo se vive la experiencia de dar a luz y criar a un hijo”. El caso cubano lo presenta así:

“Judith Carreño Viera es un ejemplo de las contradicciones que viven las madres en la isla: disfrutan de una atención sanitaria de alto nivel, con vacunas gratuitas y obligatorias, alimentos subvencionados, pero un simple paquete de pañales alcanza precios prohibitivos”

Por supuesto, el diario no hace referencia al bloqueo estadounidense que explicaría el precio de los pañales en una isla que no puede producir todo lo que consume. Lo que el diario llama “ejemplo de contradicciones” y no conquistas o derechos sociales descubrimos cuando pinchamos en el texto y vamos a la noticia que consiste en que la niña del ejemplo, de tres años, “ha sido vacunada contra 13 enfermedades, no ha de pagar nada cuando va al médico y recibe una cuota de arroz, frijoles, azúcar y otros productos racionados a precios subsidiados, como cualquier cubano. También tiene asegurada la leche hasta los siete años a un precio simbólico”. Además, “las madres tienen derecho a un año de licencia por maternidad con una garantía salarial de entre el 70% y el 100%”. Curiosamente la española entrevistada cuenta que “tuvo problemas en su trabajo por pedir una reducción de jornada para poder seguir dando el pecho a su bebé” y debe pagar 280 euros al mes para una guardería. Eso sí, en España no hay “contradicciones”.

http://www.pascualserrano.net/noticias/contradicciones-cubanas

jueves, 13 de mayo de 2010

"En tres párrafos. Cómo comprender que la derecha gane elecciones", por Pascual Serrano

El gobierno que se llama socialista congela las pensiones, recorta las ayudas a la natalidad y a la atención de los dependientes. Zapatero dice que no ha descartado subir los impuestos a las rentas más altas durante 2011, pero la verdad es que no ha anunciado ninguna medida al respecto. Tampoco se toca el presupuesto del Ejército, ni las ayudas a la Iglesia ni el de la Casa Real. La Junta Directiva de CEOE considera que muchas de las medidas anunciadas ayer por el presidente del Gobierno español para reducir el déficit público son positivas y van en línea con las que la Confederación Empresarial ha propuesto siempre.

La derecha, tras llevar semanas pidiendo un recorte del gasto público, ahora acusa al presidente de acometer un "gran recorte de derechos sociales". También dijo Rajoy que la "incapacidad" del Gobierno la van a pagar "todos los españoles", entre ellos "pensionistas y futuras madres".

Conclusión, el gobierno socialista se encarga de aplicar las medidas de la derecha y cargar con la indignación popular que provocan esas medidas. Por su parte, la derecha puede permitirse abanderar el discurso social que nunca aplicaría si gobernase. Para quienes no entendían por qué los partidos de derechas ganan las elecciones, lo sucedido ayer es la prueba más pedagógica para poder comprenderlo.


Pascual Serrano es periodista. Sus últimos libros son "El periodismo es noticia" (Icaria) y Desinformación (Península).

http://www.pascualserrano.net

sábado, 3 de abril de 2010

El presidente de Israel entrevista al director de El País, por Pascual Serrano

Rebelión. 03/04/2010

Ser director de El País tiene que hacerle a uno considerarse muy importante. Tanto como para entrevistar al presidente de un país y Premio Nobel y publicar más palabras tuyas que del entrevistado. Sucedió el 14 de marzo. Javier Moreno entrevista a Simón Peres, presidente de Israel y Premio Nobel de la Paz. Cuatro páginas del periódico. Me dediqué a marcar con bolígrafo los fragmentos que correspondían a cada uno de ellos, en todas las páginas hay más palabras del entrevistador que del entrevistado. En la primera de ellas, por ejemplo, del total de 196 líneas, 168 proceden del periodista y sólo 28 de Simón Peres. También me tomé la molestia de observar del total del texto de la entrevista cuantos caracteres correspondían a palabras del entrevistado y cuántos al entrevistador: El total eran 26.057 caracteres, de ellos 9.875 corresponden al presidente de Israel y 16.182 al director de El País.

Además es confuso diferenciarlo, tuve que recurrir a la versión en pdf. Por lo que no se puede saber si el objetivo era lucirse el periodista más que el entrevistado o lograr que las opiniones del redactor puedan parecer que corresponden al presidente de Israel. En cualquier caso la sintonía es absoluta. Comienza ya en la introducción que ocupa más de 130 líneas, más de dos terceras partes de la primera página. Todo un empalago hacia Simón Peres. Incluso describe el lugar como “un despacho cuajado de libros”, como si el periodista estuviese acostumbrado a ver otras cosas en los despachos de los presidentes. Hace también referencia a la “construcción de nuevas viviendas para israelíes en la parte árabe de la ciudad”, obviando el término palestino, que sustituye por árabe.

