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lunes, 20 de septiembre de 2010

Españolizar Europa, por Luis García Montero. Ayer en Público

La política del PP está triunfando en Europa. Las políticas de Sarkozy en los últimos meses suponen, entre otras cosas, un espaldarazo internacional al prestigio de José María Aznar. Es hora de olvidar viejas maniobras ridículas, como aquella famosa contratación de un lobby de abogados en Washington, aquellos dos millones de dólares invertidos en conseguir que se le concediese la medalla del Congreso de Estados Unidos. La reputación de Aznar no es ya el sueño mendicante de un heredero del Cid, sino una realidad activa que da ejemplo y abre camino.

Su llegada al poder en 1996 fue posible, si dejamos a un lado las decepciones provocadas por el Gobierno socialista, gracias a una maniobra doble. En una jugada paradójica y magistral, Aznar consiguió ofrecer una imagen de conservador centrista, integrando al mismo tiempo en su partido a la extrema derecha española. Ese es el ejemplo que hoy intenta seguir Mariano Rajoy. Como no tiene política económica propia, ya que las recetas neoliberales se las ha robado Rodríguez Zapatero, se dedica a españolear, un verbo que en la tradición patria no significa disfrutar con las glorias deportivas, sino agitar sentimientos extremos de carácter religioso y nacionalista. Las invocaciones al apóstol, la defensa de la unidad de España, el miedo al moro o la indignación ante derechos civiles como la interrupción voluntaria del embarazo, sirven de pegamento. Se conserva unida la gran familia de la derecha y se mantiene la tensión contra un Gobierno que, en realidad, está protagonizando una política social muy parecida a la suya.

Ante unas encuestas hostiles, que rechazan su reforma de las pensiones y sus políticas de privatización de los servicios públicos, Sarkozy ha decidido imitar la lección de Aznar. Si se analiza la realidad económica y social francesa, la deportación de unos ciudadanos europeos de etnia gitana es completamente inútil. Se trata de una barbarie racista innecesaria. Pero desde el punto de vista político sirve para invitar a la extrema derecha, a los votantes de Le Pen, a integrarse en el proyecto que lidera Sarkozy. La crisis económica ha provocado que se agite en Europa y en EEUU un alarmante cóctel que combina los sabores de la derecha democrática con las orgullosas esencias de los nacionalismos, la deriva racista y la intolerancia moral neoconservadora. Nadie le pone hielo a este cóctel. Y no es que Aznar fuese su inventor, pero debe reconocerse que ha sido uno de sus grandes artífices en el pasado inmediato. Algunos intelectuales regeneracionistas pretendieron europeizar España para sacarla de su crisis decimonónica. Viendo lo que ocurre ahora en la Francia cívica, debemos reconocer que van ganando la batalla los que propusieron una receta contraria: españolizar Europa.

Los éxitos de la derecha europea se deben a su capacidad de situar las soluciones coyunturales dentro de un proceso a largo plazo. Mientras la socialdemocracia rueda de parche en parche, de trágala en trágala, la derecha convierte sus actuaciones en pasos hacia una hegemonía definitiva, sea cual sea el rostro del gobernante. Las experiencias se fundan, y la derecha ha procurado crear la experiencia de una población que llegue a confundir su intimidad con una audiencia televisiva fácil de manipular. En vez de un tejido social fuerte, consciente de sus derechos cívicos y económicos, prefiere una masa de soledades temerosas, sentadas a ser posible en un plató y dispuestas a obedecer la orden de aplaudir, abuchear o exagerar carcajadas según lo exija el realizador del programa. Las medidas tomadas por el Gobierno de Sarkozy, no contra ciudadanos particulares, sino contra la totalidad de una etnia, son inseparables de las amenazas de Esperanza Aguirre contra los liberados y delegados sindicales. El populismo no funciona con una población organizada. Hace falta gente fácil de pastorear mediáticamente, dispuesta a pedir mano dura, o a aplaudir con mano dura, unas políticas pensadas contra sus propios intereses.