Así de delicado cuenta que no le permiten continuar cuando termina el tiempo:

“sólo su complicada agenda le impide prolongar la charla más allá del tiempo acordado, así como retomarla por la tarde como inicialmente me propone. Sus ayudantes, respetuosos pero firmes, se lo impiden”.

El periodista justifica ya un ataque de Israel a Irán:

“un ataque preventivo de sus fuerzas armadas (se refiere a las israelíes) (que) acabe con el programa nuclear iraní”.

Antes de que Peres comience a criticar al presidente iraní, empieza el periodista:

“El presidente iraní amenaza ritualmente con borrar Israel del mapa, lo que comprensiblemente evoca las peores memorias del Holocausto, y ha convertido Irán en el problema número uno del Estado judío, por encima de cualquier otra consideración o circunstancia”.

Pero no es lo mismo no desear la existencia del Estado de Israel que asesinar a millones de judíos. Si le preguntasen al presidente iraní si está de acuerdo con que el Estado de Israel se ubique en Europa seguro que diría que sí.

El entrevistador se permite párrafos como éstos, antes incluso de que el presidente de Israel abra la boca:

“Pocos creen en Israel que las sanciones que Estados Unidos pueda pactar en las Naciones Unidas sirvan a su objetivo final: impedir que el régimen iraní ingrese en el club de las potencias atómicas. Y menos aún confían en que Obama actúe por la fuerza si las sanciones acordadas (caso de que se acuerde algo razonablemente disuasorio) fallan. Consecuencia de todo ello es que la región entera se está desestabilizando a velocidad de vértigo y nuevas y peligrosas fracturas emergen con más rapidez de lo que resulta posible taponar”.

De la propia cosecha del periodista leemos afirmaciones de este tipo:

“Los países árabes de Oriente Próximo han convivido durante décadas con la convicción de que Israel dispone de un arsenal atómico. Y sin embargo, esas mismas naciones no se resignan ahora a aceptar una bomba atómica chií. Egipto, Arabia Saudí, Jordania: nadie quiere ver cómo Teherán logra el arma nuclear”.

Éste es un ejemplo de cómo plantea una pregunta:

“Todos esos países árabes, sin embargo, temen a Teherán, un régimen revolucionario dentro de sus fronteras, y fuera de ellas. La mera posibilidad de que el régimen de los ayatolás construya una bomba atómica les causa escalofríos por su capacidad de influencia no sólo en organizaciones (Hezbolá, Hamás) percibidas como una amenaza a su estabilidad, sino también en el corazón y las voluntades de millones de ciudadanos islamistas (moderados o no) que desconfían tanto de sus Gobiernos como éstos de ellos. ¿Qué sucede si, de todas formas, Irán construye una bomba atómica?”

Sigue con sus afirmaciones:

“Hay algo más que indicios de que Israel no está solo en esa guerra, sino que dispone de cierto grado de colaboración por parte de varios países árabes que consideran que el islamismo radical amenaza la estabilidad de sus regímenes tanto o más que al Estado de Israel”.

No hace falta que Peres opine o exponga su visión de Hamás, ya lo hace el periodista

“El constante ascenso de Hamás desde su fundación en 1987, su influencia creciente (especialmente desde que se hiciera con el control de Gaza en 2007), los sucesivos ataques terroristas contra Israel, tanto suicidas como mediante misiles, y su lucha a muerte con los palestinos de Fatah no han hecho más que complicar aún más el ya de por sí enrevesado tablero de Oriente Próximo”.

El periodista hace piña con el líder israelí:

“Peres sostiene que convertir Irán en un problema exclusivamente israelí, del que la comunidad internacional pueda desentenderse llegado el momento del enfrentamiento abierto, constituiría un error, y en ello coincide al milímetro con todas las opiniones que he podido recabar estos días en Israel, tanto de altos responsables del Gobierno como de la oposición, como si de repente la sociedad israelí al completo comprendiese que, en el momento supremo de la verdad, cuando llegue el cara a cara definitivo con Teherán, el mundo ha de sentirse comprometido con su destino”.

El periodista le ayuda a proponer una agresión a Irán:

“¿Y si todo eso fracasa, se puede descartar un ataque preventivo de Israel?”

El surrealismo llega cuando llega el momento en que Peres termina preguntando, y el propio periodista debe aclarárselo al lector:

“- ¿Por qué resulta tan difícil hacer las paces con los palestinos?

No soy yo quien hace la pregunta, sino el propio Peres. Y la genuina y hasta honesta sorpresa que parece encerrar la mera formulación de este interrogante mide con precisión la descomunal distancia que separa a israelíes y palestinos pese a todos los cambios que se están produciendo en los últimos meses. Peres no se ha preguntado por qué resulta tan difícil hacer las paces con los israelíes. O por qué resulta tan difícil que israelíes y palestinos hagan las paces. Se pregunta, pese a toda la experiencia de sus casi 90 años, por qué resulta tan difícil hacer la paz con los otros, la pregunta eterna de todo conflicto desde que se inventaron los conflictos”.

La pregunta de Peres es seguida de ¡107! líneas de texto del entrevistador.

El periodista lo ha conseguido. El Premio Nobel de la Paz hace las preguntas y el director de El País las responde.

Posteriormente, Javier Moreno plantea de la siguiente forma la confrontación entre Israel y Gaza en diciembre de 2008, así deja claro quién comenzó el conflicto y aterrorizó, y quién vio agotada su paciencia:

“Los ataques suicidas que aterrorizaron a la ciudadanía israelí, primero, y la utilización del territorio como base para lanzar miles de cohetes sobre ciudades, kibutzim, campos de cultivo y aparcamientos agotaron la paciencia de los sucesivos gobiernos israelíes y llevaron al Ejército a lanzar una operación en Gaza que durante tres semanas en el invierno de 2008-2009 causó centenares de muertos, mujeres y niños incluidos, destruyó escuelas, hospitales y numerosas instalaciones civiles”.

Las cifras oficiales de muertos palestinos fueron 1.400, o sea catorce cientos. En cambio el periodista sí habla de miles de cohetes palestinos.

Para exponer la situación que atraviesa Israel el entrevistador se pregunta esto:

“¿Cuánto tiempo puede un país vivir en guerra sin arruinar su democracia? ¿Cuánto tiempo puede una sociedad sufrir los embates del terrorismo más cruel sin ver cómo se tambalea su estatura moral?”

Los palestinos son los que ejecutan el “terrorismo más cruel” y los israelíes los que lo sufren desde su “estatura moral”. No necesita el presidente israelí justificar nada, ya lo hace el director de El País.

Viendo el estilo del director del periódico ya podemos comprender el periódico que termina apareciendo todos los días.

http://www.pascualserrano.net/noticias/el-presidente-de-israel-entrevista-al-director-de-el-pais

sábado, 6 de marzo de 2010

Venezuela y Cuba como munición, por Pascual Serrano. Hoy en Público

PASCUAL SERRANO

Dos asuntos han protagonizado la actualidad informativa y el debate político durante los últimos días: la muerte de un preso cubano en huelga de hambre y el auto de un juez de la Audiencia Nacional implicando al Gobierno venezolano con el terrorismo. Es evidente que se trata de temas claramente alejados de la vida cotidiana de los españoles y que cualquier criterio mínimamente serio de valoración de la actualidad los ubicaría en segundo plano. Hemos comprobado cómo estas dos noticias han desplazado de la actualidad no solamente el debate sobre la crisis económica, sino también a terremotos con cientos de muertos en Haití y Chile.

Mientras aquí todo giraba en torno al deceso cubano y la acusación contra Chávez, en Colombia se descubrió la mayor fosa clandestina de la historia latinoamericana (2.000 cadáveres) y los paramilitares admitieron haber asesinado a 30.000 personas, cifra que la fiscalía estimó en al menos 120.000. En México, las decapitaciones y matanzas de jóvenes por el crimen organizado están a la orden del día y en Honduras el goteo de líderes sociales asesinados no cesa: ya van por más de un centenar desde el golpe de Estado. Igualmente las masacres de civiles en Afganistán e Irak no despiertan comentario alguno en los debates políticos.

Como señalaba José Steinsleger en el diario mexicano La Jornada, “de las tragedias acontecidas en el primer bimestre del año en curso, ninguna más ruidosa que la muerte por inanición voluntaria del ciudadano cubano Orlando Zapata Tamayo, preso político, de conciencia, disidente, opositor, delincuente común”. El analista francés Salim Lamrani se permitía recordar que, en Francia, entre el 1 de enero y el 24 de febrero de 2010, hubo 22 suicidios en prisión, entre ellos el de un adolescente de 16 años. Un dato al que nadie ha dado la más mínima importancia.
El caso de la acusación del juez Eloy Velasco contra Remedios García Albert y el Gobierno de Venezuela es un claro ejemplo de prostitución de la instrucción judicial con alevosía mediática con fines de agresión política. Un auto que por ley debería ser secreto se filtra a los medios para presentar a una ciudadana como cómplice de ETA y miembro de las FARC, ambas cuestiones discutibles si seguimos defendiendo el principio de la presunción de inocencia. Como ha recordado su abogado, siete meses después del procedimiento no ha sido citada judicialmente y en las fechas en que juez y prensa afirman que se encontraba nada menos que organizando un curso de explosivos de ETA a las FARC en la selva colombiana, veraneaba en la costa española.

En realidad, Remedios García sólo es un daño colateral en los ataques contra el Gobierno venezolano, pero el atropello es sólo una muestra de la vileza y miseria que domina la agenda informativa y el debate político español. En cuanto a la implicación del Gobierno venezolano, según el auto judicial, se fundamenta –es un decir– en declaraciones de testigos sin identificar, pero no se concreta exactamente qué es lo que dijeron, y en un ciudadano vasco que reside en Venezuela, cuya relación con el Gobierno de ese país se establece porque está casado con una ciudadana venezolana que es funcionaria pública. Todo ello sin olvidar que el juez que firma y, al parecer, filtra autos en los medios de comunicación, durante ocho años estuvo al servicio del Partido Popular de la Generalitat Valenciana como director general de Justicia.