La dinámica europea que se solidariza con las políticas de Sarkozy es la misma que en España está ofreciendo a los empresarios, en una bandeja de plata, la cabeza del movimiento sindical. Contribuye a que se disuelva la última barrera solidaria contra la avaricia del poder económico. El día 29 de septiembre podemos negarnos a ser colaboracionistas

http://blogs.publico.es/luis-garcia-montero/34/espanolizar-europa/

martes, 27 de julio de 2010

Menasalbas, 71 años después... vídeo de Jlgccv Madrid




Homenaje a los soldados republicanos que hace 71 años, acabada la guerra y a la vuelta del frente, fueron salvajemente torturados y asesinados en el pueblo toledano de Menasalbas, por haber defendido la legalidad democrática frente a la dictadura nacionalsindicalista que acabó imponiendo el militar golpista Francisco Franco con ayuda de Hitler y Mussolini.




http://www.facebook.com/video/video.php?v=1496780949165

http://www.youtube.com/watch?v=gE40e54C0qQ

domingo, 13 de septiembre de 2009

“Madrid 2016 sí, pero sin fascismo”


¿Consideras que entre los valores y principios fundamentales propugnados por la Carta Olímpica están:

la rebelión militar armada contra un Gobierno democrático legítimo; las desapariciones forzadas; las ejecuciones extrajudiciales; la violación de mujeres como arma de guerra; la explotación de los presos políticos como mano de obra esclava… ?

En la ciudad de Madrid perviven más de 100 calles dedicadas a militares golpistas y traidores, jerarcas de una dictadura totalitaria, y notorios criminales de guerra. Asimismo, en Madrid hay docenas de símbolos de carácter fascista dependientes de las diferentes administraciones del Estado.

Puedes encontrar fotografías y documentación en:

http://madridlimpio.blogspot.com/

http://www.foroporlamemoria.info/simbolos_franquistas.php?id_prov=30

Tenemos la corazonada de que nuestro Alcalde, antes del 2 de octubre, se comprometerá públicamente a la retirada completa e inmediata de toda la simbología franquista de la ciudad de Madrid, para que esta pueda presentarse ante el mundo como digna candidata a albergar los Juegos Olímpicos en el año 2016.

Por higiene democrática: “Madrid 2016 sí, pero sin fascismo”.

Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid

Madrid, septiembre de 2009

http://www.foroporlamemoria.info/2009/09/campana-%E2%80%9Cmadrid-2016-si-pero-sin-fascismo%E2%80%9D/


miércoles, 9 de septiembre de 2009

“La razón sigue estando en el mismo sitio, el heroísmo también”

(El título está extraído del texto leído por Almudena Grandes durante el Homenaje a las Brigadas Internacionales. Rivas Vaciamadrid; 8-10-2006)


A raíz de la imagen de varios dirigentes del PSOE con el puño en alto, al finalizar el mitin de Zapatero en Rodiezmo, Esperanza Aguirre y otros miembros del Partido Popular, han declarado que dicho gesto les resulta “totalitario”, “amenazante”, “antiguo y triste” y lo asimilan a “un puñetazo”.

El gesto simbólico de levantar el puño proviene de la época llamada de entreguerras, más concretamente de los Frentes Populares de Europa occidental, las alianzas políticas y electorales entre las organizaciones obreras y los partidos republicanos de la pequeña burguesía que se constituyen a partir de 1934 en Europa Occidental, como respuesta al avance del fascismo. Éste había llegado al poder en Italia en 1922, en Alemania en 1933 y el fascismo clerical austriaco había aniquilado a los trabajadores socialistas de Viena en la primavera de 1934. En 1936 llegaron al poder los frentes populares, primero de España y luego en Francia, tras ganar sendas elecciones democráticas libres.

Por tanto, si el puño en alto es un histórico símbolo de resistencia antifascista, ¿porqué dicen sentirse amenazados estos señores?. Que cada uno extraiga sus propias consecuencias.

Y que conste, no insinuamos con ello que algunos dirigentes del Partido Popular prefieran el saludo romano al puño en alto. Ellos también saben que el fascismo es el capitalismo en estado de excepción, y (desgraciadamente) este no es el caso. Por tanto, no reivindican símbolos fascistas en contraposición a símbolos republicanos o izquierdistas, sino que argumentándolo con supuestos principios democráticos condenan la recuperación de la memoria antifascista (en primer lugar las formas, y sobre todo el fondo) promoviendo políticas activas de olvido en nombre de lo “moderno” y de lo políticamente correcto. Nada nuevo que no haya estado formando parte de las políticas oficiales de impunidad y No Memoria en nuestro país desde 1975. Por cierto, una forma (patética) de asumir e interiorizar los valores ideológicos del adversario, es decir por ejemplo, que el puño cerrado “con rosa es un gesto pacífico”.