Si los asuntos que golpean a los gobiernos de Cuba y Venezuela han logrado este protagonismo en la agenda informativa y política de nuestro país es porque se han dado dos circunstancias curiosas. Por un lado, su uso por parte de políticos y líderes de opinión de la derecha (y ultraderecha) para embestir contra el Gobierno de Rodríguez Zapatero y, por otro, una implicación ya habitual de los medios en todo suceso que pueda servir para desprestigiar a los gobiernos venezolano, cubano y cualquier otro latinoamericano que muestre independencia y soberanía frente a las políticas neoliberales.

La presión es tanta que cualquiera que no se sume a la indignación por la muerte voluntaria de un preso que los servicios médicos del Estado cubano hicieron todo lo posible por evitar o a la ola de criminalización de todo a lo que se le cuelgue la etiqueta de terrorista, se convierte en enemigo público y cómplice de dictaduras y terrorismos. Basta observar el linchamiento al que se ha sometido al actor Willy Toledo sólo porque, tras expresar su dolor y condena por la muerte de Orlando Zapata, entre la versión mediática de que el huelguista era un preso político y la versión del Gobierno cubano de que se trataba de un delincuente común, optó por la segunda.
Lo preocupante de todo ello es que se desarrolla en una dinámica judicial que en Madrid procesa a los jueces que investigan los crímenes del franquismo en un país donde los asesinos de la dictadura dan nombre a las vías públicas. Y, mientras tanto, en la Comunidad Valenciana se archiva la causa contra Francisco Camps obviando informes de la Fiscalía Anticorrupción y de la policía y se abren diligencias penales contra una diputada de Izquierda Unida que difunde unas pegatinas pidiendo prisión para Carlos Fabra, el presidente de la Diputación de Castellón cuyos procesos por tráfico de influencias y delito fiscal llevan siete años y nueve jueces paseando por los tribunales.

La conclusión no puede ser más preocupante, asistimos al acoso y sitio de medios de comunicación y sectores de la judicatura a gobiernos y ciudadanos que no forman parte de su ideario, mientras la impunidad se instala para otros. Para ello arrollan presunciones de inocencia en acusados de terrorismo, criterios de rigor periodístico y principios de relaciones respetuosas con países amigos. No podemos permitir que este funcionamiento continúe para conseguir munición en la reyerta política española.

Pascual Serrano es periodista. Su último libro es ‘Desinformación’
http://blogs.publico.es/dominiopublico/1877/venezuela-y-cuba-como-municion/

sábado, 30 de enero de 2010

"Cuba, para la reflexión", en Público, hoy

SANTIAGO ALBA RICO, CARLOS FERNÁNDEZ LIRIA, BELÉN GOPEGUI Y PASCUAL SERRANO

Estos son tiempos para la reflexión en economía. Tras algunas décadas de predominio neoliberal patrocinado por la escuela de Chicago, la economía mundial se encuentra frente a una crisis de consecuencias imprevisibles, pero en cualquier caso gravísimas. Lo mínimo que se podría pedir al espíritu científico es cambiar los paradigmas, invertir las evidencias, reaccionar, en suma, ante esta bancarrota intelectual que impidió diagnosticar y prever la catástrofe que se avecinaba. ¿Es eso lo que se está haciendo?

Hemos conocido distintas versiones más o menos destructivas del capitalismo, lo mismo que del socialismo. Pero, respecto a la lógica interna que distingue a uno del otro, hay algo que debería hoy interesarnos vivamente. El socialismo puede dejar de crecer, el capitalismo no. El socialismo puede ralentizar la marcha, el capitalismo no.

Pensemos en el ejemplo de Cuba. Al hundirse la URSS, Cuba perdió repentinamente el 85% de su comercio exterior. Su producto interior bruto decreció nada menos que un 33% en términos absolutos. Uno puede hacerse una idea de la catástrofe si se piensa que en Europa nos echamos a temblar ante la perspectiva de perder un punto en el crecimiento previsto. Y a ello se unió un endurecimiento del bloqueo estadounidense. Sin embargo, la gente no murió de hambre en Cuba, no perdió sus zapatos, ni su educación, ni su seguridad social, ni tampoco su dignidad. Lo pasaron muy mal, pero no se enfrentaron al fin del mundo como habría ocurrido con semejantes indicadores en los países capitalistas.

En medio de la actual sacudida, cuando el capitalismo destruye cuerpos en África y puestos de trabajo en España, cuando erosiona sin remedio las condiciones de habitabilidad del hogar humano, cuando para ello tiene al mismo tiempo que recurrir al lubricante de las mafias, al estímulo de los integrismos religiosos, a la restricción de los derechos laborales y al recorte de las libertades, en ese momento, todas las miradas se dirigen, en efecto, hacia Cuba… pero para condenarla y hostigarla. ¿Por qué? ¿Qué pasa allí? ¿El récord de muertos en un solo día? En México. ¿El de sindicalistas y periodistas asesinados? En Colombia. ¿El de pogromos racistas contra inmigrantes? En Italia. ¿Homofobia? En Polonia. ¿Xenofobia institucionalizada y leyes raciales? En Israel. ¿Fanatismo religioso y machismo criminal? En Arabia Saudí. ¿Control de las comunicaciones, suspensión del habeas corpus, tortura, secuestros, asesinatos de civiles? En EEUU. ¿Malos tratos a detenidos, periodistas e intelectuales procesados, periódicos cerrados, corrupción galopante, inmigrantes en centros de internamiento? En España.

Bien, aceptemos que, en este cuadro dantesco, Cuba es apenas un “mal menor”. El que desde Europa y desde España se preste tanta atención negativa al país con menos problemas del planeta –como ha hecho el diputado Luis Yáñez (Público,
9-1-10)– demuestra de sobra, en todo caso, que no es lo malo de Cuba lo que se censura, sino lo que en Cuba se opone a esta lógica dantesca y a sus efectos; es decir, lo que tiene precisamente de bueno.

Los economistas Jacques Bidet y Gérard Duménil recuerdan que lo que salvó al capitalismo en las primeras décadas del siglo pasado fue la organización; es decir, la misma planificación que los liberales identifican horrorizados con el socialismo. Gobiernos e instituciones planificaron sin parar, como siguen planificando ahora, aunque lo hicieron para conservar y aumentar los beneficios y no para conservar la vida y aumentar el bienestar humano. Pero la planificación es ya, como quería Marx, un hecho. Basta sólo cambiarla de signo. En los últimos 60 años, la minoría organizada que gestiona el capitalismo global se ha visto apoyada, a una escala sin precedentes, por toda una serie de instituciones internacionales (el FMI, el Banco Mundial, la OMC, el G-8, el G-20 etc.) que han concebido en libertad, y aplicado contra todos los obstáculos, políticas de liberalización y privatización de la economía mundial. El resultado salta a la vista.

¿Y si planificásemos al revés? ¿Y si prestásemos un poco de atención positiva a Cuba? Esto no lo hemos probado aún, pero lo que intuimos en la actualidad es más bien esperanzador: a partir de una historia semejante de colonialismo y subdesarrollo, el socialismo ha hecho mucho más por Cuba que el capitalismo por Haití o el Congo. ¿Qué pasaría si la ONU decidiese aplicar su carta de DDHH y de Derechos Sociales? ¿Si la FAO la dirigiese un socialista cubano? ¿Si el modelo de intercambio comercial fuera el ALBA y no la OMC? ¿Si el Banco del Sur fuese tan potente como el FMI? ¿Si todas las instituciones internacionales impusiesen a los díscolos capitalistas programas de ajuste estructural orientados a aumentar el gasto público, nacionalizar los recursos básicos y proteger los derechos sociales y laborales? ¿Si seis bancos centrales de Estados poderosos interviniesen masivamente para garantizar las ventajas del socialismo, amenazadas por un huracán?

Podemos decir que la minoría organizada que gestiona el capitalismo no lo permitirá, pero no podemos decir que no funcionaría. Según una reciente encuesta de GlobeSpan, la mayoría que lo padece (hasta un 74%) apuesta ya por otra cosa.
En su artículo, el diputado Yáñez decía amar a Cuba. Por eso, le deseaba lo mejor: incorporarse al capitalismo, justo cuando este ha demostrado su fracaso y su incompatibilidad, al mismo tiempo, con el bienestar humano y con la democracia, con la dignidad material y con el derecho. Nosotros no amamos a Cuba: respetamos a sus hombres y mujeres por lo que han hecho y por lo que siguen haciendo. Quizás a Yáñez le tranquilice pensar en Colombia o en Arabia Saudí. A nosotros nos tranquiliza pensar en Cuba, esa isla donde incluso los límites, los problemas, los errores de la revolución señalan inflexiblemente, desde hace 51 años, la posibilidad histórica de una superación del capitalismo y de una alternativa a la barbarie.

Santiago Alba Rico es escritor

Carlos Fernández Liria es profesor de Filosofía (UCM)

Belén Gopegui es escritora

Pascual Serrano es periodista

http://blogs.publico.es/dominiopublico/1806/cuba-para-la-reflexion/

domingo, 17 de enero de 2010

El País oculta 344 sanitarios cubanos en Haití, por Pascual Serrano

Pascual Serrano/Rebelión. 15/01/2010

El diario El País de ayer 15 de enero, en la página 3 de su edición de papel, adjuntaba a su crónica sobre el terremoto de Haití un cuadro titulado “Ayuda financiera y equipos de asistencia” donde, se detallaba la ayuda de 23 países más la ONU. En él se observa que el país que más personal sanitario tiene en Haití es Perú con 250 personas, seguido de Francia con 85.