Tampoco debemos olvidar que el símbolo del puño cerrado fue el saludo oficial del Ejército Popular de la República, las fuerzas armadas del Gobierno legal, democrático y legítimo, que durante tres años resistieron heroicamente al fascismo italiano, al nazismo alemán y a nuestra versión mesetaria del fascismo: genocida, clerical y chusquero.

Por tanto y aunque sólo fuese por ese motivo, el puño cerrado en alto sigue representando hoy valores universales de solidaridad, democracia plena y libertad. Fue uno de los símbolos internacionalistas de quienes en los años 30 pensaban que un mundo mejor era posible, y a quienes en muchos casos les fue arrebatada la vida por ello.

La falsa polémica abierta por Aguirre y otros personajes que se niegan a condenar una dictadura criminal de 40 años, me ha hecho recordar también las fotos tomadas por Robert Capa en Barcelona, durante la despedida de las Brigadas Internacionales en1938: miles de hombres puño en alto que habían dejado todo para tener el “honor de morir por nosotros”, porque la lucha contra el fascismo no distinguía de razas, idiomas ni fronteras. Y también trae a la memoria un fragmento del discurso que Dolores Ibárruri pronunció en aquella ocasión:

“Sois la historia, sois la leyenda, sois el ejemplo heroico de la solidaridad y de la universalidad de la democracia, frente al espíritu vil y acomodaticio de los que interpretan los principios democráticos mirando hacia las cajas de caudales o hacia las acciones industriales que quieren salvar de todo riesgo”

Deberían preguntarse Doña Aguirre y sus conmilitones si ellas y ellos, que en determinados ámbitos se presentan como “los demócratas” por antonomasia, repartiendo o negando certificados de limpieza de sangre democrática, son también antifascistas.

Es más, deberíamos pararnos todos a pensar si se puede ser un demócrata sin ser primero un antifascista.


Arturo Peinado
Federación Estatal de Foros por la Memoria
Madrid, 8 de septiembre de 2009

jueves, 30 de julio de 2009

Francisco Espinosa: "La justicia se ha quitado la careta con Garzón"

Entrevista al historiador Espinosa Maestre: "La justicia se ha quitado la careta con Garzón".
Público, 29 de Julio

El autor de ‘Callar al mensajero' cree que el "núcleo conservador" de la justicia frena cualquier intento de deslegitimar el franquismo


Ángel Munárriz

Tras reconstruir en sus obras el avance del bando nacional y la represión en Huelva, Sevilla y Badajoz, el historiador Francisco Espinosa lleva a las librerías Callar al mensajero (Península), donde documenta 12 casos de víctimas del franquismo, testigos, documentalistas o historiadores cuyas voces fueron silenciadas en plena democracia, en ocasiones con la complicidad del Estado.

¿Sigue habiendo tabúes sobre la represión?
Sí, pero se han roto muchos. Ya desde ante del inicio del movimiento de memoria, hubo desde los 80 varias investigaciones importantísimas, porque constituían el acta de desaparición del abuelo, el padre...

¿Garzón quiso entrar en un jardín prohibido?
Es evidente. Pero su intento tiene un mérito: puso en términos jurídicos lo que estaba dicho en palabras de historia sobre lo ocurrido tras el 18 de julio. La justicia se ha quitado la careta, como cada vez que ha hecho falta. Ya lo hizo con Ruiz Vergara [autor de la película Rocío, censurada por el Supremo en el 84]. Entonces era abiertamente franquista. Ahora, aunque disimulado, tiene un núcleo conservador.

¿Hay miedo en la derecha a deslegitimar el franquismo?
La derecha española no puede ser como la alemana porque tiene conciencia de ganadora. A diferencia de Alemania, Italia o Austria, en España el fascismo ganó y se perpetuó, controlando la transición mediante el ejército. Aquí se ha logrado evitar que Garzón demostrase la criminalidad del franquismo con la lógica jurídica.