Observamos que El País no incluye a Cuba entre los países que están ayudando a Haití. Por eso es bueno contar que los primeros en ofrecer asistencia sanitaria fueron “los 344 médicos y paramédicos cubanos que desde hace doce años colaboran en la paupérrima isla caribeña”. El Gobierno cubano “envió otros 30 especialistas con material de emergencia tras el terremoto. (…) En Puerto Príncipe, se encontraban 152 facultativos en el momento del terremoto. Su primera reacción fue levantar dos hospitales de campaña en su residencia porque el edificio donde trabajaban se derrumbó”.

Los datos los ofreció el corresponsal del grupo Vocento M. L. de Guereño, y se publicaron también el 15 de enero en periódicos regionales españoles como El Diario Montañés.

La información la confirmó a un servidor el Ministerio de Relaciones de Cuba, quien añadió que sus facultativos están prestando atención en 6 centros sanitarios y la noche del día 14 llevaban atendidos a dos mil pacientes y realizadas 111 operaciones quirúrgicas.

Pero para El País, que sí cita por ejemplo dos profesionales turcos y dos rusos, los 344 sanitarios cubanos no están en Haití.

http://www.pascualserrano.net/noticias/el-pais-oculta-344-sanitarios-cubanos-en-haiti

miércoles, 13 de enero de 2010

"El extraño concepto de libertad de Luis Yáñez-Barnuevo"

Pascual Serrano, Carlos Fernández Liria, Belén Gopegui y Santiago Alba/ Rebelión, 13/01/2010


El pasado 9 de enero escribía en Público el eurodiputado Luis Yáñez-Barnuevo su posición respecto al incidente con el gobierno cubano que no le permitió entrar a la isla. Yáñez comienza con una oda a a libertad:

"Desde muy joven sentí que la libertad era una necesidad vital del ser humano que se valora especialmente cuando no se tiene, y entonces en España carecíamos de libertad. Ingresé en el clandestino PSOE en 1962, con 19 años, para luchar por la libertad. Quiero decir con ello que un demócrata, antes que socialista, popular, liberal, cristiano o de cualquier ideología, debe ser un defensor de las libertades."

Para, a continuación, acusar a Cuba:

Por todo ello, para mí la lucha contra la patología totalitaria de la derecha –que es el fascismo– y la patología totalitaria de la izquierda –que es el comunismo cuando llega al poder– es la misma lucha. No hay socialismo sin libertad pero es que, además, el comunismo en el poder empobreció, y empobrece, las condiciones materiales de sus pueblos, además de privarles de la libertad.

Y propone:

¿No podríamos PP, PSOE, IU, PNV y CiU mantenernos unidos en la defensa de la libertad allí donde se conculca, sea cual sea el disfraz que adopten los liberticidas?

Me pregunto de qué libertad habla el eurodiputado socialista: ¿La libertad de Cuba para poder comerciar con el resto del mundo? ¿poder comprar medicinas y tecnología médica? ¿Poder recibir sin limitaciones las visitas de sus familiares residentes en Estados Unidos? Imaginemos, por ejemplo, un ciudadanos somalí en la Gran Vía madrileña. ¿Qué libertad tiene? Será encerrado en un centro de internamiento para emigrantes si no dispone de papeles. No puede buscar trabajo. Si no tiene dinero, ¿dónde está su libertad para viajar? O para tener una vivienda donde no morirse de frío, ¿puede ser libre sin dinero para comer? Si no le enseñaron a leer, ¿es libre para informarse? Y en nuestro país, ¿acaso no existen ciudadanos sin libertad para para presentarse a las elecciones? ¿No existe ningún partido ilegalizado ni ningún periódico cerrado? ¿Somos libres los españoles para poder criticar al rey -y toda la familia real y el príncipe-? ¿Libres para pedir transparencia en sus negocios? ¿O acaso esas críticas no son castigadas en nuestro país con pena de prisión que puede llegar hasta dos años? (Arts. 490.3 y 491.2 del Código Penal) ¿Es libertad la tortura y los malos tratos policiales denunciados en el informe anual de Amnistía Internacional? ¿Eran libres los presos secuestrados por la CIA que pasaron por nuestros aeropuertos? No escribió nada en la prensa Luis Yáñez cuando hace unos años el viceministro cubano de Educación, Rodolfo Alarcón, no pudo entrar a España invitado por la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE). Ni tampoco cuando, durante la Cumbre de Jefes de Estado de la Unión Europea en Barcelona, ocho autobuses fueron bloqueados en la frontera con Francia y al menos ocho mil personas se quedaron sin poder entrar en España, según denunció entonces la organización ATTAC.

Al hilo de su impedimento para entrar en Cuba dice Yáñez que “altas autoridades del poder cubano entran sin problemas en Europa y realizan su agenda en el Parlamento Europeo sin la menor cortapisa. Esa es la grandeza de la democracia”. En cambio no pueden entrar en Estados Unidos, ni siquiera en varias ocasiones al edificio de la ONU en Nueva York, ¿dirá el eurodiputado que no hay democracia, por tanto, en Estados Unidos? ¿Irá allí también a protestar? Y Europa, ¿deja entrar a seres humanos del Tercer Mundo cuando no son “altas autoridades del gobierno”? ¿dónde queda entonces la libertad que proclama?

En su concepto de libertad, Yáñez habla de “poner a las personas por delante de abstracciones como la Patria, el Partido, Dios, la Revolución o las Ideologías”. Como señaló Salvador López Arnal en rebelion.org, ¿por qué el eurodiputado no incluye entre estas abstracciones el mercado, el capital, el máximo beneficio empresarial, la rentabilidad, la competitividad y términos afines? ¿O es que quizás -en su socialismo- esos sí van por delante de la libertad?

Dice también que ha “condenado el golpe de Estado en Honduras en este mismo periódico, porque era y es un gravísimo atentado contra la democracia y la soberanía popular”. Pero no mostró interés por ir a ese país a reunirse con los opositores, quizás porque algunos están en prisión, otros asesinados y su presidente legítimo asilado en una embajada.

No puede estar exento de contradicciones un artículo como el de Yáñez que afirma algunas tan absurdas como “yo no había organizado ninguna cita o reunión en Cuba, pero sí 'pensaba' (¿leyeron en mi cerebro?) llamar a algunos de mis amigos como Manuel Cuesta Murúa, líder de la Corriente Progresista de Cuba, miembro de la Internacional Socialista, o Elisardo Sánchez, presidente de la comisión cubana de Derechos Humanos”. No había organizado ninguna cita ni reunión pero sí iba a llamar a algunos opositores. ¿Iba hasta La Habana para llamarlos porque no podía hacerlo desde Madrid? Y puestos a preocuparse por la libertad en Cuba, ¿por qué no se planteó visitar la prisión de Guantánamo? O al menos intentar llamarles también.

Al señor Yáñez-Barnuevo le importa un pimiento la libertad de la que tanto habla. Por eso no ha intentado viajar a Gaza, ni a Bagdad, ni a los campos de refugiados en Afganistán, ni a Arabia Saudí, ni a Marruecos ni a ningún otro país de África, de esos que disfrutan de un “marco de libertades” como el que propone para Cuba.

Termina el eurodiputado afirmando que “el futuro de Cuba le corresponde decidirlo a los cubanos. Desde fuera, a los que tenemos a Cuba en el corazón nos toca expresarles nuestra solidaridad y simpatía”. Quizás lo que le moleste es que no le dejen expresar su solidaridad cómo se la estamos expresando a los afganos. Y sí, estamos de acuerdo: el futuro de Cuba, como país soberano que es, le corresponde decidirlo a los cubanos. El futuro y el presente, habrá que añadir, y precisamente desde de esa soberanía han decidido no aceptar una presencia que consideran inoportuna.

http://www.pascualserrano.net/noticias/el-extrano-concepto-de-libertad-de-luis-yanez-barnuevo

miércoles, 21 de octubre de 2009

"España: El banquero y el presidente". Por Pascual Serrano

El 16 de octubre se hizo público el patrimonio de los miembros del gobierno español. Su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, posee, incluidos los bienes inmuebles, 209.206 euros. A ellos hay que restarle una deuda de 80.847 euros. Apenas dos semanas antes, el 29 de septiembre, se supo lo que iba a cobrar como jubilación anticipada el consejero delegado del BBVA, José Ignacio Goirigolzarri, de 55 años: tres millones de euros anuales. Cifra que hasta ahora todavía era mayor, en 2008 percibió 4,6 millones de euros entre cantidades fijas y variables.


Es decir, el banquero, sin trabajar, ganará cada mes una cantidad igual al patrimonio que ha acumulado durante toda su vida (incluidos cinco años de presidente) la persona que han elegido los españoles para gobernar el país. A mi me parece una gran metáfora de nuestro sistema.

Podemos elegir representantes, se supone que deben tener capacidad e inteligencia, y que con su trabajo deben ganarse nuestro reconocimiento. Además están obligados a dar la cara cuando se les requiera, explicar sus decisiones, responder a las criticas y las acusaciones. Pero este modelo económico a los que cubre de dinero es a otros que no los ha elegido nadie, no dan explicaciones, no sabemos si son inteligentes y capaces -astutos seguro que sí-. Es evidente que no tienen vocación de trabajo ni servicio público y que no son muy necesarios porque se jubilan a los cincuenta y cinco años.