¿Cree que no hubo un cambio democrático real?
¿Cuándo? Franco murió en el 75. ¿Fue entonces, o en el 78? ¿Fue con la Constitución, con el harakiri de las Cortes? No hay punto de cambio. La gente se quita la camisa azul, se pone la otra y se presenta como demócrata de toda la vida.

¿Lo atribuye al vínculo familiar de la clase política con el franquismo?
Pero eso pasa a todos los niveles, y mientras a un nivel más alto te muevas, más. ¿Quién estudiaba en España? La mayoría era de familia burguesa, es de cajón. Mira la judicatura. La mayoría, incluso de los que hemos investigado la represión, somos de familias de derechas. Incluso los jueces progresistas lo son. Se puede saltar ese condicionante.

¿Ha hecho mella en la percepción de la historia el repunte del revisionismo?
No sé dónde hubiera llegado si el PP gana en 2004, porque tras los primeros síntomas a finales de los 90, en 2000 se quitaron la careta con una recuperación del franquismo y una crítica absoluta de la experiencia democrática republicana, sirviéndose de propagandistas como Pío Moa o César Vidal.

¿Qué supondría una sentencia en Estrasburgo favorable a la familia de Luis Dorado Luque?
Sería muy importante y abriría nuevas puertas. Es algo que se puede conseguir en cualquier momento, o también que no se consiga nunca. Pasa como con la inhibición de Garzón, que a mí me parece fatal, pero que puede hacer que hayas jueces que abran otras vías.

¿Qué suscita su interés por las voces acalladas, recogido en Callar al mensajero?
Es algo que conocemos de sobra los investigadores. Recuerdo el impacto que produjo la película Rocío, de Fernando Ruiz Vergara. La pantalla se quedaba en negro varias veces por una sentencia de 1984 Supremo que obligaba a suprimir las partes en que se identificaba a José María Reales, con nombres y apellidos, como el principal represor en Almonte. En cuanto empezó a circular, su familia, de terratenientes, lo cortó.

La película se exhibió otra vez en Huelva en 2005.
Pero no íntegra. Le hacíamos un homenaje a Ruiz Vergara, que traía las dos versiones: la original y la otra. La hermandad del Rocío y el Partido Andalucista empezaron a movilizarse en contra. Los medios le ponían el micrófono a la familia Reales, clientes de El Monte, en cuya sala se iba a exhibir la película.

Usted tuvo problemas para presentar La justicia de Queipo en Sevilla. ¿Hubo ocultación?
Hubo un deseo de no presentarlo. Fue un libro que hice con materiales del archivo militar, abierto en el 97. Los pocos historiadores que entramos vimos que lo que había era impresionante. Por entonces, el archivo no ponía trabas de acceso, algo impensable. Cuando lo leíamos entonces, pensábamos: Esto nunca va a salir. Al final busqué una imprenta y lo edité yo mismo. Para presentarlo, contacté con la Casa de la Provincia [Diputación]. Primero parecía que sí, pero al final lo leerían y no les haría gracia, supongo. Empezaron a darme largas. Y no se presentó. En 2006 lo recuperó Crítica.

¿Existe suficiente libertad de acceso a los archivos?
Se ha abierto mucho, pero falta una política archivística racional. Cuando incorporaron archivos militares a la estructura civil, permitieron que los siguieran controlando los militares. Sigues dependiendo de ellos.

¿La Iglesia ha aportado su información disponible?
Por la Ley de Patrimonio Documental, debería. Pero hay un problema: la documentación la controlan y catalogan ellos, y no personal del Cuerpo de Archiveros del Estado, que para eso está. De la otra forma, cuando hay un papel delicado, lo ponen en la caja B. O lo pueden quemar perfectamente.

Queda poco para que desaparezca la generación que vivió la guerra. ¿Qué supone eso para España?
Es una pérdida de memoria absoluta. La actitud del poder durante los años 80 y 90 ha sido fundamental para tapar su testimonio. Había mucha gente que tenía escritas memorias, pero las tiraron al ver que el tema no interesaba. Da la impresión de que la Ley de Memoria Histórica se hizo para cerrar el tema. No se tocaron los aspectos básicos, como que el Estado asuma las exhumaciones.

http://www.publico.es/espana/241383/justicia/quitado/careta/garzon