Lo curioso es que el presidente que posee como todo patrimonio menos dinero de lo que cobrará de jubilación mensual el banquero, no le parezca una desvergüenza y no tenga ningún interés en cambiar este sistema. Los miembros de su gobierno tampoco consideran que esa situación merezca ninguna indignación. La vicepresidenta económica, Elena Salgado, y el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, afirmaron que que se trata de una decisión empresarial que atañe a los accionistas del BBVA. Aunque algún otro ministro ha expresado alguna molestia, ninguno ha planteado cambiar la situación mediante legislaciones que intenten corregir que en plena crisis económica, originada desde la banca, un banquero se retire cobrando cada año un sueldo similar al total del de dos mil trabajadores no cualificados de ese mismo banco. Es evidente al servicio de quién están estos gobernantes.

¿Y el resto de los ciudadanos? La mayoría expresan su rebeldía con algo tan estúpido como ir diciendo que todos los políticos son iguales, que sólo buscan ganar dinero en sus cargos, por lo que no vale la pena cambiarlos. Y mientras tanto, el banquero gana cada mes tanto dinero como patrimonio tiene el presidente.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=93633

http://www.pascualserrano.net/noticias/espana-el-banquero-y-el-presidente

martes, 21 de julio de 2009

El golpismo del Partido Popular en Honduras, por Pascual Serrano

Con lo de Honduras, estamos ante el segundo golpe de Estado que apoya el Partido Popular en esta década. Lo que ha sucedido en este país centroamericano es que unos militares entraron por la noche en la casa del presidente que habían elegido los hondureños, lo sacaron encañonado de la cama en pijama, lo metieron en un avión y lo expulsaron del país. Todos los gobiernos e instituciones internacionales calificaron lo sucedido de golpe de Estado. Como no podía ser de otra manera, condenaron a los responsables y no han reconocido al gobierno que quiere suplantar al legítimo presidente Manuel Zelaya.

En cambio, la Fundación FAES, del Partido Popular y presidida por José María Aznar, difundía en su web un documento de su director adjunto, José Herrera, que defendía sin fisuras su apoyo al golpe de Estado. Para FAES lo sucedido es sólo que “el ejército hondureño ponía fin de manera prematura al mandato”. Suponemos que si hubieran matado a Zelaya el eufemismo hubiera sido que ponía fin de manera prematura a su vida.

La tesis de FAES es que el presidente hondureño “decidió adscribir al país a las filas del populismo revolucionario” “con el anuncio de un giro del país al socialismo” y “desmantelar la democracia liberal”. El golpe lo justifica el Partido Popular porque al “promover una convocatoria de un referéndum sobre la reelección presidencial, Zelaya se exponía con carácter automático a ser cesado e inhabilitado por diez años, perdiendo además su condición de ciudadano de la república”. Es mentira que se trataba de un referéndum para la reelección de Zelaya, ni siquiera la reforma de la constitución. Lo que se votaba era un referéndum no vinculante para preguntar a los hondureños si les gustaría que en las próximas elecciones, en las de noviembre, se votase también la creación de una asamblea constituyente que reformase la carta magna. Es decir, algo tan lícito y democrático como preguntar si se podía preguntar por reformar la constitución, pero que para la Fundación presidida por Aznar es motivo para secuestrar a un presidente, expulsarlo del país y quitarle la ciudadanía. El apoyo sin ambages al golpe lo demuestran con el final del documento: “La salida de Zelaya ha supuesto el primer retroceso importante para los intereses de Hugo Chávez. Por primera vez, las instituciones de un país han dado la espalda a un líder populista y han salido en defensa de la democracia. La Constitución ha funcionado. Se ha evitado el vaciamiento de la democracia liberal”.

El informe del directivo de la Fundación del Partido Popular denuncia una conjura internacional para condenar el golpe y apoyar a Chávez que quiere dominar el continente: “Estados Unidos, la Unión Europea, el Sistema de la Integración Centroamericana, la Asamblea General de la ONU, la Organización de los Estados Americanos y la Secretaría General Iberoamericana se ha posicionado del lado del opuesto presidente y han jugado, de manera intencionada o no, un papel meramente subsidiario de los intereses de Hugo Chávez en Honduras” (…) “los organismos multilaterales y financieros han sido más activos secundando los intereses de Hugo Chávez en Honduras”. Leer esa paranoia iluminada en las instituciones del Partido Popular solo puede provocar escalofríos al pensar qué gente gobierna en el primer partido de la oposición.

No olvidemos que ya en el año 2002, el gobierno de Aznar formó parte de la conspiración para el golpe de Estado contra Hugo Chávez, así lo revelaron los telegramas cifrados desde el ministerio de Asuntos Exteriores a nuestra embajada en Caracas que hizo públicos Moratinos en el Congreso.

Nos toca pensar que si en el Partido Popular son capaces de tramar y justificar golpes de Estado a miles de kilómetros sólo porque el presidente no era de su simpatía hasta dónde podrían llegar aquí, en el país donde ellos quieren gobernar.

Pascual Serrano

http://www.pascualserrano.net/